lunes, 21 de septiembre de 2015

COINCIDENCIA MASTURBATORIA


El movimiento de la mente en la masturbación no es una danza: es un molino de viento. George Steiner

Te masturbas en la solitaria hoguera que tú misma encendiste en la penumbra calurosa de tu cuarto vacío, yaces desnuda, sudorosa, una de tus manos pellizcando alternativamente tus pezones, la otra dedeando tu clítoris y tu vulva, alternativamente, te retuerces en la desesperación de tu desatada lujuria, y en el trepidante fuego que arde en tu vagina me imaginas. Me ves ahí tendido en el lecho masturbándome mientras miro ávido en el gran espejo tu cuerpo maduro y macizo, tus amplios pechos gloriosos y tus piernas rollizas, torneadas, tu rostro sonriente y coqueto con los labios entreabiertos y tu culo grande, pálido, blando y ampulosamente redondo. Me ves con una de mis manos en mi verga masturbándola y la otra inserta entre tus muslos apretados masturbándote con el borde externo de mi pulgar y mi boca mamando de tu busto ampuloso, suculento, un chupa que te chupa pezón a pezón. Te me ofreces a la levrette* con tu ancha y pomposa hartura carnal, con la mullida y opulenta redondez de tus pomposos glúteos, das un respingo y un largo quejido cuando te someto a la lenta inserción sodomítica del glande y del tallo de hierro y terciopelo en la ceñida flor de tu ano. Entonces soy tu amo y señor, el dueño de tus deseos y de tus oscuros laberintos, me sientes erecto y endurecido muy adentro de tu cuerpo, sientes enloquecida el oleaje del orgasmo que te inunda con tus propias manos afanadas, gritas. Saciada, me besas a lo largo y alto de mi piel, en todos sus rincones y su dura altura, saboreas mi sudor sexual y siento tu húmeda lengua en mis pies y en mis piernas, en mis muslos, subiendo hacia el rojo glande brillante que espera tu boquita chupona latiendo mientras ardo y me calcino en mi propia solitaria hoguera.

* La levrette est une position sexuelle où un des partenaires se présente de dos, tandis que l'autre le pénètre par derrière. Le terme même de «levrette» peut recouvrir plusieurs variantes puisque l'on peut la pratiquer debout, à quatre pattes ou couché. La levrette peut donner lieu à une pénétration vaginale ou anale.


ÉL EN LA TARDEADA DEL DOMINGO


“Ayer me bañé y anduve desnuda arreglándome y vistiéndome, me faltaba algo, volvía a buscarla…”. Susymabe.

Ah...! mmm… desnudita, como me hubiera gustado estar por ahí escondido espiándote, seria un sueño verte en tu ambiente como si estuvieras solita y yo espiándote, ah! que delicia, y mi mano masturba mi verga endurecida por la visión de tu desnudes, de tus propias caricias impúdicas sobre tus pechos, sobre tus pezones..., de tu vulva…, la rozo con un solo dedo, toco levemente tu clítoris, inserto mi dedo para humedecerlo en tus jugos sexuales y lo llevo a mis labios para saborear tu intimidad, surco con mi dedo tu vulva, suave y lento, la abro delicadamente con mis manos, lamo tu clítoris una y otra vez, lenta e intensamente, y punzo con mi glande entre tus labios vaginales y te voy penetrando muy lentamente para que sienta como tu sexo se abre como una flor en primavera, sigo hundiendo mi falo más y más adentro hasta que mis testículos rozan tu periné y entonces comienzo a cabalgarte más y más rápido, más violento, más fuerte, meto y saco mi pene duro y sensible, sus venitas hinchadas, su cabeza brillante y mojada en tu néctar, te jineteo, te cubro, te culeo rico, ah! delicias!, siento como aprietas mi verga con tu vulva, la estrujas y yo más te penetro, más te sifoneo, siento que mi pene se hincha dentro de ti y ya no puedo contenerme, siento las contracciones de tu sexo al venirte el orgasmo y me dejo arrastra por el deseo y eyaculo en tu vagina mis chorros calientes y fuertes, te chorreo tu sexo y sigo cabalgándote hasta la ultima gota... siento tus estremecimientos, tus grititos de placer. Me quedo así, dentro de ti para que sientas como mi verga va perdiendo erección saciada de ti, nos quedamos abrazados un largo rato besándonos con ternura, acariciándonos suavemente, la saco lentamente para que sientas el vacío que deja en tu sexo y te la ofrezco a tu boquita pintada para que la limpies de mi semen y de tus jugos, ahí está dispuesta a tus labios, blanda y tierna, mojada... tibia... anhelante, ah! paraíso, siento tu boca en mi pene... sí, así, sí dale!, sí, me excitas! Porque todo lo que escribo lo voy imaginando como si estuviera sucediendo.

