jueves, 27 de agosto de 2015

BREVARIO DE V. (III-IV)


Para Violetta, con misteriosos deseos

Deliciosa morena piel canela sonríes linda reina coronada como una delicada mariposa, mientras te voy acariciando con mis manos ávidas de tu piel por la tersura tibia de tus muslos por el relumbre de tus hombros por tu carita de niña coquetona, y sigo ebrio por tu cuerpo entero a lo largo de tus piernas doradas, de tus finos brazos bronceados y de tu boquita de rojos besos. Me sumerjo bajo ese negro sensual, en el enigma tierno de tu pubis, en tus turgentes pechos de niña, hasta gozar un erótico suicidio en las sensuales agujas de tus tacos. {Otrosí}. Me sumerjo entero en el deseo de poseer la dulce fragilidad de tu cuerpo de niña, de embriagarme de tu enigmático perfume de silvestres y carnales violetas salvajes, observo hambriento de primitivos deleites la juvenil lisura de tu tibia piel canela bronceada por los soles que te acarician desnuda en mi imaginación desbocada, por tu sonriente silueta de morena gacela iría navegando el cauce entre tus muslos hasta la puntita misma de tus tacos aguja, me deslizaría feliz por tu sensual escote entre los pequeños capullos de tus pechos, besaría en tu boca tu roja y blanca sonrisa dibujaría delicadamente con mis labios tu gráciles brazos de virginal doncella y te susurraría al oído mi ansiosa lujuria.


miércoles, 26 de agosto de 2015

BREVARIO DE R. S. (V-VI-VII)


“¿Les gusta...?” Rosa Sánchez

Me gusta, me excita, me calienta, me erecta y endurece, me incita al onanismo, pero me enerva ese negro triángulo invertido escondido entre tus piernas, esa negra censura que niega los pelitos rizados, los cuatro pétalos de tu vulva, su surco húmedo, tu clítoris sensible, la íntima delicia de tu sexo, la visión de ese vórtice donde recoges el semen de penetrantes fornicaciones, la saliva de locas cunnilinguis y yo el goce de tus sabores. {Otrosí}. Te aplastaría contra el lecho con salvaje y brutal ternura, te apretaría las tetas ansioso, te mordería cada pezón hasta que sueltes el grito, te abriría las piernas de un zarpazo macho, te lamería tu vulva sorbiendo tus jugos hasta que te retuerzas, te metería mis dedos en tu sexo abierto, te punzaría con mi miembro tu lubricado surco sexual, te penetraría con mi verga hasta el fondo de tu vagina y eyacularía en ti hasta la última gota. {Otrosí}. Chuparía esos pezones sediento y erecto, mordería cada botoncito hambriento y caliente, lamería babeando como un caracol las areolas y también cada palmo de esas carnes abundantes. Pero no ese lunar en el seno que busca el beso porque su dueño es un envidiado “gatito hermoso” que maúlla a su hembra esta linda letra mexicana: ese lunar que tienes cielito lindo en tu tetita no se lo des a nadie cielito lindo que es mi delicia *. Visto lo visto me voy a buscar otras lolas ampulosas sin esperanza de ver ese otro lunar inalcanzable que solo ha visto el íntimo felino de chocolate, me voy con mi poéticos bártulos a otra parte para no molestar al minino en su merecido agosto y también para que la golosa gatita calentona sepa que éste es el último deseo que ella me inspira, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo **.

* Comentario. Horacio Oniro
** Poema 20. Pablo Neruda


sábado, 22 de agosto de 2015

ECFRASIS SOBRE EL TRIPTICO DESEADO


Par les jambes de maintenant la Comtesse intouchable.

Primer panel. Vuelven las sensuales constelaciones que habitan el tibio cielo de tu piel, las tiernas manchitas que determinan el zodíaco donde tu voluntad define el horóscopo de mis deseos, las piernas muy juntas negando todo acceso irreverente, toda profanación que intente introducirse bajo el vaporoso lila. Y me quedo atrapado en el suplicio tantálico de saber que esas suculentas piernotas están ahí, en un sitio preciso y conocido, a cierta alta altura sobre iluminados barcos nocturnos y no puedo tocarlas acariciarlas gozarlas, sucumbir ebrio de tu sexo abierto a mi boca labios lengua dedos miembro, incrustado en la virtud de esa carne que no sacia por esquiva o indócil. Segundo panel. Retornan los muslos deliciosos, los pliegues voluptuosos de las rollizas rodillas sobre el chal de rojo granate intenso, salvaje, como lanosas brasas urgentes bajo tenues cenizas, cercano duerme un blanquinegro de leopardo albino, las piernas traslapadas donde un día del pasado irrecuperable mi mano insertada entre ellas se deslizó por la apretada tersura buscado la humedad, el calor, los tiernos pétalos de tu sexo abierto. Solo me queda la gloria de poseer la inextinguible memoria de tus sabores y aromas  devorados en la intimidad de tu lecho en los escasos atardeceres en que te sorprendí volando a ras de tierra. Tercer panel. Subiría otra vez lamiendo desde la puntita de tu dedo mayor de tu pie, por la suave comba de tu pantorrilla, por la suavidad celestial de tu muslo hasta hundirme bajo ese pálido lila que cubre oculta niega la cercanía olorosa de tu sexo palpitante. Por esos pocos pero intensos días vaya el homenaje de la rutilante erección que me regalaste con el erótico tríptico de tus piernas.


miércoles, 19 de agosto de 2015

BREVARIO DE V. (I-II)


Para Violetta, ella

Que misterio esconde esta flor violeta entre su aroma de hembra sonriente y su perfume de delicada ambigüedad? Que secreto oculta este cuerpo femenino que abre los instintos a otros placeres y esa piel morena, tan tersa y  suave deja en las manos un sabor a prohibido? Que goces escondidos de frágil esfinge guarda en sus manos o en su boca roja? en su delgados muslos de gacela inquieta? en sus pechos de niña como dulces frutas de inicios de un ardiente y tímido verano? Que disimula ahí en ese breve triángulo que anochece oscuro y oloroso en su pubis? Que hay en su piel desnuda y quemante que hace vibrar íntimas pulsiones vedadas y deja un ámbito de misteriosos sabores? {Otrosí}. Sí, espérame ahí con tu boquita pintada y tu morena y exuberante sensualidad con tu delgadez de estilizada sirena exhibiendo tu inquietante sexualidad. Espérame ansiosa de todas mis lujurias de mis deseos de recorrer tu cuerpo desde tus pequeños pechos de doncella hacía abajo por la ambigüedad de tu sexo que se oculta tenue en tu entrepiernas hasta tus largos muslos de gacela inquieta. Espérame semidesnuda en esos negros que resaltan el claro canela de tu cuerpo las blancas perlas entre tus rojos labios y la brillante y coqueta alegría de tus ojos. Espérame sedienta de mis besos ardientes de mis manos que abrirán tu dulce capullo y de mi miembro que te inundará de mí.

domingo, 16 de agosto de 2015

BREVARIO DE D. (I-II)


Voy trazando tu cuerpo por su dulce desnudez. R. F.

Voy dibujando con mi miembro erguido la sinuosidad voluptuosa de tu desnudez, de tu lúbrico cuerpo sometido al deseo, como un fálico pincel incandescente, voy trazando así seminal y lujurioso desde tu lasciva y tibia axila expuesta por ese pezón que me arde en los labios, por todo ese seno de soberbia blandura, por tu estomago plano y tu ombligo, por la suave comba tu vientre palpitante, por tu excitante pubis rasurado allá abajo, por tu terso muslo de suave mármol, por tu pantorrilla, tu tobillo, tu talón, por tu pie y cada uno de sus dedos, y me devuelvo hacia arriba delineando hasta hundir mi ansiosa verga endurecida en la ceñida y mojada flor abierta de tu vulva. {Otrosí}. Es la impúdica comarca entera de tu piel, de pezones a nalgas y de boca a vulva, que se expande desnuda y voluptuosa hasta ocupar todo el tibio horizonte de eróticas dunas y lúbricos valles. Como una flor abierta a la polinización te viertes exhibida incitando excitando voraces, tensas y endurecidas erecciones que se deleitan en tu desnudez seminal. Consumados territorios de tu cuerpo donde hubo húmedos besos y lamidos y ávidas manos calientes que acariciaron y apretaron ansiosas esas mórbidas carnes y dientes que mordieron tu suave carnalidad y hubo vergas que hundieron sus glandes en tu mojada cavidad del supremo placer hasta alcanzar la eyaculación y el orgasmo.


