domingo, 19 de julio de 2015

ELLA EN ROSADO BURQA


Hasta entonces nada tremebundo había ocurrido en nuestra historia que justificara el sitio donde nos encontrábamos ahora, más que un cúmulo de silencios, de olvidos, de descuidos, de exigencias, de pequeñas contrariedades, que día a día se fueron depositando en nuestras vidas, como un polvo invisible e inofensivo. Tal vez el error fue dejar que ese polvo poco a poco lo cubriera todo, hasta que no pudimos distinguirnos con nitidez.” (i)

La bata de tenue rosado oculta formas, silueta, curvas de dunas o valles incendiados, en sus manos el rojo cómplice de la tímida locura exhibicionista, ella ahí a la vera del lecho donde sueño revolcarnos una tarde de lluvias intensas entre esos mullidos almohadones color ladrillo de muro infranqueable, de grises de nubarrones o de penumbras, de pie como una estatua voluptuosa sobre las variaciones del café, del evanescente beige al pardo moreno, atrás la pintura de los lirios de Vincent van Gogh y delante los delirios de mis ojos buscando alguna brevísima desnudez prometida y que aun no se cumple. Y vino el otro suplicio sensual, ella entera en la elipse vertical azogada, inserta en su canto burilado que la encierra en el reflejo anhelado, envuelta oculta negada por el rosado virginal  y puro de su camisola, “tuto” o burqa, que dibuja su esbeltez con refinado pudor, su pierna, la leve comba de su vientre y la curva evasiva de sus pechos, los pequeños pliegues en el triángulo donde duerme su sexo del que un día bebí las aguas de sus deseos, sus manos pálidas y delicadas, su dulce rostro de altivo mentón, sus cabellos en los que ese mismo día mis dedos se enredaron para siempre. Se ve tierna, elegante, pudorosa pero sutilmente sensual, como un ángel hembra o una pálida rosa rosada y recatada, se me brinda al fin en la quietud de su soberana intimidad, de frente y de sutil escorzo, tierna en su femenina dulzura, tal como la guarda la memoria de aquellos días inolvidables. Quizá llegará el día, más temprano que tarde, en que se atreva a levantar la camisola o a abrir el escote, y cumpla así su promesa y mi sueño obsesivo. Por ahora me extravío en vano buscando la página 236 que describe exactamente como ella lo hace algo, tan exactamente que ni ella lo hubiera podido describir mejor, y me deja curioso tal como pretendía en su constante crueldad de vestal imposible, pero no me importa, sé que ese secreto solo lo comparte conmigo, sabe que no podría con nadie más, porque somos amantes de cándidas maldades juguetonas y de siempre pervertidas incitaciones.

(i) Contigo en la distancia. Carla Guelfenbein


viernes, 17 de julio de 2015

EPIGRAFIAS DE TI


Collage e ilación

La rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos (i), como una intensa tautología; la repetición de un mismo pensamiento expresado de distintas maneras, pero que son equivalentes (ii). Al mismo tiempo es entender que las artes escénicas son ante todo política del cuerpo y es desde allí que se transgreden. Es contaminarnos entre distintas escenas que utilizamos la teatralidad y la ficción como estrategias políticas de la destrucción del consenso de la normalización en los cuerpos, apostando a la creación y visibilización de otros imaginarios posibles de vivir y habitar nuestras corporalidades (iii). Y no se trata de sueños sino de cómo habitamos y devenimos en nuestras corporalidades y mediante el disenso y nuestros activismos, complejizamos y fisuramos el tejido de lo real (iv), ya que algunos preferimos la ilusión a la desesperación (v). El ejercicio de la buena literatura consiste precisamente en ocultar, trastocar y subvertir las huellas propias (vi), porque el poeta sabe inclinarse ante la majestad de la mujer madura, aquella que orugándose de noche, sobrevuela los mundos desde la aurora hasta el atardecer (vii) y un calor, insufrible calentura, me recorre al llegar la madrugada... Tu aroma se fija por la almohada, y una huella recuerda tu escultura (viii). No sé de otro sexo que no sea el que orgasma o eyacula, que penetra o devora, que es denso e inmoral, que socava y degrada, que muerde soba succiona, que se deja pervertir para seguir excitando (ix), porque no tengo placer con que matar el tiempo, si no es observar mi sombra al sol y entonar variaciones sobre mi propia deformidad (x). Y no os equivoquéis, sé que todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo (xi).

Bibliografía.-
(i) Poema 23. Alejandra Pizarnik
(ii) Wordreference
(iii) Ernesto Orellana
(iv) Ernesto Orellana
(v) Nelson Muntz. Los Simpson
(vi) Genios sin visos de genialidad. Juan Manuel Vial
(vii) Reseña del libro ‘Mariposas imposibles’. Emilio González Déniz
(viii) La realidad de un sueño. Emilio Medina Muñoz
(ix) Ars Sexualis. Raúl Franquesa
(x) Ricardo III. Acto primero. Escena primera. William Shakespeare
(xi)André Gide

Nota.- En cursivas, conexiones del compilador.


BREVEDAD FLORAL


“La transescena es escapar a los dominios en la creación por parte de la institución y la formación académica que insisten en categorizar, ordenar y disciplinar a las artes corpóreas”. Ernesto Orellana

Es la breve flor de tu sexo, su pequeñez abierta, su ambigüedad elemental, lo que te eleva en sensual soberanía sobre los machos que te untan y penetran, sobre los machos que sorbes y absorbes virginal como una solitaria esfinge de ardiente mármol inesperado. Es su plegadura de pétalo sensible, dormido hacia adentro, tímido, mustio, delicado, es su marchita consistencia tierna que no se erige en soberbias salvajes ni muestra erguidos esplendores inútiles, reemplaza, asemeja, plagia en tus sueños de hembra impenitente otra flor de similares instancias lascivas, sin otro uso ni acción, solo por la femenina omisión sin verbo, orquídea escondida, nocturna libélula, mariposa de las sombras en escorzo, las piernas juntas en pudorosa sumisión. Es estigma y a la vez símbolo, miel que atrae hambrientas virilidades, recato o temor de ser ahí lo que eres, otra floración exuberante distinta, caverna de oscuras reminiscencias vedadas a la razón, vertiente de calientes aguas saturadas de un sexo profano y equívoco, crisálida perseguida por sus íntimos demonios, lúbrico molusco de placenteras marismas, menguada y sensitiva boquita invocante de ancestrales instintos, de míticas ceremonias insensatas. Declarada cómplice de disidencias en la excitante noche del mayor deseo, santificación de la subducción y la sexualización donde las sexualidades perversas relumbran en el estrellado escenario de la erótica de una dramaturgia secreta, de la poesía de los rituales marginados, transescénicos, canto y origen de la furia barroca, glamurosa virgen tautológica que aparece invisibilizada y degradada en los lechos repetidos de un destino siempre incierto y voraz.


jueves, 16 de julio de 2015

MARA


He visto, observado, mirado, espiado, disfrutado, gozado, sus fotografías, una a una, con detalle, de lejos, en close-up y en su máxima ampliación posible, he gozado esos pelitos que se asoman por el lado de sus bragas mientras lee el periódico, y he seguido centímetro a centímetro la línea roja de su colaless incrustado entre sus pomposos glúteos hasta casi sentir en mi nariz el perfume y la tibieza de esa carne enviciante, y debo diferir de otros juicios ajenos, sigue de comérsela!, voluptuosa, ampulosa y calentona, deliciosa!, es cierto que sus muslos estás mas delgados, que sus glúteos poseen ahora algo menos de esa carnalidad provocativa, pero siguen igual de incitantes, y su rica tetamenta uf! Bocatto di cardinale para un edípico vicioso y pervertido como el suscrito, quizás un poquito más caída, pero igual me pasaría una noche entera, si me lo permitiese, aferrado a sus pezones, mamando, chupando, mordisqueándolos mientras me masturbo lentamente hasta entrar al onanista nirvana, y que espectáculo más inquietante para un pervertido voyerista como este su servidor ver esas tetas flotando en el agua azul... ah! paraíso! No, no hay desmejora, como toda mujer preocupada de mantener su atractivo sexual para su macho y/o los que la miran hambrientos por ahí donde sea que se paseé, ella está equilibrando los naturales efectos de la edad enemiga con ese adelgazamiento que parece absurdo a ojos de un vicioso de carnes abundante. Por lo demás su atractivo más notorio, esa boquita picuda, succionante, chupadora, que parece estar siempre buscando beso o succión, con sus artes de los goces orales, sigue escandalosamente vigente, doy fe. Sea este mi modesto homenaje a nuestra Mara, como constancia eterna de que sigue igual de calentona! Amén.

