Maja semidesnuda bajo el blanco satinado
esperando la fui besando con salvaje calma contenida para que se le fueran
macerando los temores. La besé luego con el hambre feroz de un desolado ermitaño
vencido y me besó succionante como una sedienta flor desesperada. La disgregué
a besos vivos en pulidas piedras de cuarzos y hematitas hasta derrumbar la
esfinge que la encarcelaba. Lamí bese su cuello explorando los sabores de su
cuerpo liberado, y el lóbulo de su oreja buscando donde guardaba sus artes de
hembra inmaculada. Mi mano se deslizo ascendente por la suave concheperla de
sus muslos. Sentí el fuego escondido bajo su piel estremecida y me sometí a las
urgencias de los deseos desatados. Alcanzó mi mano dedo el tímido paraíso
vertical y hurgó rebuscando con delicadeza de caracol en celo la tibia joya de
su clítoris. Froté insistente y tierno, vehemente y dulce, excitado, el botón
floral donde convergían sus ansias de ser poseída. Su boca inquieta reflejaba
en sus labios entreabiertos lengua embebida el goce que fluía subiendo como una
lava quemante desde su vientre y se derramaba en besos y contenidos murmullos. Mi
dedo aceleró los breves círculos sobre su carnal capullo y fui percibiendo el
in crecendo de su placer desatado, sus íntimos estremecimientos y el salvaje
revoloteo de mariposas liberadas. Nos besamos, nos miramos a los ojos,
sonreímos felices, con la quietud voluptuosa del amor saciado. Iniciamos entonces
los juegos de las pequeñas perversiones que florecen cuando la sensualidad se
ha desbordado. Desnudó un pequeño pezón como una breve rosa rosada y en el fui
macho niño besando lamiendo mamando alucinado en la incestuosa revelación. Vi
en su pubis la oscura grama recortada que apuntaba como una erótica flecha de
obsidiana al vértice vórtice que yo soñaba. Besé sus muslos deslumbrado por su
miríada de tenues pecas y los ralos vellos de su pubis, con la sexual reverencia
debida. Demoramos lo más posible la inevitable despedida y salí a la noche aun
embaucado por sus magias de hembra sola, sus hechizos de mantis deliciosa, y
sus nacientes embrujos de esfinge liberada.
domingo, 22 de diciembre de 2013
sábado, 21 de diciembre de 2013
SABORES
Y fue en la boca de la noche que encontré tu
saborcito enredados entre mis dedos, fue bajando del undécimo cielo cuando me
di cuenta que persistías en mi piel incrustada como una pequeñita ternura de
amor reinante. Y es que se fue soñando mi mano por el interior de tus mórbidos muslos
tal como lo había soñado y tu boca reía hermosa ahí tan cerca que mi boca te
besaba en el sabor de tu saliva y bebía de tu lengua incesante un delicioso
gustillo a nostálgica hierbabuena. Y te soñé tan intensamente que te soñé en mi
boca en mi mano, te soñé en blanco sedoso semidesnuda sobre tu lecho excitada y
yo me soñé aun vestido excitado en tu lecho devorando tu cuerpo sediento con la
lentísima hambre del lobo niño extraviado. Y cuando ya se encendían las luces
de los barcos sin que las viéramos te fui observando de a pedacitos, por
incitantes fragmentos, los ralos vellos oscuro de tu pubis, ese tímido pezón
breve y rosadito como escondido donde fui macho niño naufragado, las pequitas
de las piernas, los suaves muslos pálidos, tu ombligo copa dulce en cavidad
vertida, y te saboreé a destajo por el interior de tu codo, por tu cuello y tu
orejita en la intensidad del atardecer que aguardaba afuera para hacernos
lúbricos cómplices nocturnos. Y fue quedando tu sabor adherido como un tatuaje
que no se borrará nunca porque no está en los dedos ni en los labios sino en la
memoria profunda de las cosas inolvidables junto con tu rostro de niña alucinada
por lo que ibas sintiendo, por ese oleaje que te arrastró sin más a las arenas
ardientes donde yo silencioso esperaba esa misteriosa felicidad que tuvo tu
sabor aroma con su resabio de licor embriagante, y otra vez la noche iba
cuajando de a poquito como no queriendo para no dejar que me escapara y yo
calladito hacía como que no sabía y te seguía paladeando extasiado con tu sublime
y eterno relente de lima azucarada. Y aun poseo tu sabor a mojito en la memoria
sedienta de mis labios que te bebieron sorbo a sorbo insistentes porque no sé
si te diste cuenta que no dejé escurrir agua por mis manos para que así te vinieras
conmigo. Cierto que esperé tu mano reciproca pero tú ya andabas en el aire
revoloteando entre las mariposas y el deseo. Y fue como si un fauno se metiera
en tu cama mientras tú soñabas con un fauno angelical acariciándote en tu lecho
y te entregabas a su sensual voluntad voluptuosa y te dejabas hacer sentir
embobada en los ceremoniales del sexo que iba escurriendo lento lentísimo hasta
ese quedarnos otra vez con más deseos que antes pero igual saciados.
jueves, 19 de diciembre de 2013
SEGURO QUE NO
Seguro ya no estás sola, seguro
que ya tenés alguien que te acamale en tus caprichos milongueros, seguro que ya
no necesitás a este linyera tristón para que te escriba de juegos fuegos y
pasiones sin decantar ni censurar y te deje acompasadito latiendo el corazón,
seguro que tu piel ya es estremecida por otra piel repetida y constante, seguro
que vas y vienes contenta por los días noches como si el otario que te duerme
fuera concho de un vino dulce y el mendigo una sombra fantasma tenue y
congelada que duerme en los parques de los otoños perdidos, seguro que tu voz
se me vuela ahora en los cristales de los palomares sin dejar ni un solo eco en
las campanas del destierro. Pero también seguro que no te abren las piernas con
la suavidad y delicadeza del amante dueño de tu sueño recurrente ni te
acarician por el interior de los muslos buscando con ansiedades de macho solo
la humedad caliente de tu fruta abierta, madura y olorosa a las veleidades de
tus deseos, seguro que ni te besan los pechos con afán de huacho solitario
desesperado por volver al útero primordial y volver a las tibiezas que jamás
volvió a encontrar en sus extravíos de eterno penitente, seguro que no se
aferran los otros labios a tus pezones como solía hacerlo el que dejaste botado
en las orillas de tus atardeceres sonrientes ahora que ya tenés alguien que te
acamale en tus caprichos milongueros, y te llevé canyengueando a los rincones
oscuros de la bailanta de tu vida chiquitita para que no pienses en el mendigo
patético y cabizbajo que duerme acurrucado sin vos en la puerta cerrada de tu
casa mientras bebes y bebes el concho de ese vino dulce que te embriaga hasta
hacer que te olvides de mí, del que sabe dejarte mejor que alguien nadie
acompasadito latiendo el corazón.
domingo, 15 de diciembre de 2013
LA VIRGEN DE CALAMUCHITA
Que desperdicio, que bufonada del
perro destino que no me deja ir a romper esa tu soledad y devorarte siniestro y
enmascarado en el irrisorio descampado de tus noches de albas sábanas de
convento, de tus fantasías desbordando el río lento del insomnio donde te vas
hirviendo sin fuego, desmoronando abismo abajo por la piel sudorosa por un
calor que nace desde el adentro de ti y surge hoguera vertiente lava cuando la
medianoche inmaculada se te derrumba por el sueño del dormir sin sueños vivos
lacerando tu cuerpo hasta el goce de la plenitud y la nocturna saciedad. Que
inútiles tus piernas tus muslos tus mórbidos pechos tus labios sedientos tu
vientre tu pubis inútil en su abandono de ególatra virgen esotérica sin el
fervor de mis deseos persiguiendo erguidos la flor ociosa abierta en su íntima
primavera esperando el zumbido del morocho moscardón que venga a succionar el
néctar de tu embrujo para embriagarse de ti rumbeando hacía tu orgasmo en la
noche cuajada de quejidos y manos voraces y ojos cerrados en el éxtasis
perfumado de sexo del sigiloso jardín de los procaces susurros. Que derroche insensato
de esa intranquila sensualidad insinuante, de esa voluptuosa coreografía imaginada
en el retorcimiento kamasútrico de humo del cigarrillo boca arriba en el lecho buscando
el origen del duelo carnal en los suburbios de tus más calientes alucinaciones.
Que pérdida irreparable tu transitoria virginidad conventual sin salvaje
violación de fauno invisible ni poética defloración de mustio amante atrapado
en esta otra urgente soledad de vos.