BREVARIO DE R. S. (III-IV)

“Mátame con tanto placer...”. Rosa Sánchez

Mortal el negro que te cubre tus blancos pechos mullidos y las sensibles protuberancias de las grandes y rosadas monedas de tus carnales y deliciosos pezones. Letal el negro que te cubre el tibio vientre bajo tu ombligo y el pubis rasurado o velludo (dichoso el que conoce ese secreto), donde se esconde tu vulva humedecida porque sientes las calientes miradas de los machos erectos y ansiosos que te miran ávidos de penetrarte. Sádico en negro que te cubre porque resalta la dulce impudicia de tu piel pálida, mórbida y sensual incitando a la pecadora masturbación. {Otrosí}. Blanco que te quiero blanco, blanco el brassier, blancas las bragas, sobre los tornasoles tendida la maja semidesnuda, la mano pecadora en su vulva negando imaginadas penetraciones, incitante la musa deseada en su dulce madurez otoñal, mórbidos muslos suculentos, amplios pechos mullidos, rosada y pálida la piel expuesta con desparpajo, y en medio del deleite el guiño de su ombligo, sobre ese mismo lecho colorido te penetraría hondo bajo esa mano. Me hundo en la pecadora incitación de los blancos deseos.


miércoles, 12 de agosto de 2015

HOY & AYER


Fue una intensidad que nos fue rápidamente llevando por lascivos senderos inesperados, los deseos se iban licuando, entibiando, hirviendo, estábamos abrazados en silencio, comenzaste a acariciar mi pecho con ternuras iniciales, me hueles, hueles mi olor a tabaco, a un vino diferente, sientes mi respiración agitada con mi aroma de macho, me besas, me mimas, tus labios juegan en mi cuello, en mis orejas, abres mi camisa, tus labios y tu lengua lamen mi piel, tu boca me besaba hasta que encontró mis tetillas y te enviciaste en ellas ávida chupándolas con exquisita vehemencia, me estremecieron inquietantes sensaciones, un placer distinto, deliciosamente ambiguo, tus labios afanaron en ellas con una voluptuosidad que me desesperaba en un disfrute, tu mano en tanto fue bajando lenta y sigilosa hasta mi pubis, y tomó mi miembro laxo con sexual ternura mientras sigues mamando mis tetillas, lo tocas, lo aprietas, mi verga está pequeña, tierna, mis manos acarician tus nalgas, nuestros cuerpos se apegan fundidos en el deseo, bajas mi pantalón, mi pene esta mas erguido, tu otra mano también fue bajando por tu cuerpo, acariciándolo con íntima sensualidad, despertándolo de su sueño lluvioso hasta alcanzar la pilosa suavidad de tu pubis, hasta rozar delicadamente tu clítoris, hasta surcar con tu dedo tu vulva humedeciéndola con su roce sexual, y bajó tu boca de torturantes deleites a mi verga que masajeaba tu mano, la besas en la puntita, siento tu lengua mojada en mi miembro, ya está parado y duro, ahora eres mi hembra chupona, lo bañas con tu saliva, lo tomas, lo mamas hasta el cansancio, te lo doy entero, hondo, en tu boquita, chupas, chupas, lo muevo dentro de tu boca, te tomo de los cabellos y fornico fuerte en tu boca, chupas, te la comes, te jineteo en tu boca succionadora, tengo toda mi verga entera en tu boca, tomo tu cabeza y la aprieto contra mi falo, chupas, mamas, me vengo, eyaculo, tragas con delicia mi semen, sedienta, chupas hasta la ultima gota, vibras, te estremeces hasta lograr el orgasmo.

BREVARIO DE S. M. (VIII-IX)


“Me complace y me siento feliz de leer tus halagos” S. M.

Musa sentada con almohadón entre las piernas, su rica y ampulosa tetamenta bajo un rojo feroz, su rubio pelo de miel y trigos cae sobre el negro, sus manos sobre el leopardo que quizás ha dormido entre sus piernas alguna noche de solitarios ardores y que ahora oculta su vientre, su pubis, su sexo. Sus piernas desnudas abiertas con desparpajo, ella sonriendo como si los deseos que alienta fueran el aire que la envuelve entre susurros, entre quejidos de goces y placeres sexuales. Musa sentada en su sedoso lecho gozador, allí donde la almohada a apagados sus gritos o soportado sus blancos dientes mordiéndola. Musa con sus cabellos salvajes de dulce fiera, con su escote exhibiendo sus pechos mullidos, su delicioso canalillo por donde mi lengua sueña deslizarse ensalivando esa piel hasta el orgasmo. {Otrosí}. Otra vez vagan mis eróticos ojos voyeristas por toda la extensa palidez de tus pechos, se insertan en la fina línea del mullido canalillo, en tu tibia e imponente blandura monumental, se deslizan así una y otra vez extasiados por tanta piel deseada expuesta al deseo, recorren esas tersas comarcas buscando inútilmente tus tiernos y rosados pezones. Se erecta mi verga ante el sensual espectáculo, se endurece, aflora el rojo y brillante glande, mi mano aferra el tallo de duro terciopelo y con la vista fija en tu imponente tetamenta comienzo a masturbarme como si pudiera derramar mi semen ardiente por ti vertido en todo ese mórbido territorio de tus senos y escribir letra a letra con mi densa leche fálica estas mismas palabras calientes que te escribo.

martes, 11 de agosto de 2015

BREVARIO DE S. M. (V-VI-VII)


“Eres un surtidor de fiebre entre la sombra.” S. M.

Bajo esa red irán mis manos a encopar tus pechos de hembra deseada con la voluptuosa ansiedad del macho excitado que siente el roce excitante de su falo erecto en tus muslos suculentos y sus labios paladeando el pálido rosado de tus pequeños pezones; joyas que mis labios deberían saborear hasta erguirlos turgentes en la cúspide de las tibias dunas de tus senos. Bajo hasta tus pies para subir dos veces besando lamiendo ensalivando por tus piernas hasta el negro borde mismo de tus recatadas pantaletas y ahí anido en el íntimo perfume de tu vulva en su húmeda tibieza carnal entre sus pétalos de carnívora flor sexual. {Otrosí}. Muérdeme como muerdes esa amatista con las perlas carniceras de tus dientes. Llévame en tu piel como el ojo mirón de Horus y como el falo colgante de la Ankh. Deslízame tu mano sobre el tallo de mi verga posa tus labios sobre su glande para deleitarme con la voracidad de tus labios. Lámeme entero mi cuerpo desnudo y su erección con esa húmeda y golosa lengua jugosa. Mírame sobre el lecho masturbándome por ti con esos ojitos pícaros y lascivos. Devórame con tus dientes carnívoros mámame, succióname, bébeme. Déjame exhausto, saciado, reseco deja mi orgullosa y erguida virilidad lacia, laxa, tierna, arrugada, pequeña, deja que tu boca me mastique, trágame! {Otrosí}. Quisiera cosechar las uvas de tu madurez exuberante, beber de tu sonrisa tu saliva en los besos, acariciar lento tus pechos hasta el vicio, mamar tus pezones ávido y sediento, lamer el canalillo hasta tu ombligo y seguir lamiendo tu vientre, tu pubis, hasta punzar con mi lengua tu clítoris y seguir lamiendo los labios de tu vulva, surcarla de abajo hacia arriba insaciable, hundir en ella mi lengua rígida y golosa, ensalivarla y humedecerla y morderla hasta que tus quejidos enciendan el fuego y entonces acercar mi miembro endurecido y penetrar de un solo envión tu mojado sexo y nos desatemos en lujuriosos movimientos hasta que mi eyaculación inunde tu vagina y te arrastre así desesperada al orgasmo.