Nota del autor.- Se le llama Mara a la entidad que intentó evitar que el Buda Siddharta Gautama alcanzara la iluminación y destruyera el Ego.


domingo, 12 de julio de 2015

CANTO DE LOBO MACHO


"El sexo es para mí algo de una importancia inmensa, pero del tipo de importancia que brota de manera natural, que no genera preguntas". James Salter

Solo yo puedo convertir ese mármol en carne palpitante, dejarte ser lluvia, agua, brisa o viento que besa y acaricia los recovecos de mi cuerpo con las ansias de la hembra desatada en su otoñal deslumbre y con el hambre que le dejaron los años de la soledad en penumbras. Los años vacíos que se te iban entre los dedos urgidos en ese roce negado o prohibido, el tiempo sin sentido que sucedía por fuera de ti, rastro, huella, vestigio de fantasías incestuosas y ocultas sodomías. Lobo macho en celo olí tus íntimos aromas en las sombras inquietas de tu espesura, tus perfumes de hembra abierta, con los deseos en carne viva, húmeda, cuajada, con tu cuerpo desnudo temblando en las ardientes arenas de las sábanas que te horadaban el sueño y herían tu piel deseosa de la impúdica caricia, del beso y su saliva dibujándote como baba quemante de un caracol sigiloso. Deambulé ciego y envilecido por tus axilas, por el revés de tus rodillas, por el mínimo abismo de  tu ombligo y por los pliegues más voluptuosos de tu madurez no saciada, vagué por el canalillo de tus pechos y por el ceñido cauce de tus nalgas, siempre erguido, rígido, inhiesto. Me derramé derrotado entre tus piernas, me vertí saciado en tu pubis de vestal impura, me restregué lúbrico en la comba tibia de tu vientre, crecí musgo entre tus pechos y alga en la breve protuberancia de tu clítoris, penetré tu vulva en el último estertor de mi virilidad vencida.


sábado, 11 de julio de 2015

INICIOS DEL NOCTURNO


Para I.

“Comenzábamos a repasar la piel, la mirada se hacía muy lenta sobre aquella superficie en extremo pulimentada, la mirada parecía reinventar por anticipado la lentitud cariciosa.” Oppiano Licario, José lezama Lima

Se inicia el nocturno febril, vehemente, apasionado, la noche se llena de inquietantes perfumes, de voluptuosas imágenes, de íntimos sabores, ella allí rendida seducida abierta a los deseos de la sombra que le ha cerrado los ojos con lujuriosos besos en sus párpados, solo siente la viril cercanía, el leve frote impúdico de unos labios acariciando su cuerpo anhelante. Paladea esos besos de fuego que se incrustan en su boca, los sorbe lentamente lamiendo sus comisuras en un deleite sensual que la impregna de una intensidad sobrecogedora, siente sus manos en lúdicas instancias corporales, los tenues tactos y roces que la encienden provocándola, como en un sueño, a acariciar hasta el estremecimiento a esa sombra varonil que la acosa. Siente en su piel desnuda el vaho quemante de su respiración que agita la suya en contenidos estertores, y los cuerpos de anudan en una cópula embebida de densas lujurias, la noche se viene grata estrellada de placeres, como una brisa que deviene tormenta hasta el estallido de goces, de complacencias y de tiernas perversiones. Su cuerpo vibra en una llamarada de oscuros deseos, siente que se fragmenta, que se quiebra, él la desnuda con lenta parsimonia, ella es una hoguera que destella en las lúbricas penumbras, la toma suavemente para extraviarla con sus caricias, ella detiene el tiempo y se deja poseer hasta saciar sus urgencias. Sabe que es un juego y no teme entrar en los laberintos de los sentimientos, si es con él por la largura del nocturno en esa dichosa eternidad, y no se deja despertar de ese sueño que la inunda, y vuelve a seducirlo, a entregarse sin decoro, solo inmersa en el vértigo de ese gozo penetrante.

viernes, 10 de julio de 2015

MIEL DE TUS SABORES


(Collage)

Busco tu miel desde tu boca hasta tu vulva, untado ungido sobornado, arriba extraviado entre las comisuras de tus labios, y abajo entre el sensible capullo y los tumescentes pétalos rosados, sediento de tus íntimos almíbares; del tibio dulzor tu saliva y del perturbador aguamiel de tu sexo (i). Tu sexo de perdón para el culpable sollozante, de disolución de la amargura y de mar hospitalario, y de luz enterrada y de conocimiento, de amor, de lucha a muerte, de girar de los astros, de sobrecogimiento de hondura, de viaje entre sueños, de magia negra, de anonadamiento de miel embrujada (ii). Tu sexo es un panal donde mil abejas laboriosas liban una miel que se me queda entre los dedos (iii). En tus pechos las dunas del desierto se poblaron de oasis apacibles. La miel hecha cristal o acaso luna rodea tus pezones (iv). Úntate cada pezón con miel y baja el mentón, la lengua, saben dulces, toca circularmente cada punta morada, agrietada o lisa y luego acaricia el vientre, el ombligo, haz cine o literatura con la mente pero no olvides los pezones, la miel, el dedo circular (v). Me pinto el rostro de azul con el rosado de las flores que se confunden con tu piel. Lanzo mi arco iris y me descuelgo sobre tu ombligo, armamos este amor de lo prohibido; y no hay instancias que reduzcan la miel a tu sabor, goteante en mi boca (vi). Me vengo del hastío ensoñando el pecado, y siento entre mis labios la miel de lo vedado. El inmenso bostezo de mi paz cambiaría por el barro dorado de tus noches de orgía, para luego ofrendarlo, en un gran vaso lleno (vii). Pienso, sí, en el bruto libre que goza donde quiere, donde puede. Oh, escándalo de miel de los crepúsculos (viii).


(i) Saboreándote. Raúl Franquesa
(ii) Besos. Tomás Segovia
(iii) Estrategias del deseo. Cristina Peri Rossi
(iv) La siesta. Francisco Lucio
(v) Úntate cada pezón con miel... Irene Gruss
(vi) Tu beso me desnuda. María Victoria Córdoba
(vii) Hastío. Juana de Ibarbourou
(viii) Trilce. Poema XIII. Cesar Vallejos


MELIFERA DEVORADORA


Para I.

Voy rastreando tu voz inquieta como un arcángel melífero, embebido en mis densas dulzuras, socavando fragmentando moliendo uno a uno tus miedos con mis ojos incitando tu secreta hoguera desde las penumbras de tus deseos, mis dedos jugando en tu piel con una quieta y tierna malicia, calcinándola con mis íntimos y delicados roces perturbadores, embriagándote hasta el ahogo desesperante con besos mordidos, con las lengua enredadas, con las salivas diluidas en caliente un brebaje de místicas lujurias. Y tú ahí, más turbada por la azucarada consistencia de tus insomnios que por la tenue presencia del invencible acosador que alimenta tus arrojos con la última gota, hasta el largo y lúbrico lamido que te enreda en mi cuerpo para estremecerte de aquella pasión devoradora. Sobrevivo náufrago en tu lecho con tu pudor hecho añicos en la lenta devoración de mi cuerpo, esclavo ansioso de tu hambre, jugo néctar licor vertido a tu sed insaciable, carne trémula y dispuesta a los desaforados pecados de tus palabras. Desde el asombro sin insistencia, con tus códigos velados, en la presumible huida ante la inesperada sensación del seductor embozado, derramo mi almíbar en tus labios con la levedad de una cercanía imposible. Un arcoíris irrumpe un silencioso cielo solitario, despiertas con mi aroma adherido a tu cuerpo, permaneces inmóvil recuperando las perdidas e impúdicas memorias que aun laten en tu pubis, deshojada y laxa entre húmedas sábanas de una noche ilusoria, quizá ya imaginada, de una reciproca posesión sin secretos. Amaneces con el nítido sabor de las mieles de mi boca.


martes, 7 de julio de 2015

DESDE TU ETERNIDAD


Para E.