Domingo, 20 de septiembre de 2015. 17:50


domingo, 20 de septiembre de 2015

VISITA EROTICA


La noche cae sobre la lejana ciudad, la nieve aun permanece en los rincones, las aceras y las plazas, de entre las penumbras de cierta calle surge la silueta de un fauno, un macho cabrio en celo cubierto con una gruesa capa negra, camina medio escondido pero seguro de donde se dirige. Al llegar a un edificio alto de paredes claras, comienza a escalar por la pared como un animal sigiloso…, y al llegar a una ventana en especial, intenta suavemente abrirla…, esta sin cerrojo y la abre lentamente…, entra a un dormitorio en semipenumbra, el ambiente esta tibio, grato, en el lecho una mujer delgada, madura, atractiva, esta semidormida con su hermoso pelo derramado sobre la almohada, sus hombros desnudos muestran que esta sin camisola, su cuerpo se dibuja tenue y estilizado bajo el cobertor…, el fauno se quita silenciosamente la capa y queda completamente pilucho, su verga ya esta casi erecta, se acerca a la cama y mientras una de sus manos masturba suavemente su pichula, echando para atrás y para adelante el forrito…, con la otra mano echa hacía atrás las tapas de la cama y va descubriendo el cuerpo desnudo de la mujer…, mira con deseos sus pechos pequeños de pezones oscuros…, su vientre plano, su chuchita con pocos vellos que dejan adivinar sus labios vaginales…, ella tiene las piernas semi abiertas lo que le deja ver con detalle ese rosado carnal sexo húmedo…, ella murmura unas palabras entresueños, unos sensuales quejidos, él ve que sus pezones se han erectado, levantándose sobre los pechos de niña…, se da cuenta que ella esta soñando un sueño erótico…, sus tenues quejidos y los femeninos movimientos de su cuerpo, lo excitan más aun…, su verga endurecida se mueve en sacudidas estentóreas, la cabeza de la pichula, grande, enrojecida, brilla en la semioscuridad…,  con su mano se sigue pajeando lenta pero intensamente, muy suavemente lleva su otra mano a la chuchita de la reina dormida, con su dedo del corazón revuelve los ralos y sedosos vellos del pubis, y se acerca a la vagina que se nota caliente y húmeda, sus labios externos están rosados, abiertos como una flor carnal, como si fuera a tocar una evasiva mariposa va acercando su dedo al clítoris, que ya se asoma tímido, mojado, pequeño y tierno, entre esos labios verticales… y con la yema del dedo inicia unas leves tocaciones en ese botón sexual, lo toca con mucha delicadeza y en pequeños círculos, el clítoris va reaccionando y convirtiéndose en una pichulita pequeñita tierna, muy rosada y húmeda…, el continua excitándolo, con la sensibilidad de la yema del dedo siente la suave protuberancia del garbancito vivo, su turgencia húmeda, su calor sexual…, ella ha aumentado la frecuencia de sus quejidos, y los movimientos de su cuerpo entero son mas sensuales…, su boca esta entreabierta y de entre sus labios delgados asoma la punta de su lengua que los recorre humedeciéndolos, el se da cuenta que ella esta en un semisueño, que se ha dado cuenta de que él esta ahí, pero que a la vez sigue viviendo su propio sueño erótico,  que se hace la dormida para dejarse hacer, para entregarse total mente a el…, mientras continua pajeándose, sintiendo en su propia mano su pichula dura, la suave piel que la cubre, esa dureza de la carne rígida por el deseo, siente el gustito de una masturbación total… Entonces la mano que acaricia el clítoris gira sobre si misma quedando con la palma hacia esa chuchita anhelante, y con el mismo dedo del corazón recorre completamente los labios vaginales, desde casi la pequeña flor anal hasta los vellos que apenas cubren el botón del clítoris…, el dedo se hunde tiernamente en la chuchita palpitante, siente la humedad y el calor de ese sexo deseado…, repite varias veces ese trazado sexual, su dedo se embadurna de los jugos sexuales de ella, los siente ricamente pegajosos y calientes…, después de cada recorrido se lleva el dedo a su boca y lo chupa delectándose de esos sabores íntimos, esa mezcla salada y dulce a la vez que lo desespera y lo mantiene excitado como un precioso licor erótico…, ella se mueve ondulando su cuerpo sobre el lecho, y ha llevado ambas manos a sus pechos de niña y juega con sus propios pezones erectos…, ambos saben que están jugando a que ella esta dormida…, entonces la noche se bifurca en dos sueños paralelos donde cada uno se sueña con el otro en una cópula sin término ni sentido.