viernes, 7 de agosto de 2015

CASANDRA


En los escritos eróticos, como en la polución nocturna, la imaginación gira incesantemente en torno del círculo reducido de lo que el cuerpo puede experimentar. George Steiner

Debes sentir mis deseos apegados a tu piel, mis labios obsesivos en tus pezones mamándolos hasta un inquietante y ambiguo el dolor, mis manos en tus caderas deslizándose por blandas curvas hacia tus nalgas, mis ojos desnudando tu desnudez como un hálito caliente que se entromete en sus axilas o en tus ingles y se queda ahí embriagado por tu más profundos aromas, sentir ni nariz surcando lasciva tu vulva saciada de ese olor de hembra abierta y humedecida, mi lengua ahí mismo después atrapada por el sabor ansioso de tu sexo en una liturgia de lamidos y sorbos y paladeos. Has de percibir el leve toque de mis dedos peinando tus vellos púbicos, apenas tocándolos, el vaho de mi aliento quemando esa breve selva hirsuta, la percepción de la cercanía sexual que invade tu pubis, del frote fálico que pregona la honda penetración que abre dentro de ti el sexual molusco carnívoro y voraz de tu vagina. Sentirás la pasión delirante que te convoca y exige la entrega, la rendición, la sumisión que deshace la voluntad y arrima las brasas que permanecen latentes en lo más oculto de los instintos, en las cavernas elementales donde florecen los lirios de las pequeñas perversiones y las sutiles indecencias. Deberás padecer los urgentes ardores incrustados en las honduras de tu piel, te faltará la mano que masturbe tu clítoris o encope tus senos y entreabrirás tus labios ensalivados con los ojos cerrados para recuperar de tu memoria emocional cierto instante de éxtasis irrepetible, esa noche precisa, aquel lecho caliente y sudoroso, o una tarde extraviada para siempre ya sin fecha y sin rostro.


jueves, 6 de agosto de 2015

INVENCION SOBRE LO QUE HABRIA SUCEDIDO EN LA COSTA


“Mariscos preparados por mí, el caldillo de congrio a lo Neruda, vino blanco para el pescado, una chimenea, whisky, sabanas negras de seda, rosas rojas en un  florero blanco, etc.” La Comtesse des hauts désirs

Ambos desnudos, abrazados, acariciándonos con calma, dueños del tiempo, demorando los goces, besándonos hambrientos, devoradores, con esa desesperación del deseo que irrumpe como un torrente, las manos elaborando nuevas e intensas sensaciones, explorando pliegues, rincones, lugares insospechados, lamidos que estremecen y encienden, rompen, abren, erectan. A lo lejos el rumor del oleaje del mar prometido, las gaviotas asomadas al ventanal, mi boca en tu ombligo jugando a poseerte de una manera distinta, tu mano en mi miembro sobándolo como en un rito premonitorio, mis labios, mi lengua, en la flor carnal de tu vulva, tus quejidos al vuelo sobre la sal marina, Mis murmullos sumergidos en tu sexo bebiendo tu pequeñas lujurias. Tu boca atravesando mi cuerpo con breves besos ensalivados, tus labios, tu lengua, devorando el tenso terciopelo de mi verga, la deliciosa succión, lenta, intensa, sibarita, abarcando el placer hasta el límite. Lo besos con las bocas abiertas, el abrazo que urge en sus vehemencias la cópula, tus piernas abiertas, receptivas, yo sobre ti con mi falo hurgando, punzo la mojada entrada a los delirios y penetro lento, suave, como con cariños anteriores al momento, sientes que voy introduciéndome en ti con deleites viciosos, siento que entro en tu cuerpo como poseedor de tu respiración y de tus íntimos jugos, te sientes poseída más adentro de tu cuerpo, horadada por deseos que ya palpitaban antes de todo. Comenzamos a movernos en un ritmo que nos desata, cada vez más rápido, más insistente, hay voces en un idioma intraducible, hay retorcimientos, estertores, los cuerpos anudados, hay desesperaciones, hay besos que muerden, manos que aprietan, uñas que se hunden en la piel palpitante, hay una furia que absorbe y enloquece, hay gritos en la serena luminosidad de la tarde, el mar resplandece con el rojizo atardecer, hay un destello, un relámpago, una profunda penetración, y viene tu orgasmo, las contracciones de tu vagina devoradora, y viene mi eyaculación en torrente incontrolable. Nos quedamos quietos, saciados, los besos ahora son mas dulces, mas tiernos, afuera chillan alegres las gaviotas mientras la noche se convierte en tibias cenizas.

Jueves lluvioso, 6 de agosto de 2015.


miércoles, 5 de agosto de 2015

ULTIMO FERVOR


Yo iba inicial desde tu boca besada con los labios y las lenguas trabadas en una sinfonía de quejidos y una mojadura de salivas allá arriba en las alturas de las palomas y los campanarios, nuestras manos se afanaban en urgentes e impúdicas caricias reconociendo los íntimos sitios donde iban a saciarse los deseos. Abajo, las luces de los barcos ilusorios ya titilaban en el atardecer casi nocturno. Yo bajaba besando lamiendo por los alrededores de tu ombligo, por tu vientre desatado en su lisura primordial, por entre la mata de ralos vellos olorosados con deleite de macho enceguecido hasta tu sexo anhelante, allí asediaba los pétalos humedecidos, el breve botoncito de tus goces solitarios, tus ingles y tus muslos, y me hundía en ti con fervor y celo saboreando tu vulva abierta a mi lengua en sus sabores hasta que atrapaba el vuelo tu febril orgasmo de aguas marinas. Tu ibas después besando lamiendo mi pecho con urgencia agradecida, mis tetillas, el estomago y el vientre, rozabas mis vellos púbicos y anidabas tormentosa en mi miembro, lo lamías, lo besabas, lo mamabas, lo succionabas, sobaban tus manos mi testículos mientras la mías te animaban enredadas en tu pelo, urgías con tu boca mis lujurias llevando la dura erección a su máximo posible, succionabas con deliciosa demencia, succionabas ambos a ojos cerrados, y en un último oleaje me arrastrabas al éxtasis de una eyaculación desesperada. Afuera la noche se constelaba sigilosa en el silencio del amplio horizonte de terciopelo esperando que nos despidiéramos sin saber que era para siempre.


domingo, 2 de agosto de 2015

COITUS MORE FERARUM


Restriego tus nalgas con mi vientre, con mi pene, con mis muslos, subiendo y bajando. Punzo tu apretado esfínter como un moscardón que intenta beber el néctar del capullo floral aun no florecido. Cabalgo tu cuerpo por el nocturno del deseo, penetrado entre la pomposa blandura de tus glúteos, rozando piel a piel sus combas lisuras con mi velloso pubis macho. Jineteo tu cuerpo tendido bocabajo hundido en tu flor de del sur como un erótico jinete erecto. Sifonéo tu cuerpo como un émbolo que sacude tus vísceras con los estertores de una antinatura cópula sodomítica. Bajo mi miembro desde la ceñida apretura hasta el caliente chapoteo cruzando tu periné. Froto mi verga endurecida y sensible en el cauce voraz de tu sexo que lo absorbe, lo unta, lo succiona, lo atrapa. Surco esa mojada hendidura, chapoteo en sus jugos sintiendo el roce trémulo de sus pétalos carnales. Monto tu cuerpo estremecido del fervor de la honda penetración en tu vulva abierta como rosa humedecida por su propio rocío. Resbalo mi pecho en tu espalda lubricados por el lascivo sudor del coito desesperado. Horado tu cuerpo en un fálico vaivén, lo abuso, lo violento, lo violo, lo poseo poro a poro, lo rompo con mi eyaculación, lo inundo de mi semen quemante. Chijetéo estremecido hasta la última densa y caliente gota de mi leche mientras tu sexo cangrejero estruja el falo con palpitantes espasmos. Extraigo lentamente mi verga de tu vagina, mojada y tierna, nuestras bocas continúan besándose cuando mi blando y saciado pene ya yace acurrucado entre los labios de tu chorreada vulva.


sábado, 1 de agosto de 2015

BREVARIO DE R. S. (I-II)


“Quiero sentirte vibrar / ver tu rostro distorsionado por el placer” R. S.