“La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.”
Es olvido. Nicanor Parra

Toda la largura de tus piernas sobre el lecho como un tibio horizonte imperioso, la convexidad palpitante de tu vientre, el desasosiego, el descaro impúdico, la distancia oblicua al recato, los lúbricos rosados que una tarde decoraron tu esplendorosa desnudez e hicieron de esa circunstancia un deseo inextinguible que perduró más allá del invierno, la ausencia, el inexplicable final. El ventanal de la lluvia y el ceibo con sus rojos primaverales, el café y los misterios de la ternura que semejaba con sus estremecimientos y sus besos al amor que tardeaba imposible y nunca llegó. Antes, el puente anochecido de un mayo lento e inquieto y un junio de trémulas carnes ansiosas, después, la madura tersura de tus senos que mis manos y mi boca siguen buscando en los laberintos de la pérdida, del destierro, del misterio de la fuga o del desencanto. Tu voz tranquila de amiga amante, cercana, sin pasión ni urgencias inesperadas, cansada, como un susurro de ese amor inalcanzable, traspapelado por la cotidianeidad de una cercanía siempre vigente. Agotamos los años destinados, cumplimos el destino glorioso del encuentro clandestino de los atardeceres sin vértigo y algunas noches robadas a la certeza de la inevitable imposibilidad. Urgí y agoté tu cuerpo de hembra sin sueños, desperté la mujer dormida en su insondable silencio, fui náufrago feliz entre las indulgencia de tus brazos y voluptuoso labriego en tu última cosecha, bebí el vino dulce de los pámpanos de tu otoño y me embriagué de ti para que el tiempo no sucediera, y aun no sucede.


LAS ESTACIONES DE LA MARIPOSA


La mariposa volotea y arde con el sol a veces. Mancha volante y llamarada, ahora se queda parada sobre una hoja que la mece (i). Abrirá sus alas tu mariposa, humedecidas por el rocío del deseo, se estremecerá tu cuerpo en la brisa cálida de la primavera, sentirás un vaho de polen y un abrazo de verdes sarmientos que te llevarán revoloteando a la roja corola de la flor de la lujuria, allí volverás a ser virgen por la gracia de un altivo verano donde te poseerá entre los pétalos el escarabajo de tus sueños, y sabrás al fin que todos tus vuelos se justifican en ese instante, atrapada entre los besos del otoño que se viene con las lluvias, y te dejaras acariciar inmersa en voluptuosas sensaciones persiguiendo los goces del sexo hasta el último de tus inviernos. Los bosques son hermosos, oscuros y profundos, y yo tengo promesas que cumplir y kilómetros que andar antes de dormir. ¿Me oíste, Mariposa? Kilómetros que andar antes de que duermas (ii). Desde el estío hilarás el capullo que florecerá abierto en tu pubis, en su latencia núbil cuando despertaste allí toda hembra alada y dejaste tu boca suspendida en el más allá de los húmedos besos, maduraron tus pechos urgentes cuales tibias palomas esperando que mis manos vinieran un día ya del otoño incierto a encoparlos y mis labios a beber en tus tórridos pezones su mórbida turgencia hasta el sijo que arderá por el invierno tarde lluvia enhebrando la desatada vigencia de tu piel en el aullido del lobo encelado, sobre caricias tu vuelos leves de alegre primavera convergerán en la erguida virilidad del macho subterráneo y enamorado cazador. Como tu boca a la manzana, como mis manos a tus senos, irá la mariposa al fuego para danzar su última danza (iii).

Bibliografía.-
(i) Mariposa de otoño. Pablo Neruda
(ii) Del film ‘Death Proof’ (*). Quentin Tarantino.
(iii) Ley del poema. Julio Cortazar

Nota.-
(*) “Una copa, llamarla Mariposa, y recitar ese poema. Ésos eran los requisitos para que la señorita Arlene te hiciese un baile erótico.” Juan Luis Caviaro

DESCAROS SOBRE MARIPOSAS


(Collage)

Tu sexo, una mariposa negra. Y no hay metáfora: entró por la ventana y fue a posarse entre tus piernas (i). Tu sabor y tu aroma revolotearon todo el día a mi alrededor. Nubes de mariposas y sueños zumbando alegres, neblina dulce hinchando con suspiros mi pecho. Mi mano extrañando la tibieza de tu espalda, descifrando los secretos de tu piel. Y en el costado izquierdo, hundido, sepultado, el sable agudo de tu ausencia (ii). Qué locura me inventas carne en giros en plena luna llena y tú desafiando la violencia de los lobos, con las piernas por ego, con tus ojos eslavos y esa densidad de reina que ataca mi silueta retorcida y esquiva. Qué locura te inventas mariposa gitana, nocturna, detén tu lengua ahora el alivio del hambre en esas selvas que riegan tu fragilidad. Detén por un instante el apetito, vuela sobre mí, anida en este sexo devórale las hojas a su árbol (iii). Chisporroteos del toronjero que sale del ano flagelado por el arcángel incestuoso, parasoles sin quitalunas sobre el altar de la niña de ebonita con mariposas en el sacramento de su sexo (iv). Porque evoca en sus alas el rosado nácar de tu vulva cuando se abre a ser penetrada y es flor marina en su salada potestad de tu pubis urgente, corola alada fulgurante vertida en el espeso polen lechoso, mariposa voraz de palpitante aleteo, sigilosa entre el musgo oscuro y la mórbida juntura del tibio mármol de tus muslos (v). Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra (vi).

(i) Mariposa. Francisco Hernández
(ii) Aroma Mariposa. José Luis Mendoza Aubert
(iii) Mariposa Gitana. Abel G Facundo
(iv) El Jardín de las delicias. Alexis Naranjo
(v) Mariposeída. Raúl Franquesa
(vi) Poema 8. Pablo Neruda


viernes, 3 de julio de 2015

LA PROMESERA INCONCLUSA


Para G., deseada deudora

Esperé ansiosísimo la llegada de la noche con la palpitante ilusión de volver a ver la tenue transparencia de tu cuerpo semidesnudo, en vano, iluso, inútilmente como un niño engañado en su soñadora y primitiva ingenuidad. Tus palabras reverberaban en la memoria del mediodía “Tratare a la noche enviarte una mujer madura, muy madura”, era la sutil promesa de un autorretrato que me llevaría a rememorar el roce de tus manos, la dulce suavidad de tu piel madura, el frufrú del “tuto” que insinúa coqueto curvas, valles y dunas, tu mano en mi miembro masturbando, mi boca sedienta en tu tímida vulva lamiendo. Pero solo vino el frío ovalo del espejo vacío de ti, de tu silueta, de tu sombra, de tu imposible desnudez. Sigue la noche esperando que te atrevas, el sol se hace el dormido detrás de la sombra imponente de tu cercana cordillera, los pájaros fingen dormir en la oscuridad de sus nidos, un hombre solitario espera en una esquina nocturna por donde no pasarás. Bastaba tu dulce rostro reflejado en el azogue, tus manos con la caricia de otros tiempos, tus pechos soleados como aquellas antiguas imágenes de mi onanista adoración voyerista que guardo como el tesoro que me quedó de una perdida felicidad. Debí asumir que quedaría como siempre en esa perpetua espera inútil de trece años esperando volver a vivir esos dos de años de ternuras en penumbras, de caricias y besos desatados en las tardes tranquilas de la quietud de cuarto donde aun ha de persistir el ámbito de tu perfume en medio del tumulto de una ciudad ausente e invisible para los amantes extraviados. Amanece y nada, pero es noche, aun hay esperanza. Y seguí expectante como un solemne escarabajo oculto en sus pequeñas perversiones detrás del coqueto revoloteo de la mágica mariposa que lo seduce con sus veleidades de da y quita y sus ilusorios ofrecimientos de paraísos que devienen más temprano que tarde en tristes engaños. La luz mañanera de un sol muerto, lejano e insensible confirmó la no inesperada traición, la dulce crueldad de la mariposa esquiva, la imposibilidad de volver a gozar de sus colores como en ese antaño feliz, todo se volvió pena y desilusión, un largo día invernal recién comenzaba.


LA BELLE MORPHISE


Para G., soñadora

Allí la joven amante de Luis XV, completamente desnuda, tumbada boca abajo en un elegante sofá de damasco amarillo, está apoyada en el brazo del sofá, mirando con curiosidad hacia la izquierda, a algo o a alguien que queda fuera del campo de visión. El punto focal del cuadro, donde convergen todas las líneas de perspectiva (y también otra mirada fascinada), es el trasero en pompa de Louise, que se abre de piernas sin ningún recato, dejando claro que está dispuesta a probar todo lo que le provoque placer, se expone así impúdica e inocente como un delicioso objeto sexual. La disposición de los colores es magistral. El amarillo intenso del sofá y la cortina contrasta con el blanco de las sábanas y el cuerpo rosado de la púber mujer. Las dos flores que hay en el suelo crean una diagonal cromática que dirige nuestra mirada hacia sus rosadas mejillas pasando una vez más por sus sonrosadas nalgas. Los tres detalles de color azul nos hacen fijarnos en el cabello de la modelo, sus manos, la curvatura de sus brazos y el libro que está abierto sobre el taburete, que le da un cierto ámbito intelectual a esta lasciva adolescente. Tres siglos después otra mujer, madura, delicada y tenue como un suspiro la mira y se inquieta, se estremece, misteriosos e inconfesables deseos la abruman, observa con minucioso goce, la imagen la perturba, la excita, esa posición insinuante, ese cuerpo luminoso, esa piel que sus manos presienten tibia y voluptuosa, la mórbida exuberancia de esa perfecta desnudez la eleva en un lésbico éxtasis solitario, casi masturbatorio, entonces, incitada por esa lujuriosa visión del paraíso negado, se compromete en una promesa que sabe no ha de cumplir.