Febrero 2005


ENCANTACION VIRTUAL


“Te pondría un trocito de chocolate en la boca y dulce de leche en tu cuerpo, en las tetillas, después las voy lamiendo despacito despacito hasta llegar a tu pene, y ahí me chupo el dulce de leche que le puse!” Susymabe

Siento tu boquita en mi glande mientras yo meto mi dedito en tu vulva y te froto el clítoris suavecito, lo punzo, lo toco con la puntita de mi lengua y luego chupeteo tu clítoris muy delicadamente, lo chupo como si fuera una pequeña verga femenina, siénteme, siente mis labios en tu clitito, siénteme moviendo la yema de mi dedo en círculos sobre el, tócatelo muy despacio, apenas rozándolo, punzándolo y frotándolo muy lento, lámete tus labios, ahora mueve tu dedo más rápido en círculos, punzando de vez en cuando, y mueve tus caderas, siente la excitación en tu piel, en todo tu cuerpo, junta y aprieta las piernas y muévelas para hacer rozar los labios de tu vulva, siente mi dedo en tu vulva, siénteme ahí, déjate llevar, relájate, solo siente tu vulva, tu clítoris, siente como te penetro con mi pichula dura, así, estoy entrando lentamente, así, tu vulva se abre como una flor, siente mi verga dura latiendo en ti, sí, tu dedo es mi pene, siéntelo en tu sexo, así, moja tu dedito en tus jugos, eso, solo siente los placeres, el goce, ya!, ahora acelera la penetración de tu dedo, de mi verga en ti, así, más, más, entrégate, así, siénteme ahí penetrándote con mi verga chorreante, sí sí así, ya, goza, goza!, olvídate de todo y goza, eso eso, asi... ahh... másss, gózate entera, sí sí así, goza, te estoy penetrando y chorreando mi semen caliente en tu vagina, ahhh..., sí, siente que eres mía, así, saca todo el goce de tu vulva, sí sí maaasss, goza!!!

“Uy!, me encantaría esa leche caliente por mis pechos y pezones”. Susymabe


miércoles, 16 de septiembre de 2015

BREVARIO DE M. & Z.


Veo las ricas tetas de la Zorrita y me excito con su amplia, mullida y mórbida blandura, y sus grandes pezones sobre esa pálida piel. Veo la rosácea zorra* de la Zorrita y me caliento; sus negros pelitos rizados, su brillo carnal, su delicioso surco sexual abierto y húmedo, su clítoris expuesto a mi lujuriosa mirada. Veo los deditos de largas uñitas muy cuidadas abriendo los tibios pétalos del sexo hambriento, la veo a medio penetrar por el dildo calipso y se me yergue duro el miembro gozador, y mi mano viciosa lo aferra de inmediato como la empuñadura del puñal de mi virilidad y lo masturba en un sube y baja del prepucio. Veo otra vez esa tetamenta y esa rica vulva y acelero la paja hasta la densa eyaculación y se derrama mi semen sobre el rojo colaless. {Otrosí}. Me iría deslizando a besos y lamidos ensalivados, ardientes y quemantes, por ese tibio cauce de tu espalda, por esa suave convexidad sensual, ahí donde se une a tus caderas, por el ceñido surco entre tus nalgas insertando mi lengua en su sabrosura, para bajar hasta la húmeda flor abierta de tu deliciosa y rosada vulva impregnada de tus más íntimos y marinos sabores donde invernaría humedecido en tus jugos sorbiéndolos de cada uno de sus pétalos, y seguiría bajando lamiendo besando por las tersuras soberanas de tus muslos hasta el arco del revés de tus rodillas y quedarme ahí tatuado a besos en tu piel, en ese lugar clandestino donde nadie me vea.
 
* La palabra zorra es una palabra vulgar para referirse a la vagina y a la vulva, en Chile.
  

BREVARIO DE S. M. (XVII-XVIII-XIX-XX)



Vi tu pelo brillando como trigo coronado en la madurez del estío. Vi tu rostro pálido tal como lo imaginé. Vi tu risa iluminando el inicio nocturno. Vi tus ojos sonriendo detrás de los cristales. Vi tus labios pálidos después en rojo pintados. Vi tus pechos imponentes amasados por tus manos. Vi tus soberbios pezones en flor entre tus dedos. Vi tu beso venir en vuelo y lo atrapé con los míos. {Otrosí}. Quiero eso, eso que guardas niegas ocultas cubres con la muñeca de tu mano, ahí mismo donde estas ahora en tu lecho de negra seda y misterioso blanco lenguaje. Quiero lo que callan tus labios, tus oscuros secretos mordidos. tus más íntimas confidencias. Quiero encopar tus grandes pechos con mis ávidas manos calientes, morder como un bebé tus pezones. Quiero lamer tu cuerpo entero. tu cuello, tu vientre, tus muslos, tus axilas, tu ombligo y tus glúteos. Quiero quedar enredado y erecto en el hilo invisible que ya nos une. {Otrosí}. El rojo, el negro, sedoso blanco, el dorado de la piel del leopardo y el anaranjado del cortinaje, el rubio de tu pelo cayendo en sedosa y trigal cascada, la sonrisa pícara en tu boca que repiten alegres tus ojos, el ancho amplio escote sensual dividido por el tibio canalillo provocando la sed y los delirios por tus imponentes ricos pechos, la esquina del cojín sobre tu vulva que inicia la sexual visión incitante de tu pálido muslo y tus piernas, y en primer plano asomado el irreverente símbolo fálico de un glande que te apunta. {Otrosí}. Así, sentada y de piernas abiertas entraré a bocajarro entre tus muslos a dedear con sabiduría masturbatoria esa rasurada flor jugosa y encubierta entre los mullidos pliegues carnales de tu incitante pubis rollizo y ampuloso, a lamer a lo largo entera tu vulva hasta hacer gorgoritos espumosos con tus jugos vaginales y mi saliva, a deleitarla con salvajes lamidos, a dejarla exhausta de goces clitorianos, a beber su néctar denso y embriagante, y solo entonces proceder a penetrarla con mi miembro endurecido de deseos con la vehemencia del macho desatado hasta hacer batidos gorgoritos lechosos con tus fluidos vaginales y mi semen.