INTRINCADAS / SENSACIONES
…tu mano a mi miembro con saña
con ansias con furor masajea erecta lenta agrandando en tu mano tibia juguetona mi verga erecta tensa dura sensible
contenida para no eyacular ahí mismo / el
chijete de semen caliente el estremecimiento del clímax la eyaculación y tú a
mi lado gozando como yo de esta masturbación mutua intensa compartida / mi mano
a tu vulva con delicadeza con ansias con furor hurga dedea lenta húmeda en mi
mano tibia juguetona tu sexo vertido sensible contenido para no florecer ahí
mismo / el néctar escurre denso quemante el estremecimiento del orgasmo las
contracciones y yo a tu lado gozando como tú de esta masturbación mutua intensa
compartida / el miembro late entre tus dedos que lo masturban al mismo ritmo
que mis dedos en tu vulva / los labios vúlvicos se abultan en mis dedos que los
acarician al mismo ritmo que tu mano en mi falo / mi mano a tu vulva con delicadeza
tu mano a mi miembro con saña con ansias con furor / el chijete de semen
caliente / el néctar escurre denso / el estremecimiento del clímax la
eyaculación el estremecimiento del orgasmo las contracciones / ambos juntos
unidos trabados gozando la masturbación mutua intensa deliciosamente compartida
/ el silencio acesante la saciedad la ternura / la carnal devoción del goce
destello cuando ya no estamos solos / la mano a tu vulva la mano a mi miembro
saña furor semen caliente denso néctar estremecimientos eyaculación
contracciones trabados en la mutua masturbación el silencio la saciedad la
ternura la devoción goce destello y ya no estamos solos...
sábado, 14 de diciembre de 2013
EROS PLUVIALIS
Lloverá más temprano que tarde y volveré a
sentir la brisa marina, el sabor de tu piel, del lóbulo de tu orejita mientras
estamos ahí en cucharitas descubriéndonos poco a poco, intensamente, sintiendo
esos revoloteos íntimos de íntimas maripositas en su desatada sensualidad, la imaginación
que se desborda, escurre y se derrama, mi boca buscando tus incitaciones, lamiendo
tus incertidumbres, besando milimétricamente tu piel, dejándose llevar raptar
atrapar, mis labios marcando las guaridas del deseo, los cuerpos fusionados a
fuego, com-pene-trados en carnes vivas, las manos contenidas en la orilla del
río de lavas ardientes, viviendo las sensaciones iniciales de la posesión, del
abarcamiento pleno, absoluto, en la búsqueda instintiva de la consumación
demorada en los juegos previos del ventanal que da al imaginario mar nocturno, mi
lengua surgiendo en tus íntimos senderos y vagando deleitosa embebida en ti, mi
lengua reptil ensalivado incitando excitando tus escondidas locuras, estremeciéndote
de goces insensatos, de placeres impúdicos, sintiendo tu calor, tu cercanía
sensual, porque yo ya te habito lluvioso escondido en ti, en tus insomnios, en
tus deseos, en tus ansias de ser tú en la densidad incendiada de ti misma, en
tu lecho que arde sin llamas sino en brasas imposibles, siendo en ti un goloso
que solo quiere restregarse entre tus piernas como gatito alzado y solo
lamerlas enviciado a la espera del día de lluvia no lejano cuando te degustaré
con toda calma, de a poquito para saborearte con la lenta pasión de un sibarita,
para conocer todos tus aromas y sabores, los más íntimos y los más expuestos, y
te morderé con calma, y beberé cada uno de los sumos frutales de tu cuerpo en
su cuenco; así que ya sabes, no me tientes que voy ahorita mismo y te como sin
azúcar ni cuchara, a puros mordiscos y ahí te quiero ver con tus risitas
nerviosas mientras te como con la mano enterita con la voracidad furiosa de un
vagabundo hambriento hasta que tus jugos escurran por las comisuras de mi boca
y nos despeñemos acoplados como bestias salvajes en el desenfrenado abismo del
sueño de la lluvia pendiente.
jueves, 12 de diciembre de 2013
SACRAMENTAL
No hay destino, solo existe lo que hacemos. T.
Busco la silueta de tu cuerpo
desnudo en las penumbras de mi memoria tu boca que besa lame besa succiona besa
y sigue besándome desde un cercano pasado donde poseía sus labios su verbo su
lengua sus palabras y sus salivas en la tibia humedad de las noches en hoguera.
Busco tus manos acariciando los paisajes de mi cuerpo aferrando al ídolo en tus
lujurias de ojos cerrados tus manos en mi en ti en nosotros surcando
deslizándose abriendo apretando busco tus deseos esparcidos por la madrugada
por la grama verde y fresca de las mañanas tus lubricas ansias intestadas las
veleidades de tus celos hirientes y tus eróticos oleajes de furias desatadas en
obscenas impiedades en sensuales fervores en carnales emanaciones. Busco más
allá de tus muslos de tus pechos de tus pies dedo a dedo de tu vientre ardiente
de tu pubis enselvado más allá de tus ausencias silenciosas de tu quietud
observante y majestuosa de la pena de no volver a poseer tus quejidos tus
susurros tu voz quebrada por la libido derramada. Busco la consumación
inconclusa la vendimia de tus néctares gota a gota el secreto que incita dilata
tu flor sureña la sinuosa certeza de ser tu amo y señor sobre las brillantes
ancas de la potranca salvaje. Busco inquietarte aunque te escondas en la triste
unción de inalcanzable deseada desaparecida.
martes, 10 de diciembre de 2013
A BOCAMANO
Que silencio el de tu boca que no irrumpe en
su voracidad succionante, en su hambre tragona, en su lengua lamedora y buscona
por los entornos del sitio que demarca la virilidad acechante anhelante erguida
en su voraz incendio de deseos leña hoguera yesca que solo apagará tu saliva
derramada escurriendo sobre mi piel incinerada. Que inmovilidad la de tu mano
que no irrumpe en su suavidad acariciante, en su sigiloso afán posesivo de delicada
gata mimosa, en su acortar distancias hurgando buscando explorando los rincones
del bajovientre incitando excitando los entornos impúdicos donde se yergue el
ansia fálica del fauno poseído por el embrujo lúbrico de poseerte así en
descampado. Que enmudecida está tu boca sin buscarme voluptuosa y sedienta en
los entresijos del sin besar al borde del abismo de dejarse llevar por los
puros instintos y que se cumpla el destino que la llevó a la instancia no
sucedida. Que quieta está tu mano sin escarbar la selva blanquinegra que huele
a macho acechando en el trasiego de tu danza de ninfa inquieta que se fuga y
huye y escapa con la piel impura en la desolación de la noche insomnio soñando
las lujurias de la lluvia. Que ajenas tu boca mano sino agreden mi timidez de
niño solo con el desparpajo de la esfinge quieta y silenciosa que espera como
una peligrosa mantis fulminante los mismos indicios que yo espero asustado en
la dulce nocturnidad de las luces de los lejanos barcos a la gira.
sábado, 7 de diciembre de 2013
PERFECTO IMAGINARIO LLUVIOSO
“Es por la piel
secreta, secretamente abierta, invisiblemente entreabierta,”
Mano entregada.
Vicente Aleixandre.
Soñé que llovía a cantaros y yo buscaba
refugio en un altísimo castillo desde donde se veía el mar y las luces lejos de
los barcos a la gira en la rada de un mar que iba perdiendo su horizonte
acaecido por la noche, y yo te besaba por detrás de tu cuello y tu te reías
nerviosa, bebíamos mojitos y nos reíamos como si todo el ayer hubiera sido
nuestro, creo que tu me besabas, pero de eso no estoy tan seguro porque en esos
instante de delicadas epifanías el nervioso ya era yo. Fue por las sombras por
la dulce penumbra sinluces (sic) que vinieron de tu mano boca beso los besos
azucarados con sabor a ron, a lima y a menta, a aguas de furiosas vertientes minerales
y a tus labios. Tu boca encontró mi boca besándote mis manos en tu pelo y se
vinieron los tímidos besitos como jugando a ser otros, los lentos y largos
lamidos por tu brazo, las acurrucadas niño huachito en tus brazos de esfinge
maternal, el eterno beso por detrás de tu cuello mirando los barcos en sus
luces, tu cuerpo inquieto apegadito al mío, mi lengua en tu orejita buscando su
lóbulo entre tu pelo revuelto, la puntita de mi lengua cuando te besé lamí ahí
bajo tu cuello, en el borde del escote allí donde estuvo el collar dorado de
reina egipcia y donde conocí al fin el sabor secreto de tu piel entera, y en el
después cuando te seguí besando tu boca para que no escaparan las maripositas
que te hacían cosquillas y se quedaran revoloteando entre tu cuerpo y el mío también
inquieto. Soñé que imaginaba o me imaginé soñando vertido en tu alto destierro
de maravillosos paisajes ficticios, en el tierno autoexilio que buscaste huyendo
de las memorias dormidas de tu mustio pasado ahora embodegado para que yo sea
el primero en ti en todo, para ir descubriendo conmigo todo lo perdido, los
secretos de una geología personal, los apuntes esenciales que guardan los
rastros de los olvidados amores de pirata, las miradas cómplices en el trasiego
del atardecer que iba entrando en la primera noche perturbada. Lucecitas de
colores se descolgaban brillantes de las ventanas de enfrente, mas lejos un
navío fantasma atracado en un puerto invisible titilaba avisándote que no te
confíes porque todavía no termino de besarte, que me falta el rito del sumo de
damasco bebido en el cuenco de tu ombligo, tu espalda acariciada con el vicio ciego
del geómetra, el ceremonial de consumación entre las satinadas sábanas gris
perla oscuro mientras los pequeños botes de pesca en la ilusoria bahía de tu
nocturno marino celebran los estragos del amor con la fanfarria de sus luces
rojas y un gato incorpóreo maúlla sorpresivo e impuro en la amorosa quietud de
la cercana despedida. La luna era un alfanje de bruñida plata casi a ras del
suelo sujeta con alfileres invisibles en los techos pobres de acá abajo cuando
descendí de ese tu cielo a las calles anchas y solitarias de otra noche donde
aun quedaban los pequeños charcos de la lluvia recién soñada imaginada pensando
ya en el próximo aguacero.
jueves, 5 de diciembre de 2013
CONTINUIDAD/DEL/SILENCIO
“Il n'est pas bon de penser à toi comme poulain et de me laisser seule
dans les plaines de mon silence”. Cassandre Séquèier.