Intervención literaria de “El cuadro del día”. Marga Fernández-Villaverde, historiadora del arte.


DE PIE ANTE EL PONIENTE MARINO


“de pie como un marino en la proa de un barco.” La canción desesperada. Pablo Neruda

Estamos solos en medio de una habitación, ambos de pie, mirando por el ventanal hacia un mar atardecido que se rompe en lejanos fuegos rojos y anaranjados. Te abrazo por atrás tiernamente, acaricio tu pelo negro negro que cae sobre tus hombros como una suave cascada azabache, te voy dando besitos tiernuchos en tus hombros, en tu cuello por entremedio de tus cabellos. Me apego a ti cada vez más, para que sientas mi miembro en tus nalgas, mis manos te abrazan por debajo de tus brazos y encopan tus pechos, los amaso con lenta fruición, rozo más intensamente mi verga aun blandita contra tu culito rico, siento en mi pubis tu rajita entre los glúteos. Mis manos soban tus tetas ricas, mis dedos aprietan tus pezones por encima de tu ropa, me restriego contra tu cuerpo hasta que mi falo se erecta por el tibio roce de tus blanduras y tu sensual movimiento contra mí cuerpo. Te punzo con mi verga en tus nalgas, lascivo, caliente, duro, mi aliento quema tu cuello y hace que levantes tu culito empujando hacía atrás, permanecemos así por largo rato frotándonos con una sexualidad tranquila, pura, como un juego de enamorados que buscan los caminos iniciales de la cópula. Sientes vibrar (sic) mi pene en tus nalgas, ladeas tu cabeza hacia atrás y me ofreces tu boca a mis besos, introduzco mi lengua en tu boca y bajo mis manos a tus caderas, las aferro y atraigo con fuerza tu cuerpo hacía mí. El frotamiento se va haciendo más y mas intenso, mas circular, más fuerte, levantas y bajas tus nalgas para rozar mi miembro escondido bajo el pantalón como si lo masturbaras, yo lo aprieto contra ti con fuerza, como si te penetrara. La danza del restriego se acelera, oyes mi respiración cada vez más acesante, de pronto me siento al borde del delicioso abismo de la eyaculación y descontrolado me dejo llevar por la grata sensación, eyaculo ahí mismo, apegado a ti por detrás, un liquido caliente y espeso inunda mi vientre mojando mis pantalones, tú sientes esa calida humedad en tu trasero y te quedas ahí quieta, nuestras bocas continúan fundidas en un beso iluminado por el rubor del poniente marino.


lunes, 29 de junio de 2015

SUEÑO EN LA CAFETERIA

Me veo caminando hacía una cafetería cercana, huelo el grato aroma del café recién molido. Entro y te veo sentada ahí, sola, me acerco y te saludo, te beso apasionado y hambriento porque hacía tiempo que no gozaba de tus besos. Me siento a tu lado y pido un café express, solo, cargado, fuerte, te abrazo oliendo tu perfume, y te digo que ves hermosa como siempre. Te beso, te acaricio tu cuerpo, tus pechos, tus caderas, tus muslos. Ya excitado me hinco y meto mi cabeza entre tus piernas, abro tu bermudas y corro el body, y te beso la vulva bajo la mesa, chupeteo tu clítoris, lo apreso con mis labios y lo tiro despacito, lo punzo con mi lengua, meto un dedo en tu sexo, lo saco y lo chupo con deleite, muerdo tu clítoris, lamo tu chuchita, meto mi lengua en ella, la lamo entera de arriba a abajo, gimes despacito, estremecida quieta y excitada. El sueño cambia de escena, estás sentada y yo de pie con mi pene afuera del pantalón, acercas tu boquita pintada a el, lo chupas, lo mamas, te miro extasiado con tu boca llena de mi verga, me pides que te la meta más en tu boca, la chupas fuerte, intensamente, deliciosamente, entera, casi que ahogándote, mamas muy rico, eres una maravillosa chupona caliente porque sabes que mi falo es tuyo y lo chupas y chupas, me sobas los testículos, los besas, me quejo agobiado por ese goce extremo, me pides que te la meta más, que te sienta mamándome, te atraganto con mi miembro entero en tu boca, siento tu saliva, tus labios, tu paladar en mi verga, siento tu boca chupando mis huevos, el placer me anula completamente y me dejo llevar por tu salvaje posesión de mi pene. Te aviso excitadísimo de que ya no aguanto y que voy a eyacular, que ya viene mi leche, me miras desde ahí abajo, y con tu boca llena me dices que lo haga en tu boca, que te tragarás mi lechecita, y comienzas a succionarme con una loca vehemencia, subiendo y bajando tus labios por el tallo de mi verga, apretándola entre tu paladar y tu lengua, sorbiéndola, mordiéndola, chupa que te chupa, mamándola como una desaforada hembra hambrienta. Siento estremecido que ya viene el primer chijete de semen, y estallo en una leche espesa y caliente, ahí en tu boca succionadora, la absorbes gozosa, la bebes con una sed insoportable,  mi pene se siente estrujado, sorbido, gozado, exprimido, devorado, engullido, sigo chijeteando mi lechada ardiente en tu boquita chupona, sumergido en unas turbulentas aguas sexuales que me envuelven en un éxtasis indescriptible, extraviado en un vértigo casi místico, al borde del desvanecimiento, tu boca sigue mamando ávida más allá de la eyaculación, sientes como mi falo se va tornando blando dentro de ella, y sigues en un rito impuro y exquisito, inacabable. Te pido que dejes mi verga ahí, laxa y saciada en tu boca calientita, húmeda, que me sigas mamando así, suave, lenta, voluptuosa, y sigo ebrio de ti con los ojos cerrados, inmerso en un goce que trasciende la realidad y se hace eterno e inolvidable.


EL DESPERTAR DE LA MARIPOSA


Te despierto con suaves susurros en tu oído ~ beso tu frente, la puntita de tu nariz ~ rozo tus labios con un beso breve ~ beso tus mejillas ~ despiertas y tus ojos me invaden de ternura ~ acaricio tu rostro y te digo que te amo muchas veces con mis labios tocando los tuyos ~ mis manos descorren la sábana ~ estás desnuda, tu piel ilumina la mañana ~ acaricio tiernamente tus pechos ~ rozo tus pezones con mis labios ~ los abarco con mi boca uno y otro ~ los aprieto entre mis labios ~ los chupo suave primero ~ más fuerte después ~ uno y otro con tierna pasión ~ lamo cada pezón, lo ensalivo ~ los muerdo más y más fuerte ~ uno y otro, los gozo, los mamo ~ bajo besando y lamiendo por tu canalillo dejando el rastro de mi lengua ~ lamo tu estomago un largo rato ~  humedeciéndolo entero para que sientas mi caliente saliva ~ juego en tu ombligo hundiendo mi lengua en el ~ llenándolo de saliva ~ revolviendo mi lengua en el ~ sigo hacia abajo besando tu vientre ~ siento su tibieza, su suavidad ~ lo rozo con mi nariz oliendo tu piel ~ con la punta de mi nariz escribo en el un “te amo” ~ y lo cubro de besos ardientes ~ bajo hacia tus vellos púbicos ~ esa mata rala de oscuras algas olorosas a tu sexo  ~ los tironeo juguetón ~  los mojo con mi saliva ~ punzo tu clítoris con mi lengua con lenta intensidad ~ y bajo surcando muy levemente tu vulva ~ bajando muy lentamente mientras huelo tu íntimo aroma ~ sigo hacia abajo lamiendo el interior de tu muslo derecho hasta la rodilla ~ levanto tu pierna y sigo lamiendo tu pantorrilla hasta llegar a tu pie ~ beso su empeine ~ su talón y su planta haciéndote cosquillas ~ chupo cada uno de tus dedos con fruición viciosa ~ tomo tu pierna izquierda y la levanto ~ acaricio suavemente tu pie ~ chupo cada uno de sus dedos con fruición viciosa ~ beso su empeine ~ su talón y su planta haciéndote cosquillas ~ subo lamiendo tu pantorrilla hasta la rodilla ~ bajo tu pierna y sigo hacia arriba lamiendo el interior de tu muslo izquierdo hasta tu entrepiernas ~ mientras mis manos van abriendo tus piernas hundo mi nariz en tu sexo ya húmedo ~ lo lamo a lo largo con toda mi lengua una y otra vez mezclando mi saliva con tus jugos vaginales ~ juego con tu clítoris ~ lo lamo y lo hundo con mi lengua ~ lo chupo y lo beso y lo succiono ~ siento tu excitación en tus quejidos ~ entonces subo a besarte mientras me acomodo entre tus muslos ~ y la punta de mi verga roza tu vulva ~ te beso largamente con salvaje deseo ~ mi pene muy erecto y endurecido va penetrando tu sexo caliente y mojado ~ comienzo a moverme lento ~ entrando y saliendo ~ hundiéndome en ti entero ~ luego más y más rápido ~ muerdo tus labios ~ mi lengua juega dentro de tu boca ~ mi falo te penetra más y más ~ el ritmo se acelera ~ nuestros movimientos de cadera se hacen más y más acompasados como una compartida danza sexual ~ suspiramos y respiramos agitados ~ sientes mi dura penetración ~ siento como aprietas mi verga  ~ aumenta el ritmo de los cuerpos entrelazados en una cópula intensa ~ hundo mi pene en un envión potente ~ gritas al sentir la brusca introducción ~ suelto dentro de ti el chorro de semen ardiente ~ te retuerces en un orgasmo inacabable ~ estrujas mi verga hasta sacarle la última gota ~ permanezco introducido gozando ~ lentamente nos vamos relajando ~ permanecemos así abotonados ~ nuestros labios se besan lánguidos con los dulces beso del amor.