Tus lolas, tus pechos, tus senos, tus tetas, me erectan en el sueño imposible de sopesarlas lujurioso en mis manos sintiendo sus mullidas y sensuales tibiezas, lamería con fruición esos rosáceos pezones para sentir en mi lengua su carnal rugosidad, los chuparía como un incestuosos bebé para gozar su breve y tierna consistencia, los mordería como un macho carnívoro para saborear sus más íntimos sabores, rozaría solo con la puntita de mi lengua ese sexy lunar para marcar mi territorio, y olería vicioso el sostén de blanco virginal para embriagarme del perfume de tu piel mientras me masturbo embravecido con mi boca ávida y ansiosa mamando la mórbida blandura de tu ampulosa tetamenta. {Otrosí}. Rosa, perfumada como el ramo de las rosas atrapadas en aquel blanco florerito del rincón, florecida sensual entre mullidos almohadones, el escote que se abre hacia esos pechos maduros ocultos en los negros arabescos semitransparentes, los pabilos cruzando sus hombros desnudos, los muslos marmóreos, la pálida piel incitando, una mano cazadora sobre la piel de leopardo, la otra incitante en la sexual cercanía del deseo oculto bajo un breve triángulo de blanco virginal, seductora rosa excitante que muerde sus labios con pícara mirada y coqueto exhibicionismo, yace semidesnuda sobre el colorido edredón acechada por mis ojos machos y hambrientos, acariciada por mis manos siempre sedientas, poseída por la gracia voraz de la imaginación, penetrada por la secreta esencia de la virtualidad.


miércoles, 29 de julio de 2015

BREVARIO DE S. M. (III-IV)


“Y esa noche que camino en tu cuerpo, iniciamos un juego de sentidos”. S. M.

Te viene el negro sobre tu cuerpo semidesnudo con el morbo de tu imponente y pálida tetamenta y el tintineo de los coloridos cristales en tu cuello y de los metales en tus pulseras en tus muñecas y tus dedos lascivos pizcando tu delicado pezoncito, ahí sobre los anaranjados y blandos leopardos y las blancas letras eróticas en la negra tela. Te viene el negro sobre el mármol de tus muslos y los arabescos en gris y negro de tus pantaletas ocultando la olorosa y mojada flor de tu vulva, te viene la rubia perfumada miel de tus cabellos, tus ojos sonriendo en el reflejo de otros cristales y tu sonrisa de perlas coqueta en tus rojos labios, te vendría mi boca mamando aferrada tus pezones y mi verga hurgando tu sexo entre grises y negro y mi voz susurrando bajito en tu oído estos versos para que se abra la flor que niegas entre tus piernas. {Otrosí}. Eres otra vez negro sobre negro deliciosa y tus pechos escondidos en sedoso negro y solo el claro gris perlado en tu cuello y los rubíes del collar que repiten tus labios y las ágatas transparentes rozando tu piel como el Ankh de la vida o de la eternidad. Eres más insinuante sobre negro y leopardo, los bordados transparentes de tus pantaletas erectan y endurecen mi ansiosa y virilidad, las palabras escritas en blanco sobre negro en ese raro lenguaje lúbrico e indescifrable incitan a leer pornográficas traducciones y comienzo el juego sexual de ir escribiendo en tu cuerpo ese mismo texto en mi idioma con la erguida pluma de mi verga jugosa mientras lees excitada estas letras candentes intentando deducir la verdad de mis deseos.


lunes, 27 de julio de 2015

BREVARIO DE S. M. (I-II)


“A mi boca como un sello en tu boca se graba” S. M.
“Mis manos, hogueras de cinco llamas” S. M.

Es la roja red que atrapa y contiene la mórbida opulencia de tus pechos, esa magnifica exhuberancia mullida, esa madurez de vino dulce de tu piel desnuda, es la misma red donde se enredan mis deseos en el salvaje torrente de miel de tu pelo, en tus ojos sonriendo tras los cristales, en tu roja boca en su sonrisa vertida, es la misma urdimbre donde tiemblan mis erectos y duros instintos desatados soñando tu mano y sus cinco breves fuegos aferrados incesantes a mi erguida virilidad, rozando sobando apretando masturbando, hasta la última húmeda ceniza del goce y hasta saciarnos en la espiral del fornicio de nuestros trabados cuerpos copulando inmersos en rojas espirales de besos al vacío. {Otrosí}. Irrumpes en mi mañana bajo la piel de leopardo como una sensual fiera incitando los instintos con la cruz Ankh que te da la vida de tu sonrisa y el Ojo de Horus que te mira en los espejos como yo, lujurioso, erguido y tenso, deseando librarme de los conjuros de la imposible distancia para abrir de par en par la pudorosa blusa felina y sumergirme sediento en tus ocultos pezones, para luego ir lamiendo lento tu cuerpo siguiendo los cordones de cuero que como juguetones látigos de un delicado sadismo se aferran a tu cuello y siguen hacia abajo el aroma y el rumbo de tu sexo, me inundas impura la mañana de pecadores deseos, mi mano acaricia mi verga como si fuera tu mano y me lleva ávido al éxtasis del rito masturbatorio y me quedo contando las pequeñas manchitas que destellan carnales en el suave rosado de tu piel.

sábado, 25 de julio de 2015

TORTUOSOS CAMINOS DE TI


Vago por los caminos tortuosos e insospechados de tu cuerpo desnudo sobre el lecho perlando en el sudor de tu calentura abierta a mi vicioso onanismo. Por caminos dobles, tortuosos, desviados, como una bestia fálica en su salvaje brutalidad sexual, cornucopia de solitarias masturbaciones, de urgentes fornicios, de sodomías consentidas. Por los terribles y tortuosos caminos que llevan mi mano pecadora al tallo de mi príapo y consuman derramadas ipsaciones. Por extraños y tortuosos caminos impuros, donde se vierte mi semen en la húmeda profundidad de tu vagina sin buscar la semilla, el florecimiento ni el fruto, sino solo el goce físico de sentirme dentro de ti penetrando. El camino estrecho, tortuoso y oscuro, mojado desde tu clítoris por tu vulva hasta el periné, golosas sensaciones de mi lengua lamiendo o mi verga surcando, punzando, hundiendo. Los largos y tortuosos caminos que van por tu espalda vértebra a vértebra lamiéndola desde el cuello hasta la ceñida flor que florece escondida entre tus glúteos. Los caminos tortuosos e imprevistos que van desde tus axilas bordeando hasta tus ingles. Los tortuosos caminos enredados en la zarza perfumada de tus vellos púbicos, en su ensortijamiento ancestral, en su negrura impúdica, en esa mata pilosa que destella como virutas de obsidiana en las palpitantes arenas de tu vientre. Así vago, extraviado por los tortuosos caminos de la lujuria onanista que tú enciendes cuando te despojas del pudor y te desvistes en medio de mis ojos lascivos y te quedas desnuda exhibiendo tu piel entera con sus vellos, sus pliegues, su madurez pervertida y sus deseos carnales como brasas en la oscuridad quieta de mi noche.

jueves, 23 de julio de 2015

VIAJANDO


Voy en ti en tu viaje a tu quieto destino aferrado a tu cuerpo entre besos soñados en lascivos sueños de un soñador pervertido, bebo de tu silencio sediento de tu boca viajera y del agua encendida de tu saliva. Voy tatuado en tu piel ebrio de su dulce aroma, de su mórbida lisura, ávido de verme en tus ojos reflejado desnudo erecto masturbado, de sentir en mí tus manos sobando apretando en un lento sube y baja sobre el fálico tallo, y sus caricias anheladas por lo más íntimos recovecos y pliegues de mi cuerpo peregrino. Voy sumido en tus senos como un niño solitario, voy inserto en tu sexo como un potro encelado, voy así voraz y sumergido en tu cuerpo deseado, voy viajando contigo entre tus blandos pechos urgiendo tus pezones de hambrientas succiones. Viajo por tu cuerpo desde la florida humedad de tu vulva hasta en monte enverdecido (i) de vellos de tu pubis en el campo primaveral de tu vientre. Camino tus senderos extraviado en mis deseos, me asomo pasajero por tu paisaje de dunas tibias y húmedos valles, me asilo en tus axilas, me exilio en tus ingles, me desvío de los ocasos que cruzas para ir a dormir a tu lado. Me dejo guiar con mis manos en tus muslos siguiendo los rumbos de mis dedos en tu clítoris, o la orientación de mi lengua lamiendo tu espalda de norte a sur y viceversa. Recorro tus pasos sigo tus huellas rastreo tu perfume persigo tu sombra en tu viajar incesante para tenerte siempre conmigo.


domingo, 19 de julio de 2015

SEXUALES INCOHERENCIAS


Mojarme es como el llanto de mi vagina deseosa de tu verga” C.