Solo te beso desde mi lejos aun en tu silencio hurgo en tu cuerpo para desnudar también tu voz para abrir los dulces y húmedos pétalos de tu sexo para succionar los botones florales de tus pezones para encopar tus senos y ser entre ellos un niño asustado / deslizo mi piel en tu piel como una ola de lava ardiente para embeberte de mi de mis sudores de mi néctar urgente surco tu surco mío como una vorágine de dureza carnal / anego tu boca de mi lengua de mi saliva de mi mismo te enmudezco de besos recorro tu silencio tus muslos tus piernas tu voracidad insaciada de mí tu fruto maduro de miel abierta tus delicadas impudicias / yo voy por ti abarcando mordiendo sumiéndome en tu rosa carne de mis deseos delirios surjo vertiente endurecida entre en ti derramo y sueño inserto en la cálida densa agua salada de tu misterio / resbalo mi mano y boca por tus nalgas de tibio alabastro surco hundo limbo o paraíso infierno donde las ansias habitan en su intensidad pecadora bebo en el cuenco de tu ombligo tus sudores de hembra hambrienta los sexuales brebajes de tus insomnios bebo de tu boca tu saliva hasta la ebriedad viril de un fauno en celo cabalgo potro erguido inhiesto sobre la grama de tu cuerpo rendido en el silencio de tu silencio.
VENGO
Vengo a hacer en ti con mis manos lo que
noche atrás hiciste tú en ti con tu propia mano incendiando las penumbras y sus
recelos de endurecido miembro cercando la medianoche de tu vertiente abierta. Vengo
con la lluvia en nocturno y sorpresiva que tú hiciste llover a contramano de los
climas y las certezas desérticas de orillas de mar. Vengo del nublado mañanero
sobre el mar quieto de gaviotas incesantes y tardos pelícanos, a pesar de tus
armas bajo el lecho, de tu voz anoche en lejos de lejos tu risa nerviosa y tus
silencios inquietantes. Vengo de los minerales a flor de tierra, de los
roqueríos entre los desiertos amarillos y las playas blancas. Vengo de tu noche
húmeda y acá derramada, de las penumbras allá en tu altura y de las penumbras
acá frente a la bahía de los piratas de mares equivocados, de las grandes
flores anaranjadas de un hibiscus estallado en tu honor hirviente y en tu
gloria de armada hembra esquiva. Vengo de los azules trenes metaleros detenidos
en los rieles contenidos en las duras hierbas de las planicies costeras de tus
inhabitados lugares. Vengo saciado de tus mis manos en tu mi cuerpos desnudos
sobre el lecho de armas y el lecho de mar ajeno, de quejidos, de mis susurros, de
las dos masturbaciones, recatado orgasmo y desatada eyaculación, en mitad de la
nocturnidad incandescente para volver a saciarnos en los ritos de los deseos de
una copula que rompe inunda consuma viola la distancia que traspasan las tus mis
manos conferidas.
domingo, 1 de diciembre de 2013
SUAVELENTOINTENSO (Topologías de ti)
Un día, de lluvia, te voy a poseer con los
ojos y ahí recién sabrás quien soy, solo ahí, con los ojos, y beberé un sorbo
de ti para paladear tus deseos sin tocarlos, y te seguiré sorbiendo sorbo a
sorbo como un vicio imperioso, necesario, imprescindible, sentirás entonces que
suavelentointenso te irán apareciendo las maripositas cada vez más revoloteadotas
porque son las yemas de mis dedos, mis labios, la puntita de mi lengua que te
recorren lujuriosas y sabrás que ya soy dueño absoluto de tu piel hacia adentro
porque lo que hay afuera del nosotros no me importa, y luego besaré tus manos subiendo
hasta la parte interior del codo ida y vuelta, besaré y lameré una y otra vez
hasta diluir en mí esa gotita de parfum
que te habrás puesto en las muñecas para vivir en carne propia la posesión y la
intensidad y te llevaré y traeré dormida como en un tango copula consumación, me
sentirás en tu piel rozando besando lamiendo circulando y deslizándome por tus
brazos desnudos, mientras atrapo cada partícula tuya para ponerla en mi boca, ensalivarla
y volver a ponerla en ti y así vayas siendo mía de a poquito, completamente mía,
dejándote fluir, sintiéndome ahí bajo las sabanas para que puedas hacer como que
no estoy y dejarte fragmentar en dulces pedacitos y te pueda poseer partícula a
partícula en la lenta intensidad de esa tarde de lluvia, o pensándolo bien quizá
no será necesario esperar las lluvias porque a veces llueve solo en el corazón
en tormenta, en el alma cuando esta nublada y en la carne trémula cuando esta
encendida, y pueda decidir antes donde te pongo, saber como te abarco entera, aunque
seas alérgica a mi perfume, a mi saliva, a mi sudor, a mi olor natural y a mis
savias elementales y vaya dejando una marca donde te bese o lama tanteando lo
que te gusta y lo que no, como explorando suavelentointenso los derroteros de
tu cuerpo, compenetrándonos sin limites pero buscando el placer del otro, sin
apuros, con delicadezas de amantes eternos hasta que me digas tu rendición calladita
al oído y yo te siga besando hasta hacerte llorar bendiciendo la lluvia.
sábado, 30 de noviembre de 2013
VERGENCIAS
“Pienso en tu sexo.
Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
ante el hijar maduro del día.”
Pienso en tu sexo... César Vallejo
Siempre te me escapas, huyes de mis deseos, solo te alcanzo en los sueños, entre las sábanas que arden con tu fuego, allí mis manos pueden tocarte, acariciarte con la furia de mis ansias, allí eres mía, poseída y amada, allí derramo en ti la vertiginosa materia de mi carne palpitante. Siempre te fugas hacia el silencio, hacia la ausencia y la desaparición, pero yo voy más allá de tus celos, de tus pudores, de tus contenciones y te hago naufragar en mis impudicias de macho potro, te abarco esclava y doncella, te socavo y penetro, no hay lugar donde no pueda imaginarte, donde no pueda succionar tus pezones, donde el ídolo no pueda abrir los pétalos de tu sexo y hundirse en la consumación del amar, no hay sitio donde te puedas esconder de mis voluptuosas insistencias porque te cabalgo y abuso hasta en los hondos silencios de tus palabras. Solo te alcanzo en los sueños, entre las sabanas que arden con tu fuego, allí mis manos pueden tocarte, acariciarte con la furia de mis ansias, allí eres mía, poseída y amada, allí derramo la materia de mi carne palpitante, yo te hago naufragar en mis impudicias de macho potro, te abarco esclava y doncella, te socavo y penetro, no hay lugar donde no pueda succionar tus pezones, donde el ídolo no pueda abrir los pétalos de tu sexo y hundirse en voluptuosas insistencias hasta los hondos silencios de tus palabras. Te escapas, huyes de mis manos, de la furia de mis ansias, te fugas hacia el silencio, la ausencia y la desaparición, pero yo te hago naufragar en mis impudicias de macho, te abarco, te socavo y penetro, no hay lugar donde no pueda imaginarte, donde no pueda abrir los pétalos de tu sexo y hundirme en los silencios de tus palabras.