domingo, 28 de junio de 2015

ESCONDIDOS EN LA LLUVIA


Llueve intensamente en el atardecer de un parque solitario, permanecemos abrazados en medio de la lluvia, tu bebes un chocolate caliente mientras te beso y me acurruco encantado entre tus senos como un bebé para sentirte cerca y regalarte las caricias de mis manos que ya son tuyas y la mirada de mis ojos traidores que solo desean mirarte a ti, siento tu cuerpo tibio apegado al mío, tus manos en mi rostro, tu labios en mi ojos, ahí, la lluvia y solo nosotros. Sientes el loco golpeteo de mi corazón que late por ti al sentir tu cercanía, tus manos recorren tiernamente mi cuerpo buscando juguetonas mi falo en ristre para acariciarlo, siento tus manos en el, lo tomas, lo sobas, lo acaricias, sabes que es tuyo y demuestras tu dominio, lo haces crecer con tus roces, lo pones duro, erguido, dispuesto, besas la puntita, mis manos están en tus tetes pellizcando tus pezoncitos, siento el roce de tu cuerpo, ese roce intimo y caliente de tus lentos movimientos contra mi cuerpo, mi pene ya está muy duro y erecto, sensible. Intuyes mi lluviosa desesperación por penetrarte y abre tu sexo con tus manos, lasciva y rendida para dejarme entrar en tu vedado templo, te penetro, siento tu vulva mojada y caliente que aprieta mi verga con voracidad de hembra hambrienta, ya mi pene está entero en tu vulva mojada, caliente apretada. Me encanta estar así, afuera lloviendo y yo dentro de ti, sintiendo tu succionante sexo en plenitud, te beso los pezones, mis manos agarran tus nalgas, y comienzo a poseerte, a sifonearte, a jinetearte, así, así, ah! que deleite siento con mi verga en tu vulva, me muevo más... más... más..., así, así! te cubro rico, rápido, entro y salgo, penetro, así más, más fuerte y rápido, me sientes, sientes mi verga dura en ti, la consumación está cerca, te beso, meto mi lengua entre tus labios en un beso largo y ansioso, te fornico, así... ya!, yaa!!, juntos, ahora...!, yaaa!!, ahhhggg...!!! Eyaculo gimiendo, te estremeces en un orgasmo feroz, mi semen chorrea tu sexo palpitante... Llueve en el parque, somos los únicos bajo el kiosco, se escucha una música entre el rumor del aguacero que oculta nuestro secreto, siento una intensidad sexual muy pura, como un éxtasis, como una fantasía soñada y vivida. Te alejas mojada por mí y por la lluvia, sabiendo que yo te esperaba deseoso de poseerte ahí, bajo esa precisa lluvia. Tu viaje continúa.

sábado, 27 de junio de 2015

SEIS INTIMAS INSTANCIAS


Un beso mordido ansioso hambriento desesperado, la saliva escurriendo por las comisuras, las lenguas anudadas en una blanda y mojada trabazón, los labios succionando los otros labios succionantes. En el piso sobre las frescas cerámicas en el número invertido tu boca chupa mama succiona mi verga erecta en una felación descarnada,  mi lengua en tanto simultanea lame hurga irrumpe tu sexo abierto en un cunilinguis vehemente. Mi dedo penetrando tu vulva sintiendo su caliente humedad impregnado de tu denso y tibio fluido vaginal, la delgada introducción digital de un breve pene, los giros buscando el punto donde la gata en celo gime sobre el tejado de la lujuria, el frote en su duna de rugosidad inquietante, estremecida por el goce exacto en la vertiente del íntimo placer. Tus labios abarcando el sensible glande de mi pene en una succión ávida, tus manos aferrando el terso grosor del tallo y sobando con dulce suavidad mis testículos, la lengua tocando la puntita hipersensible para coronar la tensa erección. Sobre el sillón ambos, tú cabalgándome con mi falo incrustado en tu vulva voraz meciéndonos en un rítmico vaivén de mete y saca, de sube y baja empalada en mi príapo endurecido, jineteando mi miembro que penetra hunde tu sexo que aprieta estruja, extrae suelta gotea estila en los estremecimientos brutales de la eyaculación y el orgasmo. En el lecho desenfrenados en un ritmo de una cópula enloquecida desaforada que no se consuma hasta arrancarte la piel y romperte los huesos en una fornicación salvaje de sensuales bestias en celo.


jueves, 25 de junio de 2015

MAÑANEROS


“Téjeme por dentro mi amor” C.

Dame la pichulita mi amor yo quiero desayunar con ella si si, tómala, esta chiquita, deberás ponerla durita así así así mmm sóbala suavecito hazle cariñitos es mía sabiendo ella que yo quiero se ponga lista dámela no me la niegues si, tú la pones rica que a ella gustarle mis labios si mucho gustarle mis besos si, y tus mamadas solo yo amo a mi pichulita uf si si si me encanta jugar con ella saberla como pincel sobre mi cara mmm a mi que juegues con ella es tuya hasta llevarla a mi boca para mamarla como mi biberón mmm que rico se siente si es mía mía siente mis labios en su punta siente siento tu boquita en ella siente mis manos jugando con tus huevitos uyyy eso ahhh para que mi gusanito corra hacia mi boca mámame chúpame anda chupo así mamo así así así así si si eso ahhh rico deja mis manos jugar con tus pompis mientras mamo mi gusanito si si hazlo déjate no pares tu eres mío mío mío mío ahhh siento tu boca caliente que me chupa rico si si solo tuyo anda muévete no temas no golpeas anda si si te tomo del pelo para meterte bien mi pichula en tu boca hazme tuya así putito mío dámela dámela si si no pares me enloqueces te tiendo en la cama así si si si y abro tus piernas jinetéame fuerte muévete bien y pongo mi pico en tu chuchita gusanito ven a mí y lo voy metiendo así entero téjeme por dentro mi amor uf siento como tu chucha se come mi pichula si si si si y ahora te jineteo así así más y más rápido dame más más más no pares todo mi pico adentro no pares te culeo eres mi potro así así mi potro si tu potro vergón dame más más más te culeo más más más fuerte todo adentro sí gusanito muévete para más adentro dámelo es mío mis manos agarran tus nalgas así así mío mío mío solo para mi si tuyas son entero adentro hasta el fondo de tu chucha amor me volteo si si quiere la flor ser regada dame tu culito dame fuerte eso fuerte fuerte amor culéame más más más te pongo la cabeza de mi verga en tu ano puto dámelo es mío y le echo saliva para lubricarlo y te lo meto así siente como te apreto dame dame fuerte no pares aaahhhggg rico duro y te cabalgo así así como mi potro duro potente como un palo dame no pares todo mi pico en tu ojito del culo si si como mi potro a su potranca apretadito rico si si si si si si si te jineteo más más más te sifoneo aaahhhggg culéame más más no pares soy tuya (amor me estoy pajeando rico) tu potranca te culeo como potranca si como una perrita caliente anda no pares hazme tuya tuya mi pichula en tu flor del sur así así si si si culéame  como tu perra puta siénteme adentro de tu culo eso si si mi puta rica ahhh yaaa si si si juntos yaaa juntosss acabooo ooooooooooooo aaahhhggg ricooo mi amooorrr (estoy eyaculando ricooo) siii siii siente el chorro de semen en tu ano aaahhhggg soy tuya solo tuyaaa apriétame el pico con tu ano asiii aaaggg.... ahh.... (acabé ricooo ufff) mío tu potranca te ama muah muah muah (quedé con mi mano toda mojada de semen..). mmm me haces gozar muy rico abrázame fuerte si si abrazados así tiernamente acaricia mi cabeza dándonos besitos tiernos susurrándonos el amor ámame mi rey te necesito acá a mi lado iré a lavarme regreso yo también besitos recuerda que te espío en el espejo... mientras te lavas... mmm oh si eso es cierto siii yo lo sé papacito mmm rico verte así.... yo me hago la que no te veo pero yo sé esoo...