Tus pezones dibujan eróticas líneas paralelas en mi espalda, siento tu cuerpo apegado al mío, su caliente desnudez, tus susurros en mi oído, el vaho de lujuria que emana en el ámbito de su intensa cercanía, sus mágicas feromonas que despiertan al potro, al lobo y al demonio de mis adentros que ya escancia en mi cuerpo la copa del placer, mi respiración se agita y tú bebes en mis labios el sabor a limón, a tabaco, a vino, a sexo. A ese sexo furioso que te hace chupar mis dedos en un goce especial, distinto, misteriosamente morboso. Me encanta sentir así tu boca, tus pechos en mi espalda, tu sensualidad desbordante en mi piel que hace que algo se me yerga endureciéndose y crece al sentir tus manos en el. Te sientas sobre mis piernas, tus nalgas turban mis muslos, te huelo aspirando hasta el más pequeño olor de tu cuerpo gozando de tu olor natural... tomo tus pechos... los acaricio los sobo los sopeso... toco tus pezoncitos para que se pongan duritos y los chupo... restriegas tu sexo en mi miembro para endurecerlo más aun... siento en mi falo tu flor abierta y muy mojada... giras, te contoneas, te revuelves sentada en mi príapo que se endurece, se agranda... siento tus pelitos cosquilleando el glande que roza tu sexo empapado... me pides que lo deje un ratito queriendo entrar en tu nido... mi pene surca tu vulva toda mojada por tus jugos... te muerdo los pezones... me muevo para que el miembro resbale en tu sexo y muerdo tus pezones más fuerte... estoy muy caliente contigo sentada con mi verga punzando en tu entrepiernas... me encanta sentir esos pezones en mis dientes hasta que grites... los muerdo con fuerza, brutal y carnívoro... siento tu nido jugando (i) fuerte con mi falo... lo siento mojado, caliente... Te doblas flexible como una gatita de angora para que te use y abuse, te tomo de las caderas y penetro entero desde atrás tu vulva muy mojada y ardiente, te cubro, te jineteo, mi verga te penetra más fuerte y más profundo, te cabalgo... te sifoneo, te culeo... gozas mi ‘turca’ en tu ‘papaya’... te poseo como loco, entero adentro... todo mi ‘pico’ adentro de tu ‘zorra’... te jineteo fuerte potente... te lleno tu ‘chucha’ de ‘pichula’... hasta que suene el sudoroso plas! plas! de mi pubis en tus nalgas... te cubro como un potro vergón... te rompo la chucha culiándote... gozas mi pene como un palo en tu vulva... y viene la eyaculación y el orgasmo, juntos, coincidentes, y sientes el chorro de semen caliente bien adentro en tu vagina, los chijetes quemantes entre estertores y estremecimientos, terminamos asesando, cansados, abrazados, y nos quedamos lánguidos, saciados, relajados, exhaustos, evaporándonos en la compartida salacidad de la mañana.

(i) De “jugar” y de “jugo” a la vez.


ELLA EN ROSADO BURQA


Hasta entonces nada tremebundo había ocurrido en nuestra historia que justificara el sitio donde nos encontrábamos ahora, más que un cúmulo de silencios, de olvidos, de descuidos, de exigencias, de pequeñas contrariedades, que día a día se fueron depositando en nuestras vidas, como un polvo invisible e inofensivo. Tal vez el error fue dejar que ese polvo poco a poco lo cubriera todo, hasta que no pudimos distinguirnos con nitidez.” (i)

La bata de tenue rosado oculta formas, silueta, curvas de dunas o valles incendiados, en sus manos el rojo cómplice de la tímida locura exhibicionista, ella ahí a la vera del lecho donde sueño revolcarnos una tarde de lluvias intensas entre esos mullidos almohadones color ladrillo de muro infranqueable, de grises de nubarrones o de penumbras, de pie como una estatua voluptuosa sobre las variaciones del café, del evanescente beige al pardo moreno, atrás la pintura de los lirios de Vincent van Gogh y delante los delirios de mis ojos buscando alguna brevísima desnudez prometida y que aun no se cumple. Y vino el otro suplicio sensual, ella entera en la elipse vertical azogada, inserta en su canto burilado que la encierra en el reflejo anhelado, envuelta oculta negada por el rosado virginal  y puro de su camisola, “tuto” o burqa, que dibuja su esbeltez con refinado pudor, su pierna, la leve comba de su vientre y la curva evasiva de sus pechos, los pequeños pliegues en el triángulo donde duerme su sexo del que un día bebí las aguas de sus deseos, sus manos pálidas y delicadas, su dulce rostro de altivo mentón, sus cabellos en los que ese mismo día mis dedos se enredaron para siempre. Se ve tierna, elegante, pudorosa pero sutilmente sensual, como un ángel hembra o una pálida rosa rosada y recatada, se me brinda al fin en la quietud de su soberana intimidad, de frente y de sutil escorzo, tierna en su femenina dulzura, tal como la guarda la memoria de aquellos días inolvidables. Quizá llegará el día, más temprano que tarde, en que se atreva a levantar la camisola o a abrir el escote, y cumpla así su promesa y mi sueño obsesivo. Por ahora me extravío en vano buscando la página 236 que describe exactamente como ella lo hace algo, tan exactamente que ni ella lo hubiera podido describir mejor, y me deja curioso tal como pretendía en su constante crueldad de vestal imposible, pero no me importa, sé que ese secreto solo lo comparte conmigo, sabe que no podría con nadie más, porque somos amantes de cándidas maldades juguetonas y de siempre pervertidas incitaciones.

(i) Contigo en la distancia. Carla Guelfenbein


viernes, 17 de julio de 2015

EPIGRAFIAS DE TI


Collage e ilación

La rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos (i), como una intensa tautología; la repetición de un mismo pensamiento expresado de distintas maneras, pero que son equivalentes (ii). Al mismo tiempo es entender que las artes escénicas son ante todo política del cuerpo y es desde allí que se transgreden. Es contaminarnos entre distintas escenas que utilizamos la teatralidad y la ficción como estrategias políticas de la destrucción del consenso de la normalización en los cuerpos, apostando a la creación y visibilización de otros imaginarios posibles de vivir y habitar nuestras corporalidades (iii). Y no se trata de sueños sino de cómo habitamos y devenimos en nuestras corporalidades y mediante el disenso y nuestros activismos, complejizamos y fisuramos el tejido de lo real (iv), ya que algunos preferimos la ilusión a la desesperación (v). El ejercicio de la buena literatura consiste precisamente en ocultar, trastocar y subvertir las huellas propias (vi), porque el poeta sabe inclinarse ante la majestad de la mujer madura, aquella que orugándose de noche, sobrevuela los mundos desde la aurora hasta el atardecer (vii) y un calor, insufrible calentura, me recorre al llegar la madrugada... Tu aroma se fija por la almohada, y una huella recuerda tu escultura (viii). No sé de otro sexo que no sea el que orgasma o eyacula, que penetra o devora, que es denso e inmoral, que socava y degrada, que muerde soba succiona, que se deja pervertir para seguir excitando (ix), porque no tengo placer con que matar el tiempo, si no es observar mi sombra al sol y entonar variaciones sobre mi propia deformidad (x). Y no os equivoquéis, sé que todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo (xi).