EN UNA PALABRA
Cerrada la puerta ahora solo nos queda la
lluvia, solo la lluvia, esa vigencia de otoño o de pleno invierno, los charcos,
las nostalgias, la calles de la noche con sus reflejos de colores y luces. No
te dejaste ver hoy, te me negaste, tus manos tu voz me fueron negadas, fijaste
distancia límite muros, definiste el contorno del paraíso prohibido, bloqueaste
mi necesidad imperiosa de verte, ahora solo nos queda la lluvia más allá del
estío ya entrado el otoño después de la vendimia, y esperemos que así
sea, sino será más allá del abril anochecido en un día distinto que aun no está en el calendario. Solo
necesitaba tu cuerpo ansioso, tu cuerpo desordenado por los deseos, nada más,
solo tu piel pulsando ansiosa bajo tus miedos, tu boca esperando beso, saliva,
los dientes que morderán tus labios. Iba por el pistilo y los estambres de tu
alta flor secreta, intocable, por sus pétalos aun en capullo, solo quería tocar
tus manos, quedarme a tu lado a la distancia de un suspiro, de un leve quejido,
de una mirada cómplice que propaga su incendio por las pasiones contenidas,
porque las cosa que importan se viven como vengan, a como de lugar, nunca
cerrando la puerta, pero ahora será para las lluvias si es que llueve, o para
el vago atardecer que aun no comienza a teñirse de rubores y arreboles. Te me
negaste así sin más, no era la hora. Y me quedé paralizado, como cuando debí
abandonar el jardín de mi madre, el de los nardos de diciembre, de las dalias
púrpuras, de su silencio maternal y comprensivo, me quedé entumecido, desolado
y asustado, en una sola palabra; estoy cansadotristederrotado.
viernes, 29 de noviembre de 2013
INTIMA GEOMETRIA SOBRE TI
Acostada de bruces, boquita abajo sobre el
lecho, sobre sábanas de oscuro gris perla iridiscente, relajada, el rostro
vuelto hacía el lado donde no está mi rostro como si yo no existiera, la mano
acaricia tu pelo, lo revuelve, lo enreda, la mano roza tu cuello, lo acaricia,
lo abarca con suavidad de maripositas en su tibieza de mármol soleado, escurre
sobre ese mágico cilindro, siente los latidos sumergidos de tu corazón
asustado, la mano, y sigue el derrotero sur de tu espalda, el desnudo territorio
pálido como un vasto desierto de tenues madreperlas y violentos ónices escondidos,
la mano toca, busca, roza, la mano descubre el inicio de las veinticuatro
perlas sumergidas e inicia el conteo de las horas, las primeras, las pequeñas y
delicadas cervicales, una a una,
rozando, acariciando con la yema en breves círculos, bajando, una a una,
rosario, ábaco, collar vertical fundido atrapado en tu piel carne, desgranando,
la mano dedo yema bajando en ese archipiélago oculto, soterrado, luego las torácicas,
delicadas facetas articulares, las fositas costales, una a una, con suavidad de
agrimensor egipcio encendido extraviado en la hilera de pequeñas dunas, y ahí
las dos curvas, concavidad y convexidad cruzadas, valle y colina atravesados en
una geometría no euclidiana, hiperbólica, donde por un punto, la yema de mi
dedo en tu piel, en un plano, la superficie deseada de tu espalda, pueden pasar
dos paralelas, a contrapelo del quinto postulado del griego misterios, generando
las sagradas topologías de la montura lobachevskiana con la misma forma del
entero universo, verso, beso, la mano, solo la mano, el dedo, su yema trazando
sintiendo los estremecimientos y quejidos de tus deseos bajo el embrujo del
irreverente geómetra que te posee dibujando sensuales líneas imaginarias en las
tibias arenas de tu cuerpo desnudo sobre las sábanas de oscuro gris perla
iridiscente.
domingo, 24 de noviembre de 2013
A POR TU BOCA
“hago nacer cada vez la boca que
deseo” (i)
Voy a por tu boca, a morderla, besarla,
abarcarla con mi boca, penetrarla con mi lengua, sorberla, ensalivarla,
beberla, succionarla, voy a por tus labios, a morderlos, besarlos, abarcarlos
con mi boca, abrirlos y lamerlos con mi lengua, sorberlos, ensalivarlos,
succionarlos, y beber en ellos tu saliva, voy a besarte hasta ahogarte de besos
intensos, largos, sin tiempo ni final, besos mordisqueados, húmedos, de roces y
inserciones linguales, besos chiquitos de niño tierno y besos grandes de macho
salvaje, de besos antológicos que se queden ardiendo en tus labios, quemantes y
dolorosos en su ansiedad sexual, que permanezcan por horas atrapados entre las
comisuras de tu boca, que sigan titilando como maripositas en su sensualidad
lenta e intensa por el borde de tus labios hasta volverse brasas incrustadas y
después cenizas que marquen los sitios por donde anduvo mi boca besando tu
boca, voy a acosar, acechar, violentar, violar tus labios hasta rendirte a los
míos e invadir tus dientes con los míos y mascarnos entre el tintineo del
entrechocar de los marfiles desesperados, insistentes y perseverantes como
furias de rompientes, voy a embriagarme de tu saliva y vagar ebrio de ti por
tus encías, voy a deambular borracho de tus besos resbalando por la lisura húmeda
de tu paladar, voy a comerme tu boca con besos anchos y perversos, a degustar
su carne viva con el hambre exultante de un fauno insaciable, voy a vagabundear
extasiado en ese espacio previo de tu voz, tu lenguaje y tu sonrisa, voy a
merodear empapado de ti por toda tu cavidad bucal en búsqueda de los
elementales orígenes de tu fascinante oralidad desatada.
(i) Rayuela.
Capítulo 7. Julio Cortazar.
Toco tu boca, con un dedo
toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si
por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para
deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca
que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con
soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que
por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe
por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez
más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y
nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se
miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente,
mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando
en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un
silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente
la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena
de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos
mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber
simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva
y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna
en el agua.
sábado, 23 de noviembre de 2013
EL MARMOL DE LA MAÑANA
Te busco en la madrugada, en sus clandestinidades,
oculto, invisible, para que dejes de pensar y solo sientas, para que dejes de
ser y te sueltes hundida en mis brazos, para que sueñes imagines que vuelas
suavemente, que te deslizas por sobre la realidad, que te meces en las tibias
aguas de la ensoñación, y así me gustas, tranquilita relajada soñando, me
gustas gatita, solita y tierna, sintiendo sensaciones y emociones como maripositas
delicadas y juguetonas y de muchos colores, que las sientas por dentro y por afuera
chispeantes rozando acariciando sensuales despertando tu piel de su largo sueño
contenido. Quiero que sientas estos mis deseos intensos incontenibles punzantes,
que sientas que estoy ahí tocándote levemente para desesperarte, para que
juntes tus piernas ansiosa y temerosa, para que te asustes voluptuosa, para que
se entreabran tus labios y tu lengua los humedezca, para que sientas como mis
manos suaves tímidas inquietas se queman en tu piel incandescente, en la
suavidad delicada del interior de tus muslos, para que sientas mi boca lengua
labios embelesados por el borde orilla del jardín oloroso a tu miel desbordada.
Navego en ti, entre ti, perdido en tu cuerpo, te siento aquí, acaricio tu pelo,
beso tu boquita. (Y mi voz te estremece
entre el asombro y la mañana nublada que la inserta incrusta en los
intersticios de tus deseos, escucho tu voz, tu risa nerviosa, tus quejidos, tu
pequeña vergüenza de estar ahí así conmigo murmurando susurrando, te urges
urgiéndome, las manos se confunden, tuya o mía, ya no importa, las voces se
quiebran como rojos cristales o azogues vertiginosos, se te viene como un
oleaje un suspiro de orgasmo, me derramo arrastrado por entre tus espumas, la
mañana nos adormece en un espejismo de maripositas de colores. Volvemos
lentamente del paraíso, tomados de la mano, silenciosos, saciados, abrazados y felices).
La mañana sigue sucediendo y me quedo
pensándote, asustado, ahora temo a todo, a perderte de súbito, a que
desaparezcas en medio de tus furias y me dejes gris, opaco, penumbroso: Quiero
que me imagines en tu mesita de velador como una estatuilla tallada en suave mármol
con el desparpajo del fauno ebrio laxo dormido de Barberini para que no haya
mañana en que no esté ahí, en ti, entre ti.
viernes, 22 de noviembre de 2013
DUERMES AHORA
“Yo busqué en ti
la flor y el espanto”. Varelio, Summa Atica, XI.