ENTONCES


Entonces regresaré al vicio mañanero, a la masturbación impersonal, al voyerismo pervertido, a las fantasías que se consuman en la imaginación depravada, a mirar otros pechos opulentos, otros pezones erguidos, otra vulva coronada de vellos púbicos, otros dedos masturbándose con deleite, otra mano sobajeándo otros senos sensibles, otra boca mamando otro dildo con exhibicionista lujuria, otro cuerpo desnudo sobre otro lecho, otra voz ardiente incitándome a la erección y el goce masturbatorio, otra hembra encendida en el mismo fuego del sexo desatado que me devora y me hace cenizas. Entonces volveré a buscar una cómplice de locuras y fantasías, una amiga que asuma mis obscenidades y mis perversiones, que calme con sensual ternura mi ansiedad sexual y satisfaga mi búsqueda interminable de nuevas sensaciones físicas, una mujer que me acepte tal como soy sin intentar cambiarme ni dejar escondidos mis deseos vergonzosos, una hembra que se asuma hembra con sus propias degeneraciones y sucios ensueños para que compartamos el otro lado de la rutinaria realidad. Entonces retornaré a las oscuras alucinaciones sodomíticas, a las pecadoras visiones edípicas, a las imaginaciones impuras, a lo prohibido y a lo desviado, a dejarme llevar por los instintos y la soberana experimentación, a escribir y describir detrás de una máscara a musas travestidas, a ídolos imposibles, a escrutar lo más profundo de lo pornográfico y de las incomprensibles parafilias. Entonces reanudaré la búsqueda de ti por los áridos desiertos, por los campos de verde grama, por las ciudades de negros hierros, por todos los lugares donde sé que no estás para no volver a encontrarte.


CONSECUENCIAS


No volveré a ver sediento tus turgentes senos, a sentir en mis manos encopándolos su mórbida suavidad, la deliciosa protuberancia de tus pezones, el vértigo ante tu tibio y acogedor canalillo, el tibio aroma que emanan tus pechos cuando mi nariz husmea por sus poros y mi lengua los lame untuosa. No volveré a ver gozar disfrutar tu sexo, tus vellos púbicos, el denso y olorosos rocío que humedece tu vulva, a sentir como aprietas mi pene en esa caliente y mojada hendidura sexual y lo exprimes succionante hasta la copiosa eyaculación. No volveré a sentir el estremecimiento de verte ahí desnuda sobre tu lecho incitándome al desesperado onanismo vicioso, a verte retorciendo tu cuerpo en un orgasmo desaforado, a idolatrar tu piel y sus pliegues en tu lúbrica madurez mientras mi mano sobajea mi verga en un vaivén vehemente y mi ojos se clavan en el rito circular de tu dedo en tu clítoris. No volveré a masturbarme ante el lascivo espectáculo de tu boca lamiendo el dildo como si fuera mi verga erecta, tus manos aferrándolo con la locura de la hembra en celo excitando lasciva y obscena a su macho atrapado en su desbordada lujuria. Volveré ahora otra vez al vicio de buscarte en la desnudez impúdica de otros cuerpos extraños, sin rostros, sin presencias reales, a explorar los perfumes de otras flores abiertas a la penetración y a los largos lamidos, a poseerte inconcluso, a masajear tu cuerpo en tu ausencia, a saborear los jugos de tu vagina en otras copas imposibles, a fornicar con quien sea sabiendo que en algún lugar tú existes y no me perteneces.


lunes, 22 de junio de 2015

NO IMPORTA


No importa, seguiré oliendo tu aroma de hembra poseída entre las burbujas de la lujuria que se consuma en la intensidad de una cercanía inevitable, porque te deseo y te necesito hembra mía mucho más de lo que crees, porque te espero cada día, desde la madrugada hasta la noche, porque te espero ansioso siempre de ti, de las misteriosas artes que despliegas para calentarme y llevarme de la mano a masturbarme en tu honor y gloria, porque me envicié en hacerlo solo contigo, porque seguiré mirando extasiado tus eróticas imágenes, porque seguiré excitado releyendo tus palabras que me hacían vivir mis más pervertidas fantasías. No importa, seguiré por ti pajeándome, imaginando que eyaculo en ti, en tu boca, en tu nido, en tu flor del sur o sobre tu vientre anegando tu ombligo con mi semen, porque toda mi sexualidad te pertenece, porque mis labios seguirán soñando con tus pechos, con tus pezones, con tu boca, con tu húmeda flor abierta, porque mi príapo es solo para ti, por ti se erecta, por ti mi mano lo soba y lo hace gozar, porque en mis momentos de goce te jineteo, te sifonéo, te cabalgo, porque todo mi sexo más ardiente te pertenecerá para siempre. No importa, seguiré entregado a ti con todo mi cuerpo de macho caliente, toda mi alma de poeta y toda mi inspiración erótica, soñándote, deseándote y amándote, describiéndote en poemas, prosas, mensajes, de amor y de deseo, románticos o pornográficos, seguiré ebrio de ti gozando en la oscuridad de la ausencia y detrás del infranqueable muro del silencio.


sábado, 20 de junio de 2015

EL ECO DE TUS PALABRAS


Navego excitado por tus palabras pues he encontrado en ellas la hembra que deseo y que me excita, tú sabes como poner erecto al ídolo fálico que siempre te espera agazapado, tierno, lacio, pero expectante, tu ya sabes como calentarme con femenina sabiduría, sabes como llevarme a los territorios de mis más secretas fantasías, y todo eso esta escrito con tus propias vocablos. Cada vez que releo tu mensaje termino con mi verga dura, y no puedo evitar sobármela mientras leo sintiendo que es tu mano la que la acaricia y la aprieta, y que tu boca la besa y la lame, y que es tu templo el que la abraza y la abrasa en su ardiente e íntima humedad. Exploro tu lenguaje apasionado, erótico, buscando las innumerables traducciones de su excitante lascivia y su inquietante impudicia, sabiendo que al escribir sientes los mismo deseos mío en tu piel y en tu cuerpo, porque yo fui el que los hizo brotar, crecer y florecer en ti, con dulce ternura, con abierta comprensión, con lenta calma, con ardua paciencia, tú tenías escondida la semilla del sexo puro y salvaje, de las fantasías y las locuras, yo solo la regué como un experimentado jardinero y esperé como un picaflor ansioso que floreciera. Leo erecto, tieso, punzante a la hembra ansiosa de sentirse poseída por su amado, penetrándonos hasta el único ritmo convulsivo vibrante de tu cuerpo adherido al mío, sudando la misma gota de sudor que emanan los dos cuerpos! sí, los cuerpos mío y tuyo en la total entrega del amor que nos profesamos, del deseo que nos enloquece, de la pasión con embravíos momentos perturbadores, de sentirte bañada por mis aguas primorosas y porqué no, manifestar a gritos mi posesión para sentirte mía por siempre como mi mujer, esclava y doncella de mis sueños! por estar desvanecida en mis brazos, sellada por mis ansias de hacerte el amor con el fuego de mi sangre y más aun por abrazar el ídolo dentro de tu templo, apretándolo para que nunca se vaya y te haga sucumbir más más más! Hasta que se sacie el varonil e incansable potencial de tu hombre, novio y amado rey! (i)

(i) Reescritura de un e-mail de C.