Bibliografía.-
(i) Poema 23. Alejandra Pizarnik
(ii) Wordreference
(iii) Ernesto Orellana
(iv) Ernesto Orellana
(v) Nelson Muntz. Los Simpson
(vi) Genios sin visos de genialidad. Juan Manuel Vial
(vii) Reseña del libro ‘Mariposas imposibles’. Emilio González Déniz
(viii) La realidad de un sueño. Emilio Medina Muñoz
(ix) Ars Sexualis. Raúl Franquesa
(x) Ricardo III. Acto primero. Escena primera. William Shakespeare
(xi)André Gide

Nota.- En cursivas, conexiones del compilador.


BREVEDAD FLORAL


“La transescena es escapar a los dominios en la creación por parte de la institución y la formación académica que insisten en categorizar, ordenar y disciplinar a las artes corpóreas”. Ernesto Orellana

Es la breve flor de tu sexo, su pequeñez abierta, su ambigüedad elemental, lo que te eleva en sensual soberanía sobre los machos que te untan y penetran, sobre los machos que sorbes y absorbes virginal como una solitaria esfinge de ardiente mármol inesperado. Es su plegadura de pétalo sensible, dormido hacia adentro, tímido, mustio, delicado, es su marchita consistencia tierna que no se erige en soberbias salvajes ni muestra erguidos esplendores inútiles, reemplaza, asemeja, plagia en tus sueños de hembra impenitente otra flor de similares instancias lascivas, sin otro uso ni acción, solo por la femenina omisión sin verbo, orquídea escondida, nocturna libélula, mariposa de las sombras en escorzo, las piernas juntas en pudorosa sumisión. Es estigma y a la vez símbolo, miel que atrae hambrientas virilidades, recato o temor de ser ahí lo que eres, otra floración exuberante distinta, caverna de oscuras reminiscencias vedadas a la razón, vertiente de calientes aguas saturadas de un sexo profano y equívoco, crisálida perseguida por sus íntimos demonios, lúbrico molusco de placenteras marismas, menguada y sensitiva boquita invocante de ancestrales instintos, de míticas ceremonias insensatas. Declarada cómplice de disidencias en la excitante noche del mayor deseo, santificación de la subducción y la sexualización donde las sexualidades perversas relumbran en el estrellado escenario de la erótica de una dramaturgia secreta, de la poesía de los rituales marginados, transescénicos, canto y origen de la furia barroca, glamurosa virgen tautológica que aparece invisibilizada y degradada en los lechos repetidos de un destino siempre incierto y voraz.


jueves, 16 de julio de 2015

MARA


He visto, observado, mirado, espiado, disfrutado, gozado, sus fotografías, una a una, con detalle, de lejos, en close-up y en su máxima ampliación posible, he gozado esos pelitos que se asoman por el lado de sus bragas mientras lee el periódico, y he seguido centímetro a centímetro la línea roja de su colaless incrustado entre sus pomposos glúteos hasta casi sentir en mi nariz el perfume y la tibieza de esa carne enviciante, y debo diferir de otros juicios ajenos, sigue de comérsela!, voluptuosa, ampulosa y calentona, deliciosa!, es cierto que sus muslos estás mas delgados, que sus glúteos poseen ahora algo menos de esa carnalidad provocativa, pero siguen igual de incitantes, y su rica tetamenta uf! Bocatto di cardinale para un edípico vicioso y pervertido como el suscrito, quizás un poquito más caída, pero igual me pasaría una noche entera, si me lo permitiese, aferrado a sus pezones, mamando, chupando, mordisqueándolos mientras me masturbo lentamente hasta entrar al onanista nirvana, y que espectáculo más inquietante para un pervertido voyerista como este su servidor ver esas tetas flotando en el agua azul... ah! paraíso! No, no hay desmejora, como toda mujer preocupada de mantener su atractivo sexual para su macho y/o los que la miran hambrientos por ahí donde sea que se paseé, ella está equilibrando los naturales efectos de la edad enemiga con ese adelgazamiento que parece absurdo a ojos de un vicioso de carnes abundante. Por lo demás su atractivo más notorio, esa boquita picuda, succionante, chupadora, que parece estar siempre buscando beso o succión, con sus artes de los goces orales, sigue escandalosamente vigente, doy fe. Sea este mi modesto homenaje a nuestra Mara, como constancia eterna de que sigue igual de calentona! Amén.

Nota del autor.- Se le llama Mara a la entidad que intentó evitar que el Buda Siddharta Gautama alcanzara la iluminación y destruyera el Ego.


domingo, 12 de julio de 2015

CANTO DE LOBO MACHO


"El sexo es para mí algo de una importancia inmensa, pero del tipo de importancia que brota de manera natural, que no genera preguntas". James Salter

Solo yo puedo convertir ese mármol en carne palpitante, dejarte ser lluvia, agua, brisa o viento que besa y acaricia los recovecos de mi cuerpo con las ansias de la hembra desatada en su otoñal deslumbre y con el hambre que le dejaron los años de la soledad en penumbras. Los años vacíos que se te iban entre los dedos urgidos en ese roce negado o prohibido, el tiempo sin sentido que sucedía por fuera de ti, rastro, huella, vestigio de fantasías incestuosas y ocultas sodomías. Lobo macho en celo olí tus íntimos aromas en las sombras inquietas de tu espesura, tus perfumes de hembra abierta, con los deseos en carne viva, húmeda, cuajada, con tu cuerpo desnudo temblando en las ardientes arenas de las sábanas que te horadaban el sueño y herían tu piel deseosa de la impúdica caricia, del beso y su saliva dibujándote como baba quemante de un caracol sigiloso. Deambulé ciego y envilecido por tus axilas, por el revés de tus rodillas, por el mínimo abismo de  tu ombligo y por los pliegues más voluptuosos de tu madurez no saciada, vagué por el canalillo de tus pechos y por el ceñido cauce de tus nalgas, siempre erguido, rígido, inhiesto. Me derramé derrotado entre tus piernas, me vertí saciado en tu pubis de vestal impura, me restregué lúbrico en la comba tibia de tu vientre, crecí musgo entre tus pechos y alga en la breve protuberancia de tu clítoris, penetré tu vulva en el último estertor de mi virilidad vencida.


sábado, 11 de julio de 2015

INICIOS DEL NOCTURNO


Para I.

“Comenzábamos a repasar la piel, la mirada se hacía muy lenta sobre aquella superficie en extremo pulimentada, la mirada parecía reinventar por anticipado la lentitud cariciosa.” Oppiano Licario, José lezama Lima

Se inicia el nocturno febril, vehemente, apasionado, la noche se llena de inquietantes perfumes, de voluptuosas imágenes, de íntimos sabores, ella allí rendida seducida abierta a los deseos de la sombra que le ha cerrado los ojos con lujuriosos besos en sus párpados, solo siente la viril cercanía, el leve frote impúdico de unos labios acariciando su cuerpo anhelante. Paladea esos besos de fuego que se incrustan en su boca, los sorbe lentamente lamiendo sus comisuras en un deleite sensual que la impregna de una intensidad sobrecogedora, siente sus manos en lúdicas instancias corporales, los tenues tactos y roces que la encienden provocándola, como en un sueño, a acariciar hasta el estremecimiento a esa sombra varonil que la acosa. Siente en su piel desnuda el vaho quemante de su respiración que agita la suya en contenidos estertores, y los cuerpos de anudan en una cópula embebida de densas lujurias, la noche se viene grata estrellada de placeres, como una brisa que deviene tormenta hasta el estallido de goces, de complacencias y de tiernas perversiones. Su cuerpo vibra en una llamarada de oscuros deseos, siente que se fragmenta, que se quiebra, él la desnuda con lenta parsimonia, ella es una hoguera que destella en las lúbricas penumbras, la toma suavemente para extraviarla con sus caricias, ella detiene el tiempo y se deja poseer hasta saciar sus urgencias. Sabe que es un juego y no teme entrar en los laberintos de los sentimientos, si es con él por la largura del nocturno en esa dichosa eternidad, y no se deja despertar de ese sueño que la inunda, y vuelve a seducirlo, a entregarse sin decoro, solo inmersa en el vértigo de ese gozo penetrante.

viernes, 10 de julio de 2015

MIEL DE TUS SABORES


(Collage)