Dormirás escondida entre las sábanas tibias de ti que te rozan como si fueran mis manos desatadas abarcando la penumbra donde buscas intranquila la piel del demonio que te susurró la demencia de lo que puede ser, la perturbadora sensación de padecer la noche como un vaho caliente que te bifurca y fragmenta, la sed que te seca la boca y te abre como un capullo esperando el rocío. Dormirás mientras yo escribo los textos que sustentan y declaran las teologías de tu cuerpo, que poseen el mapa de las cárcavas que dejó tu voz en un parque de ceibos y jacarandaes, que describen con detalles escabrosos tu silueta en el ventanal que da a los escrutinios de los ojos escondidos y las miradas hambrientas. Dormirás acurrucada en un nudo impenetrable de carnes trémulas, aferrada a la almohada con la vehemencia furiosa de la piel sin beso, sin caricias, sin los húmedos lamidos que convierten el nocturno en un viaje a los abismos del goce que justifica las miserias de este nuestro valle de lágrimas, que hace olvidar los dolores de las ausencias, de los guijarros las pérdidas irreparables y también las tortuosas torturas de los desengaños. Dormirás como si no durmieras porque te soñarás en otra noche, ahora desnuda en el mismo lecho pero ebria de los ardores de la fornicación, embebida de densos licores derramados en tus carnes revividas y redimidas de su sopor inerte, de su vagancia sin sentido ni fin ni esperanzas. Dormirás despierta para que yo, fauno demonio íncubo, venga a poseerte entre las sábanas tibias de ti en el vaho de la penumbra intranquila de tu piel y sacie esa sed que te seca la boca y te abra como un capullo para inundarte de mi incesante rocío.
jueves, 21 de noviembre de 2013
CONEXXXION
Porque tu posees todos los colores posibles y
los imposibles, los rojos, los negros, los lilas, los amarillos y todos sus
matices, los amarantos de los deseos y el rosado besos de tus labios y el
rosado ebrio de tu sexo, porque posees la densidad genital de las rosas
atardecidas, el peligro latente de una mantis en celo, y también los infinitos verdes
vegetales del bosque del fauno, es que me incendiaste, me quemaste y me dejaste
ceniza entre tus manos. Y fue una locura sublime, alcancé el clímax en ti y por
ti, porque no pude contenerme, no pude y no quise, estaba arrastrado envuelto
sumergido en tu oleaje, tus palabras, tus manos, tu boca, y te sentía a ti en
tu calor allá yo contigo, y te poseí hembra mía, y fui macho en ti y fuimos uno
en el esplendor de los deseos compartidos, y fue lindo y excitante, pleno de esa
entrega gozosa de manos en flor abierta y en sensitiva rigidez, de ese
olvidarse de todo y de todos, fue una epifanía más allá de la intensidad de lo
físico, fue una sensual conexión de las almas porque ambos sentimos que ya no
estábamos tan solos, y es que ambos estábamos hirviendo en las mismas aguas
volcánicas, y nos fuimos dejando llevar muy suavemente por esos deseos
compartidos, hasta cruzar tú tus miedos y recatos y vergüenzas, y yo mis
timideces y pánicos y autocensuras. Desde hoy ahora alguien te busca por el
nublado de la mañana, te espera en una esquina de imaginaciones y ternuras
hasta que abras la puertecita de tus sueños para entrar a robarte los besos que
le debes, y dejar su marca rastro de caricias incitantes en las comarcas de tu
cuerpo para que despiertes y lo sigas soñando, alguien que te sueña mira desde
su lejos mientras cruzas la ventana envuelta en un impúdico lila exhibicionista.
martes, 19 de noviembre de 2013
VASUM
“el vaso cae al
suelo, ya no es necesario,” (Anónima en su voz.)
A medida que te iba leyendo me iba excitando,
palabra a palabra, imagen a imagen, e iba sintiendo como mi miembro se iba
erectando bajo el pijama, sintiendo esa deliciosa y sensual sensación de una
erección lenta e incontrolada, instintiva, y mis ojos te espiaban desde lejos y
acercando a través de la fresca oscuridad de la noche, mirando extasiado como
tu cuerpo en su semidesnudez de negro tul se movía cadencioso y provocativo al
ritmo de una música que yo solo imaginaba por esa danza solitaria excitante, vi
tus manos deslizándose buscando explorando hasta abrirte al deseo, te vi
recostada en tu lecho lasciva, estremecida, deslumbrante e iluminada por la
hoguera de tu mismo fuego, y mi miembro endurecido necesitó de mi mano para
soportar sentir gozar la intensidad de su erección, y fui el vaso que tu boca
besaba, sentí tu mano ardientes aferrándolo, tus labios sedientos saciándose en
mí, y fui agua en tu boca, agua disolviéndose en tu saliva, paladeada por tu
lengua, vertiéndose en ti, y volví a ser vaso cristal, lisura, y rocé tu vulva
rosada húmeda flor abierta, surqué escurrí me deslizaba en ese cauce sexual
llevado de tu mano, fui ojos vaso verga macho, frotado, usado, gozado, objeto
del rito de tu masturbación, vi tus ojos cerrados imaginándome, tu boca
entreabierta, sentí tu respiración acelerada, oí tus leves quejidos en medio
del silencio de esa música lujuriosa, después los lúbricos quejidos, y luego la
obscena sinfonía genital de tus grititos cuando sucumbiste a la perturbadora y
desatada embriaguez de tu orgasmo, y en ese mismo instante entré penetré me
hundí en ti, duro y tierno a la vez, macho niño en tu cuerpo hembra niña, gozo, éxtasis, locura, placer, vida,
muerte... nada existe allá afuera de nosotros, en ese destello de amor
pasión deseos estallamos en un solo grito coincidente en una densa felicidad
compartida, en el goce pleno de la cercanía consumada, nos quedamos besándonos
como si quisiéramos prolongar el instante hasta el vicio mientras el vaso yo
nos espía retozando, jugando, acariciándonos con las ternuras desnudas, felices
en el lecho desordenado, en el dulce silencio del después.
Nota.- La palabra
‘vaso’ viene de “vasum” (en general recipiente de cualquier tipo, también
oquedad cóncava o instrumentos y útiles de cualquier oficio). La forma “vasum”
alterna en latín con ‘vas’, ‘vasis’ Es interesante notar que “vasum” tuvo
también en latín un sentido obsceno, referido al pene. Etimologías de Chile.
domingo, 17 de noviembre de 2013
ESPUMAS
Se me ocurre burbujear en la
espuma de tu noche oliendo siguiendo los senderos de tu perfume por entre tus
pechos husmeando tus pezones como un sátiro salvaje y después detrás de tus
orejitas para susurrarte el crepitar de mi hoguera con su fuego vivo y punzante
rozando tus muslos, y luego por toda tu piel olor a rosas para ir a morir de
deseos en tus ingles ronroneando como un tigre atrapado en la danza de tus
piernas entreabiertas esperando al macho encelado que vendrá a poseerte entre
las espumas nocturnas. (Déjate fluir
fluyendo, olvídate el día, de las horas, de los detalles de las sombras en el
patio, de los pájaros y los insectos, cierra los ojos y búscate por dentro, por
debajo mismo de la piel y por las rotulas y las vértebras, escarba el sijo y
las cenizas, deja que tu boca bese mi boca mordiendo la almohada, asume tu
cuerpo poseído y vuela sobre los campanarios y los árboles, mana el agua de tus
desesperos, viértete en un hilo de agua para que tu alquimia me alcance y me
ahogue en tu saliva y tus néctares, sueña, huye, imagina, escóndete de los
otros y ábrete a mis deseos, florece nocturna, apacigua las voces enterrándolas
en las arcillas de los muertos, déjame rastrear tus aromas hembras y abre tu
flor cerrada para que yo pueda fertilizar tu melancolía.) Se me ocurre
hacer como que creo que estás dormida y terminar de soltar el lazo amarillo
para iniciar una travesía voluptuosa desde tu boca también entreabierta hasta
tu pubis ensortijado y como un jardinero surcar el surco húmedo de tu
verticalidad sexual para entreabrir con ternuras lujuriosas sus rosados pétalos
de mi desesperación y semillarlo con la quemante densidad de mi pujante
virilidad de fauno tuyo, el del verbo encendido.
sábado, 16 de noviembre de 2013
IRRUPCIONES
Irrumpo en desesperos por el canto curvo y
ampuloso de tu cuerpo, mano en caricia asalto la trémula blandura madura de tus
deseos, ebullo y burbujeo en tus mullidas carnes ondulantes, hembra entera
cimbras en mis pervertidas palpaciones, macho en cautiverio me estremezco por
la magia succionante de tu boca hambrienta, dedeo, hurgo, sorbes, muerdes, los
quejidos van colmando el espacio antes cristalizado en un silencio avergonzado
y pudoroso, toqueteo tu húmeda impudicia consagrada, manoseas mi rigidez con
vehemencia de virgen arrepentida, hervimos entre sudores y salivas, entre tus
secreciones y mi semen, anegados, sumergidos, náufragos ahogados en un oleaje
de lujurias desatadas, de escombros de recatos, de fragmentos de soledades
tiradas en las playas del goce meciéndose entre las espumas y las vencidas
arenas de los insomnios. Te dejas irrumpir con desesperos por el macho urgente,
mano asida al ídolo sobajeado detentando su endurecida consistencia de carne
turgente, danzas los murmullos de mis obsesiones rodando por las sábanas como
una vestal que huye del bárbaro en una fuga de caderas que se escabullen para
prolongar la huida hasta el vicio, vas dejando florecer tus secretísimas
fantasías orgásmicas en un jardín de rosados carnales y rojos mórbidos, juegas
incesante por mi cuerpo en sus pliegues y escondrijos exaltando su oscura sexualidad
que se derrama densa en un caudal intermitente de espasmos y estremecimientos,
oprimes, estimulas, exploras las esencias prohibidas de lo intocado, empuñas,
masturbas, desatas, vas dejando un reguero de lácteas turbiedades, vas dejando
tus huellas lascivas marcadas en mi piel exhausta mientras me susurras mágicas
obscenidades hasta que nos comienza a anochecer en los desesperos.
viernes, 15 de noviembre de 2013
ITERACIONES SOBRE LO PERDIDO
“Una mujer que se desnuda es una imagen
fulminante, como el sol que traspasa las nubes”. Auguste Rodin.