VIAJE HACIA TUS INTIMOS LUGARES


Entro en tu ámbito donde nunca entraré, ese sitio vedado a mis deseos y a mis lujurias, el templo donde cada noche me sueño atrapado en tu cuerpo consumando una cópula imposible. El cojín color café en tu lecho, con el osito de peluche y el Buddha mirón. El mueble caoba, la repisa con las figuritas egipcias, los libros y los cuadros. La puerta blanca del íntimo lugar donde te desnudas y dejas que el agua te acaricie sensual la piel deseosa de mis manos. Es en la penumbra que medio se asoma tu rostro, la sombra de tu pelo, parte de tu frente, la ceja, el párpado, el ojo difuso en su mirada, la mejilla, pero no la boca que mis labios buscan para el beso. Tú, recostada en el lecho cubierto con el mismo café del cojín, una pierna sobre la otra, una oculta con pequeñas geometrías repetidas hasta el infinito, la otra desnuda para mí desde la rodilla al talón, tu piel refulge en su suave tersura, tu tibia pantorrilla, la curva del pliegue detrás de la rodilla, el tobillos apenas visualizado, el borde trasero del talón, la comba excitante de tu pubis donde imagino tus vellos púbicos, el delicado botón de tu clítoris, la jugosa flor de tu vulva. Y me quedo como un fantasma erecto rondando esos rincones, esos objetos que tus manos tocan en tus rutinas de vida donde yo existo solo en tus memorias. Entonces para marcar territorio te envío una roja rosa como el fuego que me consume en tu espera para que arda también en ti, en tu cuerpo deseado, en tu piel que acaricio cada noche al recordarte antes de dormir e ir a buscar por los sueños ese tu íntimo ámbito donde nunca entraré.
 

TRANSGRESION


“Dime... ¿por qué fui el único que no descubrió el código secreto de tus caricias, el código arcano de tus labios?”. Lucideces. El cuarto chusticiero, el primer corresponsal de los ángeles.

¿Por qué no dejaste que te alzara como una espuma sangrienta sobre los pinos de la noche para irme despacito por el canto filoso de tu sombra? Dijiste “te soñaré” y me dejaste en un limbo de misteriosas reminiscencias, de deseos inconclusos por urdir la trama de tu pelo sobre una quimérica almohada, por navegar tu piel en la desnudez total de tu océano, por sostener mi boca furtiva en la plenitud de tus pechos, por ser húmedo musgo sobre tus urgentes pezones invadidos de su impúdica turgencia. Desde las lejanías de esos deseos arrumbados en el rincón de los imposibles subió una bruma púrpura con sutil fragancia de violetas, y un rubor de luna menguante iluminó tu rostro en el último instante para dejar abierta la fuga y sin cicatrizar el olvido. Y quiso el tiempo o sus orfebres que no me dieran tus labios los besos de las soterradas lujurias ni tus manos las lúbricas caricias del intento, ni tu cuerpo tembló bajo el mío en la cópula que la noche impone. El tiempo fue daga que dejó la herida abierta tal como soñé la flor exquisita de tu pubis. Daga que no sajó las trémulas carnes en sus lejanos destierros. Ah! tu silencio... como un vestiglo oculto en el nocturno embosca en tu nombre la contigua primavera, otorga y confiesa. La compartida primavera con frío, lloviznas, nostalgias y ausencias. Y miro llover por la ventana y leo en el lenguaje de las gotas de lluvia en el vidrio tus palabras tristes, y me voy arrinconando en tus penas para que me sigas pensando, y te robo un besito calladito por ahí donde estés sola, y me quedo cristalizado en tus penumbras a la espera que te desnudes.

¿Nos cobijará al menos su herrumbre, su herrumbre y el quemante estupor de mi máscara?, “Herrumbres”. Ontogonías, Alexis Naranjo.
 