Busco tu miel desde tu boca hasta tu vulva, untado ungido sobornado, arriba extraviado entre las comisuras de tus labios, y abajo entre el sensible capullo y los tumescentes pétalos rosados, sediento de tus íntimos almíbares; del tibio dulzor tu saliva y del perturbador aguamiel de tu sexo (i). Tu sexo de perdón para el culpable sollozante, de disolución de la amargura y de mar hospitalario, y de luz enterrada y de conocimiento, de amor, de lucha a muerte, de girar de los astros, de sobrecogimiento de hondura, de viaje entre sueños, de magia negra, de anonadamiento de miel embrujada (ii). Tu sexo es un panal donde mil abejas laboriosas liban una miel que se me queda entre los dedos (iii). En tus pechos las dunas del desierto se poblaron de oasis apacibles. La miel hecha cristal o acaso luna rodea tus pezones (iv). Úntate cada pezón con miel y baja el mentón, la lengua, saben dulces, toca circularmente cada punta morada, agrietada o lisa y luego acaricia el vientre, el ombligo, haz cine o literatura con la mente pero no olvides los pezones, la miel, el dedo circular (v). Me pinto el rostro de azul con el rosado de las flores que se confunden con tu piel. Lanzo mi arco iris y me descuelgo sobre tu ombligo, armamos este amor de lo prohibido; y no hay instancias que reduzcan la miel a tu sabor, goteante en mi boca (vi). Me vengo del hastío ensoñando el pecado, y siento entre mis labios la miel de lo vedado. El inmenso bostezo de mi paz cambiaría por el barro dorado de tus noches de orgía, para luego ofrendarlo, en un gran vaso lleno (vii). Pienso, sí, en el bruto libre que goza donde quiere, donde puede. Oh, escándalo de miel de los crepúsculos (viii).


(i) Saboreándote. Raúl Franquesa
(ii) Besos. Tomás Segovia
(iii) Estrategias del deseo. Cristina Peri Rossi
(iv) La siesta. Francisco Lucio
(v) Úntate cada pezón con miel... Irene Gruss
(vi) Tu beso me desnuda. María Victoria Córdoba
(vii) Hastío. Juana de Ibarbourou
(viii) Trilce. Poema XIII. Cesar Vallejos


MELIFERA DEVORADORA


Para I.

Voy rastreando tu voz inquieta como un arcángel melífero, embebido en mis densas dulzuras, socavando fragmentando moliendo uno a uno tus miedos con mis ojos incitando tu secreta hoguera desde las penumbras de tus deseos, mis dedos jugando en tu piel con una quieta y tierna malicia, calcinándola con mis íntimos y delicados roces perturbadores, embriagándote hasta el ahogo desesperante con besos mordidos, con las lengua enredadas, con las salivas diluidas en caliente un brebaje de místicas lujurias. Y tú ahí, más turbada por la azucarada consistencia de tus insomnios que por la tenue presencia del invencible acosador que alimenta tus arrojos con la última gota, hasta el largo y lúbrico lamido que te enreda en mi cuerpo para estremecerte de aquella pasión devoradora. Sobrevivo náufrago en tu lecho con tu pudor hecho añicos en la lenta devoración de mi cuerpo, esclavo ansioso de tu hambre, jugo néctar licor vertido a tu sed insaciable, carne trémula y dispuesta a los desaforados pecados de tus palabras. Desde el asombro sin insistencia, con tus códigos velados, en la presumible huida ante la inesperada sensación del seductor embozado, derramo mi almíbar en tus labios con la levedad de una cercanía imposible. Un arcoíris irrumpe un silencioso cielo solitario, despiertas con mi aroma adherido a tu cuerpo, permaneces inmóvil recuperando las perdidas e impúdicas memorias que aun laten en tu pubis, deshojada y laxa entre húmedas sábanas de una noche ilusoria, quizá ya imaginada, de una reciproca posesión sin secretos. Amaneces con el nítido sabor de las mieles de mi boca.


martes, 7 de julio de 2015

DESDE TU ETERNIDAD


Para E.

“La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.”
Es olvido. Nicanor Parra

Toda la largura de tus piernas sobre el lecho como un tibio horizonte imperioso, la convexidad palpitante de tu vientre, el desasosiego, el descaro impúdico, la distancia oblicua al recato, los lúbricos rosados que una tarde decoraron tu esplendorosa desnudez e hicieron de esa circunstancia un deseo inextinguible que perduró más allá del invierno, la ausencia, el inexplicable final. El ventanal de la lluvia y el ceibo con sus rojos primaverales, el café y los misterios de la ternura que semejaba con sus estremecimientos y sus besos al amor que tardeaba imposible y nunca llegó. Antes, el puente anochecido de un mayo lento e inquieto y un junio de trémulas carnes ansiosas, después, la madura tersura de tus senos que mis manos y mi boca siguen buscando en los laberintos de la pérdida, del destierro, del misterio de la fuga o del desencanto. Tu voz tranquila de amiga amante, cercana, sin pasión ni urgencias inesperadas, cansada, como un susurro de ese amor inalcanzable, traspapelado por la cotidianeidad de una cercanía siempre vigente. Agotamos los años destinados, cumplimos el destino glorioso del encuentro clandestino de los atardeceres sin vértigo y algunas noches robadas a la certeza de la inevitable imposibilidad. Urgí y agoté tu cuerpo de hembra sin sueños, desperté la mujer dormida en su insondable silencio, fui náufrago feliz entre las indulgencia de tus brazos y voluptuoso labriego en tu última cosecha, bebí el vino dulce de los pámpanos de tu otoño y me embriagué de ti para que el tiempo no sucediera, y aun no sucede.


LAS ESTACIONES DE LA MARIPOSA


La mariposa volotea y arde con el sol a veces. Mancha volante y llamarada, ahora se queda parada sobre una hoja que la mece (i). Abrirá sus alas tu mariposa, humedecidas por el rocío del deseo, se estremecerá tu cuerpo en la brisa cálida de la primavera, sentirás un vaho de polen y un abrazo de verdes sarmientos que te llevarán revoloteando a la roja corola de la flor de la lujuria, allí volverás a ser virgen por la gracia de un altivo verano donde te poseerá entre los pétalos el escarabajo de tus sueños, y sabrás al fin que todos tus vuelos se justifican en ese instante, atrapada entre los besos del otoño que se viene con las lluvias, y te dejaras acariciar inmersa en voluptuosas sensaciones persiguiendo los goces del sexo hasta el último de tus inviernos. Los bosques son hermosos, oscuros y profundos, y yo tengo promesas que cumplir y kilómetros que andar antes de dormir. ¿Me oíste, Mariposa? Kilómetros que andar antes de que duermas (ii). Desde el estío hilarás el capullo que florecerá abierto en tu pubis, en su latencia núbil cuando despertaste allí toda hembra alada y dejaste tu boca suspendida en el más allá de los húmedos besos, maduraron tus pechos urgentes cuales tibias palomas esperando que mis manos vinieran un día ya del otoño incierto a encoparlos y mis labios a beber en tus tórridos pezones su mórbida turgencia hasta el sijo que arderá por el invierno tarde lluvia enhebrando la desatada vigencia de tu piel en el aullido del lobo encelado, sobre caricias tu vuelos leves de alegre primavera convergerán en la erguida virilidad del macho subterráneo y enamorado cazador. Como tu boca a la manzana, como mis manos a tus senos, irá la mariposa al fuego para danzar su última danza (iii).