No importa, seguirán mis dedos recorriendo tu cuerpo como lentos caracoles extraviados en los territorios de tu sensibilidad epidérmica, mi verbo sexuado carcomiendo tus muros carcelarios esperando su derrumbe. Mi mirada voyerista te continuará acosando desnuda o semidesnuda cada vez que te bañes, te vistas o desvistas. Mi lengua empapada proseguirá creyéndose el agua caliente que humedece y escurre por tu cuerpo como quiso ser mi saliva para embeberte de mí. Persistirán mis ojos fisgones siguiendo escondidos tu reflejo desnudo en los cristales y los espejos con su voyeurisme flagrante violentando tu negada intimidad virginal hasta que te rindas a ese exhibicionismo impúdico con que te imaginé pervertido desde que conocí o soñé el dulce matiz sagrado de tu piel. Permanecerá mi cuerpo en la distancia persiguiendo tu silueta maciza con feroz voracidad cutánea para restregarse en ti lubricado por los densos sudores del agobiante calor de una tarde que pudo haber sido. Insistirán una y otra vez mis ojos de macho sediento en el exquisito espectáculo del agua escurriendo en tu piel anegada, por tu cuerpo desnudo de estatua pudorosa de esfinge beata, por los poros intranquilos de tu dermis impoluta. Seguirán mis manos imaginarias manoseando con lentitud enloquecedora tus húmedos arrabales vúlvicos hasta que alcen vuelo tus quejidos como palomas asustadas. Continuarán mis labios hostigando tu boca para escanciar de tus besos el aguamiel de tu saliva y destilar el licor espirituoso que me embriague una y otra vez de tu embrujo. Nada importa, seguirán mis voces y mis verbos asediando tu castillo nocturno hasta que cierres tus ojos deseándome como un alma confundida por todo lo largo de tu ahora interminable noche sin sueño.
martes, 12 de noviembre de 2013
RETROSPECTIVA
''Me gustas más cuando te sueño... entonces hago de ti lo que quiero''.
Juan Rulfo.
No sé porqué, hoy amanecí entre
tus pechos, a lo largo de tus piernas, anidado en tu tibio vértice vórtice, ardiendo
en tu fuego escondido, en las azucaradas brasas de tu infierno flagrante, entre
tu pelo enredado en esa somnolencia de adormidera que te cierra los ojos como
si durmieras. Desperté contigo en tu escote como un camafeo entre tus pechos, enternecido
y asombrado, humillado por no alcanzar tu perfume detrás de la orejita derecha por
donde te voy a ir a susurrar cositas en las noches. Sé que te soñabas acosada
por mi boca en el duermevela de la medianoche, victima voluntaria de mis manos
rastreadoras involucradas en tu perfil tanguero que te traían dormida entre tu
río pardo y las callecitas esas, caminando furiosa bajo la luna negra de tu
silencio encelado, porque o
son los cristales de tus celaciones o las piedras de tus constantes desengaños
o las palomas sangrientas de tus furias o el aire de baja de las montañas o la
lluvia que no cae sobre los parques que cruzas asustada o la noche, la
madrugada, el día, el atardecer, en fin lo que sea que te evite asumir esos
deseos infructuosos que se te van secando porque ya no te envuelves con esa
bata amarilla. Luego, ya en la fase de sueño lento te vi en ese viaje
viniendo de vuelta, la cabeza apoyada en el cristal mirando sin ver la noche
vertiginosa que va quedando atrás, pensando, cruzando por un túnel, tu pena,
tus nostalgias, tu tristeza lenta y derramada que me impiden irrumpir en ti
como antes, porque ahora eres de cristal y no quiero ni rozarte para que no te
me fragmentes en finísimas esquírlas y ya no pueda encontrarte, sabiendo que es
plena primavera, y que hasta las miserias nuestras cultivadas en este valle de
lagrimas florecen con renovados colores. Como un jardinero feroz cultivo los
geranios de los rojos intensos para poseer el otro rojo rosado carne húmeda que
florece en tu pubis como una siniestra mandrágora o una lujuriosa flor
carnívora. Y a pesar de tu silencio ausencia desaparición te sabía soñando
formas distintas de estar juntos, y te soñé acosada por mi boca porque sé que así
quieres que te sueñe, y también sé que te derretirás un día, hielo al sol de
pasiones y escondrijos.
SOÑADORES EMPOTRADOS
“…, para Sarduy,
lo importante es la generación de la vitalidad. Siguiendo su idea de lo erótico
como despilfarro, es razonable, entonces, que optemos por el valor de la vida
ante la inminencia de la muerte.” La teoría del neobarroco de Severo Sarduy.
Samuel Arriarán.
Rondo tu lecho de púrpuras e inciensos, te
acecho desde fuera de tu sueño, persigo la continuidad de tu respiración para
saber qué sueñas, miro y descifro los gestos de tu rostro dormido para saber
como y donde me sueñas, o te percibo en el mohín de tu boca incrustada entre el
deseo y el afecto escarbando la turba de tus cánones como si te mordieras los
labios para no llamarme. Te miro desde el rígido rectángulo del silencio,
aspiro tu aroma de esfinge durmiente, descorro el leve tumulto de las sábanas y
te miro semidesnuda evadida en el breve y sensual desabillé desplazado de
coqueta condesa dormida, trazo con la mirada hechizada de voyeur capturado la línea
de cada bretel sobre el mármol de tus hombros, beso lamo mirando las alturas horizontales
de tus piernas delineando tobillo rodilla muslo hasta incluirme macho fisgoneador
en la vergencia floral de tu sexo embebido en sus íntimas fragancias verticales.
Confirmo con el roce de mi nariz por la lasciva triangularidad sexual de tu
pubis que duermes por un sueño largo de lirios y pájaros, de amantes
clandestinos besándose en una esquina del invierno bajo un chubasco de madre
mía sin paraguas ni refugio, y comienzo a escribir los textos del deseo con la
yema del dedo en el sinuoso y sensible papel de tu piel que se extiende
ilimitada en las blanduras de mi almohada, en el pasto incendiado de mis
sábanas, en el espejo ciego que te repite en la oscuridad de mi dormitorio sin
verte imaginada y me quedo pensando en que idioma escribirte, como decir estas cosas
insinuantes sin cruzar el limite del desencanto, como embozar los deseos erectos
con una letra chiquitita y ocultar las libidinosas obsesiones con intrincadas
metáforas de un barroco pervertido mientras te sueño en un lecho de púrpuras e
inciensos y tu hundes tus uñas en mi carne turgente de imaginario fauno dormido
soñando.
VECES
La primera vez seremos niños, puros e
incontaminados, jugando desnudos sobre el pasto fresco de la primera primavera
cerca de un arroyo cantarino en un bosquecito de cuento, todo será caricias
inocentes sin pecado concebidas, aprenderemos a besarnos sin urgencias ni
avaricias, dejaremos que los besos florezcan en los labios y las manos se
sorprendan en tiernos y suaves mimos. La segunda vez seremos adolescentes curiosos
escondidos entre los arbustos de un parque solitario con fuentes, árboles y
estatuas, sintiendo el pulso natural de la vida en esa ansiedad desconocida de
los cuerpos que iremos descubriendo en una danza de deliciosas impudicias,
bocas ansiosas de la otra boca, del sabor de la saliva y de las lenguas
juguetonas, las manos ya irán sabiendo los caminos de la húmeda o erecta
intimidad ofrecida y los pubis se restregarán vehementes intentado fusionarse
en una cómplice felicidad. La tercera vez seremos adultos vigentes, activos,
decididos, que ya saben lo que quieren, abrazados en un lecho envueltos en la
penumbra que derraman verdes cortinajes buscando ese efímero pero arrebatador placer
que nos haga olvidar por instantes el mundo de injustas miserias, de dolorosas
ausencias y de tristes soledades, que nos arrastre como un oleaje a la intensa
cercanía de dos seres que se aman y se entregan a las voluptuosidades de la
carne ardiendo, a los besos mordidos y las lenguas entrelazadas, a los brazos y
piernas trabados en un nudo acesante, a la dulce o loca pene-tración que
consuma y todo justifica. La cuarta vez seremos ya adultos mayores tanteando los
reflejos y brillos de nuestros años dorados, sin lúbricas o eróticas ansiedades
sino indagando con lenta y exquisita parsimonia la intensidad del sexo
profundo, de aquel que antes nos pareció una estéril pérdida de horas y
momentos, iremos explorando muy juntos tomados de la mano esa sensualidad de
rescoldo o de concho que guarda la esencia misma del goce en su plenitud refinada
de las manos dedos boca labios lengua que hurgan incitan excitan, de los mimos
obscenos, las caricias lujuriosas y los desvergonzados manoseos que se van
derramando por la piel como una miel tibia, como caracoles sigilosos y
memoriosos que saben muy bien donde se ocultan el dilatado resplandor del orgasmo
y el punzante destello de la eyaculación. Después, cumplida la amorosa
tetralogía de la aproximación, instauraremos el rito de repetir hasta el fin de
los tiempos el ciclo de las cuatro veces, hasta que acabemos de descifrar los pergaminos, y sepamos que todo lo escrito en
ellos es irrepetible desde siempre porque las estirpes condenadas a cien años
de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra.