PILOSAS INPIRACIONES PUBICAS


“Adorable cortina de vello púbico que rodea esa gloriosa y delicada flor”. In Praise of Pubes, Cameron Díaz

Mata de finas y delicadas serpientes de la lujuria, champa de ralas hebras que crecen entorno a la inminente fuente del placer. Pendejitos como dispersos matorrales que cubren la tibia duna del pubis, olorosas algas que se mecen con el oleaje de la cópula. Musgo nocturno donde se enredan los dedos de la musa cuando se deja caer insómnica por el abismo de los insensatos pero imperiosos deleites del placer solitario. Sexual medusa de marinos sabores y aromas, felpa y tosco terciopelo, íntima cabellera dispersa, mullido cojín donde las mejillas reconocen su inquietante restriego. Entre el tierno rosado del pijama y el impúdico esplendor de tus muslos constelados los hilos enmarañados urdidos en la lúbrica cercanía de la masturbación y del fornicio. Selva de pervertidas delectaciones de mirones clandestinos, mórbida y oscura jungla triangular, jardín de la delicias de donde surge un olor a antigua hierba húmeda, a flor podrida y a sudor humano, un aroma de selva y lirios putrefactos, cálido y pútrido, fragante y repelente a la vez que cerca esa gruta de carne y vellos. En la salacidad de su roce en la nariz, los labios, la lengua, pervierte su origen natural como barrera que dificulta la entrada de patógenos a la ancha y accesible vagina, y amortiguadora de la irritación en la región genital durante la frotación durante el coito. Florezco en el asombro de la visión de esa pilosidad siempre esperada, tres de cinco, extensa, esencial, de hembra florecida en sus gloriosos coqueteo exhibicionistas. Y hacia el tórrido horizonte, tus muslos provocativos, tus rollizas rodillas, dedito a dedito tus eróticos pies.
“Cortina de tules y terciopelos, separarte sutilmente con mis dedos, llegar a tus raíces con mis yemas”. Oda al vello púbico. Felbarsal
 

martes, 15 de septiembre de 2015

DESCRIPTIVA CONFESION


Mi afición-vicio por las maduras debe haber arrancado en mi infancia-adolescencia, cuando los objetos de deseo más cercanos eran mujeres mayores: mujeronas del barrio, tías, vecinas, profesoras... allí quedaron fijadas mis obsesiones sexuales más primitivas  y por eso las he disfrutado tanto a lo largo de mi vida pecadora... esas masas de carnes todavía deseables pero ya temblequeantes, las abundosas tetas que bailotean, las nalgas voluminosas, los vientres sobresalientes, las cicatrices, las arrugas, las manchas de la dermis, la piel flácida, y los rollizos pliegues de las carnes otoñales, y también las lenguas expertas, el aspecto de viciosas consumadas y sin límites para asumir toda perversión que pueda ocurrírseme. Mujeres vestidas únicamente con la confianza de sentirse a gusto consigo mismas, sin nada de ropa, solo con el desparpajo de entregarse a ojos cerrados. Sólo con sus pecas, vellos, cabellos canos y quizás alguna cicatriz. Féminas maduras que muestran sin tapujos sus “cuerpos reales”: sus tetamentas de grandes pechos caídos, esos rollitos en deliciosos excesos. La madurez en todo su esplendor, y la belleza imperfecta contrariando los mandatos del canon estético obsoleto. El rastro de la sublime maternidad en el abdomen, abundantes pechos que lactaron, un cuerpo ajado en la espera de las lujurias inconfesables que nunca se consumaron, un cuerpo con curvas ampulosas, con marcas, con asimetrías. No estéticamente perfectas e idealizadas, sino simplemente tal como son; hembras deseables y excitantes. Mujeres seguras de sí mismas, sin vergüenza, porque ya no deben de tenerla. Hembras mayores, más que maduras, vividas y experimentadas, sorbos de dulces mieles maceradas en los años, frutos inquietantes de antiguas vendimias, deseos contenidos a la espera del macho que vendrá, sueños solitarios de gozadas cunnilinguis y brindadas felaciones, de endurecidas vergas erectas, de dedeos, de lamidos, de succiones, de penetraciones, de soñadas cópulas en el insomnio sudoroso y caliente que desemboca cada día en el mismo amanecer del lecho vacío. De ellas he sido y soy su esperado cazador furtivo.
 

lunes, 14 de septiembre de 2015

JUEGOS DE AZUL O NEGRO Y ESPEJOS


En désirant la Comtesse furtive

Azul o negro, espejos, piel desnuda, reflejos eróticos e incitaciones sexuales, tus piernas enteras expuestas a mi voracidad voyerista, a mi pervertida ansiedad de verte más allá del decoro, del pudor, del recato, de la beatería con la que te vistes para no derramar tus deseos carnales, impuros, pecadores, el escote negro o azul entreverado con tus brazos impúdicos, amplio y voluptuoso, tus muslos deliciosos con sus miles de manchitas repetidas por el azogue, uno expuesto dos veces por su ampulosidad externa y el otro por el suave y terso interior, el seno exuberante queriendo escapar de la copa negra o azul, ese pecho pálido donde duerme aquel pezón dormido que succioné sin saber que dormía. Los cuatro espejos de la cajonera repartiéndose tu imagen sensual sexual excitante, esencialmente calentona, intensamente provocativa, y el azul o negro del body que converge en un mullido triángulo donde duerme tu sexo, bajo la comba de tu vientre, bajo la breve comba de tu pubis. Solo es posible recuperar la visión memorizada e inolvidable de tu vulva ante mis ojos y mi boca de lengua ávida. Todo tu anónimo cuerpo recortado sin hombros ni cuello ni rostro, solo tu torso, tus brazos, tus piernas, tus pies, tu tenue rosada claridad epidérmica como una fosforescencia invisible. Todo me induce a la indecente sesión de mi mano sobando mi miembro erecto sobre la tela del pantalón buscando la erección clandestina. Y en el entorno de tu alta intimidad el aroma irreverente de tu piel y sus intersticios, el sabor de tu saliva y tus escurrimientos vaginales, la tibia consistencia de tus blanduras y de tus femeninos músculos de mujer madura. Azul o negro, el espejo de los espejos, tu piel desnuda.