Bibliografía.-
(i) Mariposa de otoño. Pablo Neruda
(ii) Del film ‘Death Proof’ (*). Quentin Tarantino.
(iii) Ley del poema. Julio Cortazar

Nota.-
(*) “Una copa, llamarla Mariposa, y recitar ese poema. Ésos eran los requisitos para que la señorita Arlene te hiciese un baile erótico.” Juan Luis Caviaro

DESCAROS SOBRE MARIPOSAS


(Collage)

Tu sexo, una mariposa negra. Y no hay metáfora: entró por la ventana y fue a posarse entre tus piernas (i). Tu sabor y tu aroma revolotearon todo el día a mi alrededor. Nubes de mariposas y sueños zumbando alegres, neblina dulce hinchando con suspiros mi pecho. Mi mano extrañando la tibieza de tu espalda, descifrando los secretos de tu piel. Y en el costado izquierdo, hundido, sepultado, el sable agudo de tu ausencia (ii). Qué locura me inventas carne en giros en plena luna llena y tú desafiando la violencia de los lobos, con las piernas por ego, con tus ojos eslavos y esa densidad de reina que ataca mi silueta retorcida y esquiva. Qué locura te inventas mariposa gitana, nocturna, detén tu lengua ahora el alivio del hambre en esas selvas que riegan tu fragilidad. Detén por un instante el apetito, vuela sobre mí, anida en este sexo devórale las hojas a su árbol (iii). Chisporroteos del toronjero que sale del ano flagelado por el arcángel incestuoso, parasoles sin quitalunas sobre el altar de la niña de ebonita con mariposas en el sacramento de su sexo (iv). Porque evoca en sus alas el rosado nácar de tu vulva cuando se abre a ser penetrada y es flor marina en su salada potestad de tu pubis urgente, corola alada fulgurante vertida en el espeso polen lechoso, mariposa voraz de palpitante aleteo, sigilosa entre el musgo oscuro y la mórbida juntura del tibio mármol de tus muslos (v). Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra (vi).

(i) Mariposa. Francisco Hernández
(ii) Aroma Mariposa. José Luis Mendoza Aubert
(iii) Mariposa Gitana. Abel G Facundo
(iv) El Jardín de las delicias. Alexis Naranjo
(v) Mariposeída. Raúl Franquesa
(vi) Poema 8. Pablo Neruda


viernes, 3 de julio de 2015

LA PROMESERA INCONCLUSA


Para G., deseada deudora

Esperé ansiosísimo la llegada de la noche con la palpitante ilusión de volver a ver la tenue transparencia de tu cuerpo semidesnudo, en vano, iluso, inútilmente como un niño engañado en su soñadora y primitiva ingenuidad. Tus palabras reverberaban en la memoria del mediodía “Tratare a la noche enviarte una mujer madura, muy madura”, era la sutil promesa de un autorretrato que me llevaría a rememorar el roce de tus manos, la dulce suavidad de tu piel madura, el frufrú del “tuto” que insinúa coqueto curvas, valles y dunas, tu mano en mi miembro masturbando, mi boca sedienta en tu tímida vulva lamiendo. Pero solo vino el frío ovalo del espejo vacío de ti, de tu silueta, de tu sombra, de tu imposible desnudez. Sigue la noche esperando que te atrevas, el sol se hace el dormido detrás de la sombra imponente de tu cercana cordillera, los pájaros fingen dormir en la oscuridad de sus nidos, un hombre solitario espera en una esquina nocturna por donde no pasarás. Bastaba tu dulce rostro reflejado en el azogue, tus manos con la caricia de otros tiempos, tus pechos soleados como aquellas antiguas imágenes de mi onanista adoración voyerista que guardo como el tesoro que me quedó de una perdida felicidad. Debí asumir que quedaría como siempre en esa perpetua espera inútil de trece años esperando volver a vivir esos dos de años de ternuras en penumbras, de caricias y besos desatados en las tardes tranquilas de la quietud de cuarto donde aun ha de persistir el ámbito de tu perfume en medio del tumulto de una ciudad ausente e invisible para los amantes extraviados. Amanece y nada, pero es noche, aun hay esperanza. Y seguí expectante como un solemne escarabajo oculto en sus pequeñas perversiones detrás del coqueto revoloteo de la mágica mariposa que lo seduce con sus veleidades de da y quita y sus ilusorios ofrecimientos de paraísos que devienen más temprano que tarde en tristes engaños. La luz mañanera de un sol muerto, lejano e insensible confirmó la no inesperada traición, la dulce crueldad de la mariposa esquiva, la imposibilidad de volver a gozar de sus colores como en ese antaño feliz, todo se volvió pena y desilusión, un largo día invernal recién comenzaba.


LA BELLE MORPHISE


Para G., soñadora

Allí la joven amante de Luis XV, completamente desnuda, tumbada boca abajo en un elegante sofá de damasco amarillo, está apoyada en el brazo del sofá, mirando con curiosidad hacia la izquierda, a algo o a alguien que queda fuera del campo de visión. El punto focal del cuadro, donde convergen todas las líneas de perspectiva (y también otra mirada fascinada), es el trasero en pompa de Louise, que se abre de piernas sin ningún recato, dejando claro que está dispuesta a probar todo lo que le provoque placer, se expone así impúdica e inocente como un delicioso objeto sexual. La disposición de los colores es magistral. El amarillo intenso del sofá y la cortina contrasta con el blanco de las sábanas y el cuerpo rosado de la púber mujer. Las dos flores que hay en el suelo crean una diagonal cromática que dirige nuestra mirada hacia sus rosadas mejillas pasando una vez más por sus sonrosadas nalgas. Los tres detalles de color azul nos hacen fijarnos en el cabello de la modelo, sus manos, la curvatura de sus brazos y el libro que está abierto sobre el taburete, que le da un cierto ámbito intelectual a esta lasciva adolescente. Tres siglos después otra mujer, madura, delicada y tenue como un suspiro la mira y se inquieta, se estremece, misteriosos e inconfesables deseos la abruman, observa con minucioso goce, la imagen la perturba, la excita, esa posición insinuante, ese cuerpo luminoso, esa piel que sus manos presienten tibia y voluptuosa, la mórbida exuberancia de esa perfecta desnudez la eleva en un lésbico éxtasis solitario, casi masturbatorio, entonces, incitada por esa lujuriosa visión del paraíso negado, se compromete en una promesa que sabe no ha de cumplir.

Intervención literaria de “El cuadro del día”. Marga Fernández-Villaverde, historiadora del arte.


DE PIE ANTE EL PONIENTE MARINO


“de pie como un marino en la proa de un barco.” La canción desesperada. Pablo Neruda

Estamos solos en medio de una habitación, ambos de pie, mirando por el ventanal hacia un mar atardecido que se rompe en lejanos fuegos rojos y anaranjados. Te abrazo por atrás tiernamente, acaricio tu pelo negro negro que cae sobre tus hombros como una suave cascada azabache, te voy dando besitos tiernuchos en tus hombros, en tu cuello por entremedio de tus cabellos. Me apego a ti cada vez más, para que sientas mi miembro en tus nalgas, mis manos te abrazan por debajo de tus brazos y encopan tus pechos, los amaso con lenta fruición, rozo más intensamente mi verga aun blandita contra tu culito rico, siento en mi pubis tu rajita entre los glúteos. Mis manos soban tus tetas ricas, mis dedos aprietan tus pezones por encima de tu ropa, me restriego contra tu cuerpo hasta que mi falo se erecta por el tibio roce de tus blanduras y tu sensual movimiento contra mí cuerpo. Te punzo con mi verga en tus nalgas, lascivo, caliente, duro, mi aliento quema tu cuello y hace que levantes tu culito empujando hacía atrás, permanecemos así por largo rato frotándonos con una sexualidad tranquila, pura, como un juego de enamorados que buscan los caminos iniciales de la cópula. Sientes vibrar (sic) mi pene en tus nalgas, ladeas tu cabeza hacia atrás y me ofreces tu boca a mis besos, introduzco mi lengua en tu boca y bajo mis manos a tus caderas, las aferro y atraigo con fuerza tu cuerpo hacía mí. El frotamiento se va haciendo más y mas intenso, mas circular, más fuerte, levantas y bajas tus nalgas para rozar mi miembro escondido bajo el pantalón como si lo masturbaras, yo lo aprieto contra ti con fuerza, como si te penetrara. La danza del restriego se acelera, oyes mi respiración cada vez más acesante, de pronto me siento al borde del delicioso abismo de la eyaculación y descontrolado me dejo llevar por la grata sensación, eyaculo ahí mismo, apegado a ti por detrás, un liquido caliente y espeso inunda mi vientre mojando mis pantalones, tú sientes esa calida humedad en tu trasero y te quedas ahí quieta, nuestras bocas continúan fundidas en un beso iluminado por el rubor del poniente marino.