CERCADA


Te acoso desde la lúbrica y oscura ansiedad de tu memoria, desde donde escondes tus experiencias fallidas, tus hambres rencorosas, la íntima humedad que unta tus dedos masturbatorios, los deseos insaciados por temor, vergüenza o recato, donde hacinas los momentos del goce, los estertores de tu cuerpo copulando, los secretos sueños depravados. Te acecho por el borde de tu lecho empapado en los sexuales sudores de tus insomnios sin macho, entre las sábanas espurias de la fornicación soñada, imaginada o consumada, en la ciénaga de tibias aguas densas y lechosas, en el bosque de tiesas erecciones dibujadas en las penumbras, por los lascivos laberintos que van de tus pechos a tus muslos, entre tus piernas abiertas y en el surco entre tus nalgas. Te asedio hasta en el rescoldo mismo de los orgasmos perdidos, hasta la entrada olorosa de tu vulva con sus rosados pétalos y su sensible capullo, hasta la mórbida lisura de tus senos y la erguida brevedad de tus pezones, hasta la comba feraz de tus glúteos y hacia adentro de tu sureña flor ceñida. Te persigo enmascarado en tus pesadillas oculto entre los suaves y deliciosos vellos de tu pubis incesante, y allí soy el potro que monta su yegua sobre la verde grama, soy el perro abotonado a su hembra jadeando, soy la verga que te penetra hundiéndose en tu sexo anegado, hambriento, succionante. Te atrapo en mitad de tu noche de impúdica ensoñación, en las sombras embebidas del rocío del jardín de la rosas y las magnolias encandilada por las luces de la madrugada, bajo el sereno del alba quieta de los besos, te cerco con mi boca en tu boca ebrio de tu nocturno perfume y sitiado por el dulce sabor de tu saliva.


jueves, 18 de junio de 2015

OSCURAS INTENCIONES


Intento romper los muros de tus pudores, los hierros que te encarcelan o te enjaulan en tus propios temores de ser la hembra en celo que eres en tus nocturnos laberintos, cuando en la oscuridad te desatas a tus apremios carnales y dejas que tus manos vaguen por tu cuerpo buscando los pliegues donde se esconden los vergonzosos placeres onanistas y las sensaciones de tu íntima y secreta lascivia. Anhelo desarmar tus recatos y dejarte ardiendo en un desierto de pasiones desenfrenadas, de escondidas y lúbricas fantasías, en una ciénaga de sobajeos pervertidos, incensurada, libertina e impúdica, abierta a los goces desconocidos de una sexualidad aberrante que se consuma en un caldo de gemidos animales y gritos con los labios mordidos. Pretendo llevarte a las calurosas selvas donde florecen las mórbidas orquídeas de lo inconfesable, donde crecen las constrictoras lianas de lo depravado y los verdes reptiles del pecado original, donde te pierdas en el vaho dulzón de los aromas fálicos que te hagan abrir los pétalos tu vulva ansiosa de duras y profundas penetraciones. Ansío arrastrarte a los rojos tugurios de tus instintos para que bailes desnuda la danza de la incitación al fornicio, para que muestres tus artes de seducción de meretriz babilónica, para que te exhibas libidinosa en los artificios de inquietante cortesana sodomítica, de núbil vestal del templo de la continua desfloración. Deseo desvestir la dama que te habita, abusarte una noche entera, violarte con la ternura del amante enamorado, violentarte sobre un lecho revuelto, humedecido de sudores sexuales, de tus transparentes fluidos vaginales y de mi denso semen caliente, oloroso a sexo impuro, a cópula salvaje, a un coito de ángeles caídos, a la fornicación de dos demonios insaciables.

domingo, 14 de junio de 2015

DESEANDOTE


Te busco en los ateridos momentos del otoño, entre el frío de la mañana y las sombras del sol que no entibia, en la vacía sensación de no verte, no tocarte, no oír tus gemidos de gatita en celo que me sube por las piernas buscando la erguida excitación de su macho, voy olfateando tu aroma de hembra mía, poseída en las plácidas tardes del delirio impúdico, cuando eres cómplice de pervertidas fantasías, protagonista de masturbaciones silenciosas, dejo que mi lengua saboreé los rincones donde nadie nunca antes estuvo, tus axilas, tus ingles, las medialunas ocultas bajo tus pechos, tu ombligo, los intersticios entre los deditos de tus pies, exploro los lascivos pliegues de tu piel, por tu vientre hasta el pubis deseado e imaginado, oloroso a ti,  por tu espalda hasta la suave curva de tus nalgas, por tus muslos hasta las tersas rotulas de tus rodillas, dibujo con mi falo el mapa de tu lujuria, desde la mojada succión de tu boca, por el canalillo entre tus senos, hacia abajo hasta el húmedo surco de tu ansiada vulva abierta, la punzo con mi glande reluciente, la trazo en su verticalidad sexual, entro, hundo, penetro, abro su ceñida y carnal corola, salgo lento para sentir su estremecedora estrechez y vuelvo a entrar, hundir, penetrar, entro, salgo, profundizo, roto circular, restriego, giro, ahondo, mientras muerdo tus labios, aprieto tus glúteos, mamo tus pezones, agarro tus caderas, gimo, grito, me muevo con desesperación, desaforado, enloquecido, cierro los ojos y te penetro en un último envión exasperado que culmina con mi gozosa eyaculación, siento como estrujas mi verga en los estertores de tu orgasmo, un beso nos une laxos en un cálido silencio.


sábado, 13 de junio de 2015

EL RITO COMPARTIDO


“El verdadero amor, el amor completo, el único válido, es el amor impúdico, la sensualidad física y verbal más viva y siempre renovada” Paul Léautaud

Es en la oscuridad silenciosa de tu noche. Es en la calentura insoportable del insomnio. Es en el lecho solitario y en su mullida caricia embriagante. Es en la noche que se inicia rozando tu piel con la seda voluptuosa. Es en la sudorosa penumbra donde imaginas y sientes como late tu vulva ansiosa. Es en el caliente desvelo donde tus dedos exploran tu pubis buscando la humedad abierta de la flor carnal de rosados pétalos. Es en la desnudez de tu cuerpo frente al espejo donde incitas desvergonzada a los ojos del azogue sintiendo que te miran con los deseos erectos. Es en el nocturno entre las sábanas solitarias sin olor a macho ni ese calor del otro que invade con su falo erguido tus espesas lujurias de hembra en celo. Es en sabor de tu propia saliva que te sumerges masturbándote desenfrenada sintiendo como un hombre de rostro conocido te cubre y te goza arrastrándote al ansiado orgasmo. Es en la oscuridad silenciosa de mi noche. Es en la calentura insoportable del insomnio. Es en el lecho solitario y en su mullida caricia embriagante. Es en la noche que se inicia rozando mi piel como si fueran tus manos. Es en la sudorosa penumbra donde imagino y siento como late mi verga ansiosa. Es en el caliente desvelo donde mi mano explora mi pubis buscando la dureza sensible y erguida del ídolo carnal de rosado glande. Es en la desnudez de mi cuerpo frente al espejo donde incito desvergonzado a los ojos del azogue sintiendo que me miras con los deseos quemando. Es en el nocturno entre las sábanas solitarias sin olor a hembra ni ese calor femenino que invade con su vulva abierta mis lechosas lujurias de macho en celo. Es en el sabor de mi propia saliva que me sumerjo masturbándome desenfrenado sintiendo como una mujer de rostro conocido me cubre y me goza arrastrándome a la ansiada eyaculación.


viernes, 12 de junio de 2015

VORACES ACECHOS


Mis deseos por ti crecen y crecen como una monstruosa flor nocturna, te pienso en mis brazos, me sueño en tu lecho, mis manos te acarician, mi boca te recorre con besos y lamidos, mi falo roza tu vulva, el sexo nos inunda de una intensidad deliciosa. Te exploro doncella deseada, busco tu ternura y tu complicidad entre mis sábanas, anhelo tus suaves caricias, el roce de tus labios en los míos, el juego de besos que nos incendia, la entrega total del uno al otro, la cercanía final del fornicio. Vuelo hasta ti por sobre la imposible distancia para ir a desatar mi boca en tus pechos, para que mi lengua se afane enternecida es esas suaves tersuras combas y tibias, para dejar que mis labios besen con fuego y vicio las sensibles protuberancias de tus pezones, para con mi nariz surcar tu canalillo como un pez ebrio para siempre de tu perfume. Trepo por tus piernas como un lúbrico insecto copulador, me deslizo en lenta ceremonia hambriento erótico sobador, subo atormentado de urgentes lujurias por tus muslos invadido de pecadoras intenciones, huelo extasiado el denso aroma de tu sexo, me enredo en la oscura selva que esconde el ansiado cauce genital, me sumerjo en ti incontenido, erecto, punzante. Siento tu bravura de hembra mía poseyéndome en sus propios territorios, siento el vinculo que nos une e incendia, que declara la culminación de una comunión eterna más allá de la memoria, del rito, de la veracidad del tiempo nuestro, de los retornos continuos a la piel que arde en la hoguera de la impudicia, de la lascivia, de la penetrante posesión, más allá.