sábado, 12 de septiembre de 2015

BREVARIO DE D. (VII-VIII-IX)


Es esa imponente carnalidad sin tapujos, con salvaje descaro y dulce desparpajo, es la desvergonzada sexualidad expuesta con el único afán de calentar machos ávidos de esa exuberante piel desnuda, sedientos de rozar tocar amasar penetrar acariciar lento con locas vehemencias la lisura tibia, la húmeda profundidad, el hendidura del apretado surco anal, lamer cada muslo de rodilla a vulva, morder cada pezón y besar cada seno, son esas impúdicas manos que masturban la verga endurecida por la sublime visión, son los ampulosos pliegues que excitan, es la redundante desnudez con desvergüenza que urge y enciende la pervertida imaginación de dibujar cada una de sus curvas con el glande. {Otrosí}. Irrumpes en los deseos, desatas las lujurias, provocas la erección inevitable. Haces brotar las semillas de los recuerdos adolescentes: el voyerismo inicial, las primeras erecciones, las primitivas masturbaciones, las temerosas eyaculaciones escondidas en la noche juvenil. Urges la sexualidad abierta con tu cuerpo intensamente real, con tu seno y pezón apenas asomado, con los pliegues de tus carnes, con tu vientre maternal que te honra, con tus tersos muslos y  tu pubis rasurado, con tu vulva, con tu vulva, con tu mismísima vulva. {Otrosí}. Habito como un parásito masturbándome incrustado en cada uno de los pliegues de tu intenso cuerpo desnudo y deseado, en los pliegues de tu cuello, en el pliegue de tu axila, en los pliegues de tu seno, en los pliegues del pezón, en el pliegue de tu pubis, en el pliegue de tu ingle, en los pliegues del revés de tu rodilla, en el pliegue de tu tobillo. Habito como un caracol babeando cada pliegue de tu piel, dibujando mi rastro onanista con mi semen ardiente a lo largo y ancho de ti.

 

BREVARIO DE S. M. (XIV-XV-XVI)


Vago ciego y embriagado de tu perfume, por los amplios territorios de tu desnudez, por la tersa palidez de tu piel refulgente, por esos tus edípicos pechos imponentes, por los pezones que escondes pudorosa, por tu tierno, turbador y soñado canalillo, por tu estomago en busca de tu ombligo, por el canto de tus labios de dulces besos, por la claro trigal soleado de tus cabellos, por la oscura miel de tus ojos tras cristal, por tus brazos de madonna renacentista, por tus manos dueñas de cálidas caricias, por tus blancos muslos de tibio mármol, por los dibujos negro y gris de tus bragas, por tu sexo que no muestras pero imagino, por el ansiado aroma escondido de tu pubis, por el húmedo y secreto sabor de tu vulva. {Otrosí}. Te observo insistente, en detalle, ampliada, poro a poro, aun bajo la roja red y tus bragas, espío en ti las huellas de las solitarias lujurias de las noches en tu lecho que arde sin macho, de tus manos ansiosas excavando en tu sexo en busca de apagar con más fuego los ardores y desarmar la voraz calentura del insomnio. Te acecho con mi miembro en ristre esperando a que te decidas impúdica a mostrar a mis ojos cada tímido pezón en sus enteros círculos rosados, los vellos púbicos que oculta tus labios vaginales y ese tierno capullo oculto de tu clítoris sensible. Te miro con mi mano aferrada a mi erecta verga sobándola con la parsimonia del mirón vicioso para que sientas todos mis deseos punzando tu piel, mis besos ardiente lamiendo en las alturas de tu cuerpo y al fin la flor de tu vulva se abra como una flor alterada. {Otrosí}. Suéñame a tu lado en tu lecho ambos desnudos acariciándonos, nada mas, solo caricias sensuales e intensas, suavemente tocándonos el aura para que vueles conmigo envueltos en la metafísica del deseo, transportados por la mente a algún lado donde las lujurias se consuman en una alta hoguera de masturbaciones reciprocas, de cópulas insistentes, de succiones y penetraciones, de mi verga entre tus labios y tu clítoris en mi lengua, soñándonos.
 