Nota del autor.- Lo escrito
en cursiva es una paráfrasis de las últimas líneas de Cien Años de Soledad, de Gabriel
García Márquez.
lunes, 11 de noviembre de 2013
CONTRA TIEMPO
Tejes y destejes el tiempo que ha de
transcurrir para asistir al himeneo inevitable, lo demoras, lo alargas, lo
dilatas pero no te atreves a detenerlo porque sabes que tu cuerpo en su soledad
lo espera y tu piel ansía que mis manos la despierten con ternuras y la
induzcan con la vehemencia de un rito inconfesable a los jardines de los goces
donde todo desaparece y solo se viven las dulces incrustaciones de los
destellos de la carne, donde vienen a converger las lejanas virtualidades y las
cercanas realidades de las palabras de todas las mañanas. El tiempo donde cada
uno será objeto del otro en la suma de las obsesiones y las dulzuras, no las
burdas sombras circenses del gris, sino las leves intensidades de dedos, de manos,
de labios, de las miradas intensas, de las caricias largas y lentas, de los besitos
tiernos y los besos húmedos alternados con coherencia sibaritica, del arder a
fuego muy lento lentito lentito, donde ya no habrá nada para entender sino que
bastará hundirse en el sentir para entrar desnudos en ese paraíso perdido en la
maraña de los tiempos de otros rostros y otras aguas. Porque en ese tiempo
cesará esa búsqueda desolada del amor e insaciable del goce físico, donde sea y
como sea, sin temer desatarse, sentirse vulnerable, perder el control de la
circunstancia, de la situación, del lugar y del mismo tiempo, perder el
horizonte un instante, una hora apenas, sin el dominio de uno mismo y donde ya nada
importa, y se dice y hace lo que nace en los dominios de los instintos más
puros sin limitaciones y todo deja de ser y solo se vive la delicada intensidad
del momento. Tejes y destejes el tiempo con la calma de un esfinge porque sabes
que vendrá la hora inevitable donde sentirás mi mano entre tus piernas, mi boca
en tu boca, mis labios embebidos o insertos, mis dientes atrapando tu lengua
ensalivada, mi virilidad inserta o embebida de tu íntimos humedecimientos,
impregnando empapado tu soledad abierta como una rosada flor prohibida. Ese
tiempo.
sábado, 9 de noviembre de 2013
FEROCES MIMETISMOS
Odio los monstruos virtuales y patéticos que
asaltan asedian tus noches y atrapan tus palabras en sus cuencos sedientos,
lobos siniestros que te asumen en sus propias fauces de babas urticantes, facinerosos
que se retuercen en sus propias miasmas como gusanos hambrientos de tus voces
de silencio, de tu cuerpo invisible, de tu piel transparente, bestias en celo
desolado que te imaginan en sus sucias imágenes y sus pervertidas fantasía,
charlatanes de versitos mustios, de impudicias palabreras, de seducciones de
circo pobre, de vanos y dramáticos intentos inútiles. Burdos payasos que te
acosan sin saber intuir sospechar que soy yo el dueño de tus insomnios, de tus
palabras, tus voces, tu cuerpo y tu piel, que soy yo el que te ahoga y sofoca,
te deja sin aliento hasta querer morir, te deshace, te hace y te vuelve a
deshacer como nunca te había sucedido, el que lees y relees tratando de
entender los códigos de su verbo que se queda en ti reverberando e inquietando
tu alma de esfinge impoluta a lo largo y ancho el día, el que te provoca esas cosquillitas
en el estomago, el que te preocupa, te confunde, te excita y desconcierta, soy el
ángel demonio que se siente ya tu dueño aunque tú aun no lo sepas. Pero también
soy el torpe maldito insufrible que tocó la herida, la cicatriz, la memoria del
miedo, que echó sal en la carne viva, que ahora vuelve asustado a fojas cero,
al triste inicio titubeante, al temor constante de cruzar límites ambiguos o desconocidos,
y entonces también me odio y me reflejo y me mimetizo con esos patéticos
monstruos virtuales.
viernes, 8 de noviembre de 2013
CIRCUNNAVEGACIONES IMPUDICAS
Salto de tus manos a tu boca buscando tu
ansiedad en tu silencio de esfinge esquiva me dejo pertenecer sentir deshojar
desbaratar como un túmulo de arenas morenas salto de tu boca beso saliva a tu
ombligo vientre pubis perseguidor perseguido de deseos rozo lamo acaricio hurgo
sobo huelo intentando desentrañar el misterio enigma vaginal o clitoriano
vencido circunvalo tus caderas hasta encontrar su centro vertebral trepo escalo
vértebra a vértebra en sus lisuras por el escarpe hasta la cumbre de tu pelo
enredado en mis dedos por atrás de tu cuello salto abajo suicida por el mismo acantilado
de tu espalda resbalo dando tumbos húmedos hasta su curva corva sinuosidad
karmica antes de ceñir rodeando las plácidas dunas de tus nalgas salto rozando las
tersas columnas del templo y vuelo abajo cayendo hasta volverme subterráneo
tierra piedra invisible trepo desde tus pies tobillos por tus pantorrillas
columnas mármol tibio rodeo besando tus rodillas hasta por detrás de sus lunas
rótulas acaricio vicioso tus muslos mármol ardiendo en mis manos boca por el
suave paraje del ónice perfumado de ti de sus lados ocultos bajo el ángulo de
la rosa carnal de tu vulva en su contorno deslizo lengua labios hundo pene-tro copulo
copulamos poseo el quejido el grito el susurro las aguas del orgasmo la
densidad seminal del clímax recuesto mi rostro en la almohada y salto otra vez
a tus ojos y tu manos para revivir enviciado el mismo suicidio.
jueves, 7 de noviembre de 2013
NOCTURNO SIGILOSO
“El erotismo es la
aprobación de la vida hasta en la muerte”. George Bataille, El Erotismo,
Barcelona, Tusquets Editores, 2007.
Y me fui surcando tu cuerpo arado o velero entre
densas espumas dejando rastro estela en tu aguas solemnes, me fui como
enrumbando a tus pechos islas majestuosas coronadas por los soles de tus
protuberantes pezones, me fui arrastrando lamiendo tu piel en su sal marina en
su sabor de hembra cortejada en su blandura tierna yesca inflamable, me fui bordeando
el canto de tu silueta incandescente, los intersticios, los vestigios, los
sortilegios de la noche por donde duermes intranquila, me fui yendo despacito
por tus piernas subiendo subiendo subiendo sostenido en la caricia, en el beso
largo, ensalivando a mojados lamidos de caracol la huella del intento, me fui
acometiendo fauno macho niño la veleidad de tu sexo en su humedad, en su ardor,
en su consistencia de fruto abierto, me fui hundiendo en ti devorado consumido
anegado de tus deseos dormidos, encarcelado por tu pubis palpitante, me fui
vertiendo seminal en tu dulce salada vulvedad sin amparo, consumando el
misterio, el pecado, el deseo, entre acesantes suspiros contenidos y leves
besos demorados, me fui aquietando apegado a tu silencio de esfinge fingiendo
dormir en su desierto, y me fui alejando como sin querer de tu sueño inquieto
antes de que la luz madrugadora me delatara.