ESTIMULACIONES


Sostengo por la noche toda la veleidad sinuosa de tu cuerpo, su desnudez inquietante, su femenina suavidad felina, su tibia y húmeda consistencia sexual, la delicada sensación de poseerte desde el adentro de tus lujurias, en la frontera entre tus deseos y tus temores, bordeando perversiones y oscuras fantasías, allí donde converges en tus sudorosos insomnios, donde solo tus dedos alcanzan a romperte en un orgasmo voraz con los labios mordidos bajo el fuego amigo de tu respiración volcánica. Persevero en asomarme por la comisura de tus labios rozando, para desde la humedad del beso caer por tu saliva al mórbido abismo de tus pechos sacrílego e inminente, vehemente e insaciable de sus sensuales blanduras. Insisto en el presagio de la cópula que hierva en mi saliva y en tus besos, en la erecta premonición que inducen tus lamidos subiendo con fálica provocación por el tallo inhiesto hasta el rosado y terso capullo. Desato los calientes antojos de mis manos sobre la sólida curvatura de tu espalda, en su vertiginosidad latente, por su provocativa tersura invocante en su hechizo de seducción y en su atisbo de salvaje tentación. Detento por un instante sublime la idolatría que debo a tu sexo, a su humedad sagrada, a su deleite sudoroso, a su abierta voracidad, y lentamente penetro tu hondura con la loca vehemencia de un suicida feliz. Describo dentro de ti, profundo hundido inserto, el arco que va de tus labios a mis labios y me deshago en la desesperada turbulencia de tu boca extraviada en el orgasmo.

domingo, 7 de junio de 2015

LOS RECALIENTES


(Dueto)

Es el frío de la tarde el oleaje que me lleva a romperme en espumas entre tus muslos, el sonido de tu boca gimiendo es el viento salino que presagia la tormenta, son tus manos la arena caliente que sube por mis piernas buscando la dureza ansiosa, la sensibilidad fálica, la virilidad marina. Me envuelvo por ellas como gata ardiendo buscando en ti el deseo que tengo dentro de mi cuerpo. Me acerco a la roca que me enfrenta haciendo que mis gritos te sofoquen, gimiendo ante tu deseo erecto que apasiona mi piel, mis sentidos, mi todo. Vengo a buscar en tu cuerpo las cosas que aun no tienen nombre, las que no he vivido, las fantasías que se me quedaron extraviadas entre las noches en cuerpo equivocados, las posiciones no descritas en el Kamasutra, las perversiones que no alcanzó el divino Marqués, los pecados no incluidos en los compendios eclesiásticos, el roce distinto, las pulsiones innombrables, los sabores más profundos de tu vulva. Riachuelos recorren nuestros ríos, bajan escandalosos por las dos pieles, bajan desde las montañas donde deseosa observo tu deseo, quisiera cumplir todas tus eróticas fantasías, no alcanzo a tocar tu cumbre me quedo esperando que vuelvas de tus fantasías y darte el abrazo dejándote prisionero entre mi piel y mis deseos aun pacatos y escondidos entre los muros de mi cuerpo. Eres la virgen de todos los tugurios, la crisálida incrustada en todos los troncos y en todos los tallos, la solemne meretriz impenetrable que me persigue hasta en los erectos insomnios y las mojadas madrugadas cuando se desbordan incontrolables los deseos de la noche. Eres el ángel diáfano de mis mañanas solitarias, abandonadas a las perturbaciones y las dudas que al oírte leerte sentirte me provocas, y el vampiro que saca desde mis adentros la savia que me mantiene a la espera de tus abrazos, besos, caricias y tus pequeñas perversidades. Eso somos, una virgen y un ángel copulando cuando ya la tarde entumecida se ha ido hundiendo en el crepúsculo hasta sumergirse en el nocturno donde habitas, la oscuridad te desnuda y te acaricia, me desvisto del día y me deslizo me vuelco me derramo como un sátiro enfebrecido entre tus sábanas hasta que nos deshaga la fría madrugada.


sábado, 6 de junio de 2015

TU HUMEDA MARIPOSA


“La mariposa volotea y arde —con el sol— a veces. Mancha volante y llamarada, ahora se queda parada sobre una hoja que la mece”. Mariposa de Otoño. Pablo Neruda

Busco en ti esa esquiva mariposa deseada, la huelo a la distancia, la saboreo imaginada, verbal y bucal, la siento palpitar en su cerrada humedad, la deleito lingual, la visualizo a su abierta voracidad, escucho embobado y erecto su leve aletear entre el vaho caliente que se eleva desde su oscura maraña embrujadora, por el musgo oloroso de tu sexo, en la concavidad de su miel y su polen, hacia la tibieza de tu perlado sudor, en ti hendida hendidura surcada penetrada estilando, alada leve insinuante mariposa marina, hirsuta, mojada de saladas aguas vertientes, asomada en su corola aguardando quieta tangencial las punzaduras, la intromisión del fuego líquido derramado, el roce digital en su mínima probóscide bajo rosado capuchón oculta, mariposa derramada en sus fluidas transparencias se vierte vuela florece túrgida ofrecida, lamida por morenos escarabajos, por zumbantes abejorros, por pervertidos caballitos del diablo, potros alados que caen atrapados en tus perfumadas densidades, carnívora flor voladora, hirviente pozo de hermosas y volátiles provocaciones, vúlvica joya etérea que mariposea entre tus piernas y se quema en su propio fuego humedecida por el deseo de endurecidas penetraciones lubricadas por el tibio rocío de esa eterna rosa de tu sexo, mientras atrás la otra mariposa, la escondida entre tus pálidas nalgas ampulosas, trasera breve ceñida en su surco temerosa hundida abre y cierra sus pequeñas alitas circulares como un anillo de sodomíticos goces pecadores, y con su tierna carnalidad se ofrece encelada a erguidos empotres polinizadores al falo que sobre la mariposa volotea, revolotea, y desaparece (i).

(i) Mariposa de Otoño. Pablo Neruda


LA TRIMESTRAL


“Fue hoy en la madrugada, en la mañana, lástima que alguien me despertó”. La Anónima Durmiente

Es el deseo, el sexo, la calentura en la palabra, la trampa del verbo, verbal la fina telaraña atrapa-deseos, la imaginación cabalgando sobre la otra imaginación, supurando las subterráneas aguas sexuales en oníricos ardores negados aunque aun la piel sudorosa brilla en la madrugada que se viene relajada, laxa, lánguida, embebida del dulce sopor de un orgasmo clandestino y secreto entre las sabanas de la lúbrica noche al fin vencida. Es la imagen borrosa que se hace nítida y se pierde en la mañanera rutina perpetua que siempre la rompe en fragmentos insignificantes del sueño olvidado, roto por el despertar abrupto, negado por tus pudores inverosímiles, por tus recatos de temerosa pecadora de pensamiento oculto, de palabra inconclusa, de obra imposible y de omisión voluntaria, por mi culpa, por mi culpa, por mi culpa. Es la excitación trimestral, ese misterioso oleaje lunar que te arrastra en sus eróticas turbulencias por un nocturno escondido y  tú te dejas llevar por un vaivén que te lubrica y penetra y te profundiza hasta que despiertas transpirada, acesando, mojada, pero virginal, porque todo solo ocurre en tu vagina húmeda y ardiendo, y así amanecida quieres volver a soñar lo de anoche, sentirte otra vez en el sueño poseída hasta el vértigo por un macho impuro, por el perfecto príncipe de tus otros sueños blancos y románticos. Es mi lujuria ansiosa que quiere saber con qué, como y porqué, qué hizo descongelar los témpanos atávicos de tu cuerpo y de tu alma, pero cuentas que “estaba durmiendo y soñé algo que me excito seguramente”, y no te acuerdas o lo borras o lo olvidas o lo guardas en el cofre de tus íntimos momentos porque eres pacata hasta para los sueños y te quedas ahí quieta silenciosa avergonzada sonrosada mordiendo tus labios turbada perturbada conturbada masturbada, pero callas sonriendo y te quedas en deuda porque nadie sabrá nunca cual fue ese sueño.