BREVARIO DE R. S. (VIII-IX-X)


Son tus ricos pechos amplios y llenos con sus morenos y grandes pezones que el can cuida desde el anaranjado junto con tu estomago y tu vientre, es el pequeñísimo triangulito blanco donde se clavan deseosos mis ojos que marca donde está la húmeda hoguera de tu siempre escondida vulva voraz, donde quisiera clavar mi miembro para gozar tus vaginales succiones, es la suavidad imaginada del tacto de tus sensuales muslos imponentes, fuente de atenazantes delicias sexuales, son tus brazos desnudos de hembra madura donde me dejaría atrapar dulcemente para que esa femenina mano al descanso consume en mí una rica masturbación. {Otrosí}. Encularte así tal cual, someterte a la anal perrería pero sin hundir mi pene en tu ceñida florcita del sur. Solo rozarte con mi falo entre tus nalgas sabrosas. Solo surcar mi endurecido miembro en ese cauce tibio, blando y majestuoso que separa tus glúteos ampulosos. Solo punzar tu ano temeroso con el glande brillante de mi sensible verga endurecida de goces sodomíticos. Solo montarte sobre tu lecho como un animal salvaje rugiendo en tu oído los quejidos sexuales del macho que posee vicioso su hembra a su depravada voluntad. Solo dejar mi erguido príapo ahí atrapado en las carnes de tu suculento culo como un grueso lápiz en su estuche y restregarlo arriba y abajo y viceversa deslizándolo hasta derramar ahí el chorro de mi denso semen caliente embadurnando de lechosa miel viril tu apretado capullo, y seguir besando y lamiendo cada una de tus vértebras desde el atrás de tu cuello a la breve colina de tu cóccix. {Otrosí}. Voy a por tu sexo ahí bajo el raso, bajo el sedoso rosado tierno, ahí entre tus muslos abiertos, tentadora vulva ofrecida, voy a por tu clítoris escondido en el raso en su carnal capuchón, voy a por tus labios vaginales esos húmedos cuatro pétalos para surcarlos y abrirlos con mi glande enrojecido, voy a por el surco que baja desde tu concha al periné con mi lengua en ristre para ensalivar hasta tu ano y volver penetrar tu vulva para gozar tu furioso orgasmo.
 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

LAS CUATRO DE SEPTIEMBRE DOS

Desde el púrpura que cubre tus pies hasta el rosado con puntitos que semidesnuda tus muslos antes del fucsia de la toalla, desde la miríada de locas manchitas que se esparcen por tu piel hasta la mariposa corazón detenida en la que se asoman pudorosos los vellos púbicos en el difuso rincón inferior porque te arremangaste seductora el corto pantaloncillo del pijama para mi gozoso placer solitario, desde tu recato timorato hasta tu coquetería contenida; en esos intervalos me disuelvo denso, fluido y caliente por las tardes de esos antiguos días sin lluvias cuando poseí esa carnalidad en su plenitud vehemente. Y mis manos acuden a la memoria de tu grata cercanía, a la lisura, a la blandura, a la tibieza de tu piel desnuda, a las combas tus duras nalgas sensuales, a tu vientre acariciado con pervertidas intenciones, a la delicada hendidura horizontal de tu ombligo escondido. Y mi boca soporta el recuerdo perturbador del sabor del mojito, del chocolate menta, de tu vulva abierta en flor sabrosa y jugosa, su textura cárnea, congestionada, palpitante, y de nuestros besos desaforados con resabios en las bocas de tu vagina y de mi miembro. Y mi lengua recita el mismo murmullo que declamaba mientras punzaba y lamía enviciada el sensitivo capullo de tu clítoris. Desde tus piernas cruzadas una sobre la otra, apretadas, como si quisieran impedir que mi rostro vuelva a insertarse entre ellas, o que mi verga erguida y dura reintente penetrar la dilatada humedad que guardan como un tesoro, hasta la oscura intención malévola de mostrarme tus pelitos. En ese calvario preciso te deseo.
 

domingo, 6 de septiembre de 2015

CANTICO DEL BEODO


Para Susymab

Él toma un pincel de suaves cerdas, lo embebe en licor y comienza a rozar muy suavemente las partes más sensibles y delicadas de su cuerpo. A cada pincelada le siguen besos que la limpian. Las zonas más candentes que antes se humedecían solo por las pinceladas de licor ahora lo hacen también por la miel más pura y rica de su interior. El sigue besando cada incógnito rincón de su cuerpo (*). Lamería el vino sobre tu cuerpo desnudo, ese vino endulzado por tu tibio sudor, lo lamería por todos los rincones de tu piel, lo sorbería en tu ombligo y en tu vulva, lo absorbería con la puntita de mi lengua en tus axilas, en tus ingles, en la medialuna bajos tus pechos y en la puntita de tus pezones. Bebería así cada uno de tus sabores carnales en su misma fuente para emborracharme de ti, de tus jugos extasiantes y de tus más íntimos destilos, te cataría como un beodo saturado de otros néctares que busca el elixir distinto, único, que nunca satura porque posee el  resabio de la dulce vendimia de una voluptuosa madurez. Santificado por tus brebajes derramaría entre tus pechos ampulosos en cascada el vino del deseo para verlo escurrir hacia por tu estomago, por tu vientre, por tu pubis, por tu vulva humedecida y beberlo ahí abajo mezclado con la densa savia de tu sexo hasta la última gota. Entonces nos iríamos embriagando juntos a lo largo del sueño compartido, con los ojos en los ojos y los labios en los labios ensalivados, acariciándonos como en un sueño palpable mientras nos sumergimos en un abrazo sexual lleno de ternuras y a la vez copulando en un alto vuelo de inesperadas pasiones desatadas.