SECUENCIA Y PRESENCIA
(La suma de todas
las inspiraciones)
Son los rostros unidos en una sola cara
pensativa, en una conexión que va de tu cuerpo al mío con los mismos
estremecimientos y las mismas ansiedades. Es el beso desnudo de los fríos
mármoles que despiertan a sus deseos de piedras pulidas para ir por las
caricias de la carne tibia. Es un nosotros imaginario en un escaño de un
parque, abrazados con todas las ternuras expuestas y asumiendo las tristezas
del desconocido porvenir. Es también el invocado o insertado fantasma fálico y
voyeur enmascarado bajo la sábana para que no tengas miedo a tus miedos. Son
los labios de hilos o humos que se desvanecen a partir de un beso que aún no
alcanza a consumarse. Es el agua escurriendo por tu cuerpo desnudo con tu mano
transcurriendo por tu piel anhelante como el agua que te va erotizando poro a
poro ahogándote en un murmullo de transparente sensualidad. Es mi presencia en tu dermis, en tus células
y tu sentidos, en los sonidos, en el embrujo, en el ritmo y danza, en la magia
de los tules, los encajes, los miedos, en tu cuerpo, son mis dedos atrapando
los enloquecidos deseos y los goces prometidos. Eres tú en un bosque de
milagros vestida con los ocres crepusculares y la dulce madurez de un otoño
constante. Es el reflejo de tu imagen pensativa, enfrentada a la duda de ser
alada e inquieta libélula o quieto y subterráneo caracol. Es un volcán que
irrumpe en la altura del castillo derramando sus quemantes lavas sobre las
pieles entumecidas. Es tu renacimiento de mariposa rompiendo la coraza, los
vendajes que te ataban como una pupa oculta y encerrada en la cápsula del
tiempo perdido.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
DE NOCHE RASGO
Burbujeo en tu sangre la hiervo la filtro de
sus emulsiones plácidas y la contamino de deseos feroces de bestiales ansias de
surgencias muerdo tu carne desato un infierno en tu vientre donde instauro mi
soledad de macho incierto cansado de voces desgarros desolaciones arqueo y
tenso tu cuerpo hasta romperlo como un vidrio donde se te reflejaba un monótono
crepúsculo un varadero de estrellas mustias con su iconografía de vírgenes y
demonios un desierto sin huellas hago latir en tu pubis las fauces de tu signo
icono símbolo, flor vulva, vagina vegetal carnívora hago surgir la turgencia en
tu clítoris breve rosado carneo sensible impulso en tus pezones sus surgentes
erecciones sus sensibilidades siniestras sus sensaciones en el roce de tus
manos fragmento sus reflejos pudorosos en los espejos te declaro perdida por el
rumbo de tu espalda su corva sus vértebras sus lisuras de ángel encallado de
mandrágora mantis araña sorbo tus salivas en una ebriedad de vástago huérfano
de naufrago mendigo soñador incrustado en los plenilunios sorbo bebo succiono
lamo los rocíos de tus madrugadas rasgo tus vestiduras quiebro tus cristales erosiono
tus suspiros abro tu cajones baúles desencuaderno tus libros poemarios te dejo
envuelta en las sedas y tules y el humo de tus nostalgias abrazo tu cuerpo ya
laxo del rumor de una música esquiva que te adormece como el ruido de un mar
lejano el susurro del agua en la vertiente de tu incertidumbre desmiembro tu
terrores borro tus miedos desarmo tu temores en pequeñas ternuras para seguir
en ti burbujeando en tu sangre itinerante ambulante errante migratorio
trashumante en los caudales raudales de tus venas arterias estremecidas por la
ventolera de mis hambres enclaustradas en la absurda obsesión de poseerte.
INTENSAS GEOLOGIAS SOBRE TU CUERPO
Exploro a la distancia la soledad geográfica de
tu cuerpo donde están escritas invisibles las leyes del deseo como un texto
visual donde las palabras sobran porque los deseos enmudecen en su intensidad
desesperada. Mi dedo bordea voluptuoso el suave cono de tu ombligo, mi mano
abarca incitada o limitada por tu mano tu sexo incitando o excitando tu cuerpo
dormido para asumir sus ancestrales geologías. Voy descubriendo en la secuencia
de imágenes el mapa de tus regiones telúricas, como un palimpsesto subliminal,
oculto, codificado o secreto, confirmo en esas altas rocas grabadas de tu
destierro la presencia intangible, impalpable de mí en ellas, vertida como una
imponente erupción erótica, al borde mismo de la quemante rendición, que me
adula y me encanta en su callado significado terrestre, y vuelves a ser barro
primordial por obra de ese arte de palabras hecho de tierra y agua que ha
logrado traspasarte el fuego, (aún cuando no poseo esos deseos tuyos y quizás
nunca los poseeré), y tu verbo es más inquietante, es un destello (de solo un
instante) que vence al miedo y entra como un oleaje en la pura e intensa
excitación hasta romper en un estruendo de espumas saladas contra el duro
granito de tu voluntad asediada. Fisgoneo en las entrelíneas de tus grietas como
un tímido voyeur a la mujer quemándose en esa voluptuosa hoguera volcánica. Voy
sintiendo en las yemas de mis dedos tu piel abrasada por la lujuria devorante, las
vegetaciones que crecen en las fisuras de tus basaltos enterrados, siento tu
cuerpo apegado al mío en esa danza delicadamente erótica donde un sensible
fruto se yergue y una húmeda flor se abre. Dejo que fluyas por mi cuerpo hasta
el deleite carnal y empapado de esa otra muerte impregnada de líticas lujurias.
martes, 5 de noviembre de 2013
NEXUSES
Te quiero ver como una mantis que me devora
entre sus húmedas y calientes fauces de besos, de intensos estrechamientos
carnales, de empapadas absorciones lujuriosas. Como una lubrica cómplice de
insomnios transeúntes por las ardientes arenas del deseo, de las manipulaciones
pecaminosas, de las voluntarias y vergonzosas poluciones nocturnas. Confidente
de secretos inconfesables y de desnudas fantasías mañaneras, de solitarias
practicas vergonzantes y de éxtasis soterrados. Quiero ser poseedor de mis voluptuosas
caricias clandestinas por el suave interior de tus muslos, por entre o bajo tus
pechos mullidos y anhelantes, por el abismo encendido de tu cuerpo desnudo
sobre el lecho, ser poseído por tu mano curiosa, reptante, sigilosa, que va
arando los campos hirsutos de mi pubis, por tu lengua ansiosa de someterme al
imperio de su lamidos. Nos veo mordiéndonos como oscuras bestias recelosas en
una salvaje orgía de bocas ávidas de roer las carnes vivas, de beber los
sudores acumulados en los surcos perlados de las pieles sobadas, besadas,
lamidas en un arrimo de hoguera incontrolada, de quemarnos juntos y fusionados
en un crepitar de quejidos, grititos contenidos y soeces susurros. Deseo
hundirnos en una lenta y densa copula de caracoles embebidos, trabados en sus
lubricadas blanduras, anegados en un feroz intercambio de salivas y de babas, sumergidos
en sus cristalinos o espesos líquidos somáticos, sofocados en sus íntimos almizcles
sexuales. Quiero fluir en ti como un demoroso y tibio aceite para que fluyas
sobre mí como un óleo sagrado que me irrumpa y derrumbe, y así untados de
nosotros vagar impúdicos por un único día interminable.
viernes, 1 de noviembre de 2013
LA ESFINGE
Sola lejana, impasible, canteada o tallada en
dura piedra como un altiva esfinge inconquistable con la mirada fija en un
horizonte por encima de una ciudad para ti deshabitada, allí en medio de las
ardiente arenas del desierto de tus insomnios. Aislada del amor y del sexo, sedienta
de esos licores soñados o prohibidos, los mágicos brebajes que todo justifican,
la sangre burbujeante, la locura, el miedo, el terror al deseo, la fuga siempre
hacía el origen mismo del peligro, que justifican los labios entreabiertos por
los deseos y el rubor por las secretas vergüenzas, la certezas de sentirse a un
paso de caer en el ardiente precipicio, paraíso o infierno, (no lo sabes), del
sublime goce carnal, que justifican la lujuria, el infinito deseo, los ojos cerrados
deseando una cercanía pecadora en la larga noche interminable de la soledad
salvaje, de la calurosa humedad y del sudor. Acosada desde dentro de tus
propios laberintos, allá en la solitaria altura del desierto de rojas sedas,
por dedos amenazantes que te rozan apenas, manos que te invaden, apresan,
ahogan en una locura que te pene-tra y te asusta de tus propios deseos, que
tocan las fibras más sensibles de tu piel iniciando la noche y la hoguera. Pero
no eres solo piedra canteada con la forma e imagen de tu cuerpo detenido,
quieto, congelado en el miedo a despertar a la vida otra, a sentir la cálida brisa
que traen de los espejismos y las reverberaciones, porque se te vienen las mañanas
esperando ansiosa para acercarte cada día más a aquel demonio nómada que te
invade perverso o bendito, que posee tus lados oscuros que se confunden entre
deseos y miedos, entre un sí y un no, entre alegrías, risas y deseos. Y es que hay
un solitario beduino que te observa esfinge hembra, a la distancia, entre el
deseo, el temor y el misterio, que te espía desde un lejos inquietante, el
poseedor del verbo que te desconcierta, te revoluciona y confunde, el innecesario
morador de otro desierto que te desviste lascivo y asustado desde el dintel.
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