(*) Dulces pinceladas. Max Cher

CUNNILINGUIS VIRTUALIS


“Yo Rosy”. R. S.

Sí, tú, con tu rosa expuesta con sus pétalos cerrados más abajo de la piel de leopardo, entre tus pomposos muslos imponentes, ahí, cautivado por el oloroso hálito de las intensas y voraces feromonas que expele tu sexo rasurado, escondido tu clítoris como una flor nocturna en el surco carnal que mi miembro ansía penetrar latiendo con el glande terso y brillante como un faro fálico en medio del tormento de mirarte sin alcanzar a tocarte, ahí, sí, ahí me estoy imaginando entre tus piernas y tus manos en mi cabellera estrechándome contra tu vulva y yo hundiendo mi cara en tu sexo y mi lengua lamiendo, chupando, succionando punzando tu clítoris, dando lamidas largas desde tu periné hasta tu botoncito sensible, y sientes mi respiración caliente y mientras acaricias tus pechos y susurras y das quejiditos y te chupeteo tu clítoris y hundo mi nariz en tu sexo mojado y punzo con mi lengua tu ojalito anal y meto mi lengua rígida en tu vagina húmeda, sabrosa, oliente a sexo animal y te lamo cada vez más fuerte, rítmicamente, buscando tu orgasmo, tus gritos desesperados, y tú empujas tu sexo contra mi rostro y gimes, aúllas, y ya, orgasmas una, dos y más veces entre convulsiones y estremecimientos, entonces, mientras te quedas lánguida y saciada me recuesto a tu lado en el lecho y me masturbo y me paso la lengua por mis labios entreabiertos para degustar el rescoldo de tus sabores y oler el remanente del olor de tu sexo y me masturbo más y más fuerte hasta vaciarme en una surgente eyaculación.

jueves, 3 de septiembre de 2015

BREVARIO DE S. M. (XII-XIII)


Te asomas solitaria a la ventana curiosa e inquieta, sabes que afuera la vida bulle de pájaros y flores, de amores que llevan a los cielos o a los abismos, de tormentosas pasiones que desatan secretos instintos, de sexuales entreveros que destilan hasta la última gota del placer. Observas desde lejos sin atreverte por tus tímidos temores, a abrir de par en par el ventanal y lanzarte a las sensaciones de las dulces alegrías primaverales o las tristes penas del amor, de los abiertos e intensos goce del sexo imaginado, real o virtual, que te esperan si cierras los ojos y abres tu cuerpo al delirio. (Alguien te mira y mira excitado del otro lado del vidrio deleitándose con la pálida piel de tus pechos soberanos deseándote erecto desde el ardiente jardín de las delicias.) Piensas, reflexionas, meditas, vuelves una y otra vez a pensar, al final confirmas lo que ya sabes; solo tú decides tu destino, o te dejas volar hacia húmedos fuegos y renovados sueños o vencida te dejas resecar escondida detrás del frío cristal. {Otrosí}. Mis erectos deseos fluyen por tu desnudes en penumbras, por esa extensión voluptuosa de tu cálida piel exhibida para mis ojos de macho sediento del licor de tu dulce sudor que estilas cuando en la cópula te disuelves en los goces de un sexo desaforado que arde en tu cuerpo como una hoguera que solo se extingue en los deliciosos estertores del orgasmo. Como deseo ser esa suave piel que acaricia tu cuello y tu escote y que tu mano apenas toma con sensual delicadeza femenina, como deseo habitar esas penumbras que difumina tus pechos negando ocultando escondiendo tus claros y ricos pezones, estar ahí en las sombras detrás de ti con mi verga erguida hurgando entre tus pálidos glúteos buscando el húmedo sendero que lleva a los insertos placeres sexuales de tu vulva succionante, y acoplarnos en un tierno rito de lenta e intensa fornicación con mis manos en tus ampulosas caderas y mi boca en tu cuello besando y lamiendo para sumergirte extasiada en las sensaciones de un sexo sereno y tranquilo hasta inundarte de mi eyaculación.

BREVARIO DE S. M. (X-XI)


De pie, cruzas sensual la diagonal del retrato, tu mano recatada o coqueta sobre tu pubis, la risa incitando con tu boca entreabierta, tus ojos tras los destellos de los cristales, la suave miel vertida de tus lindos cabellos y esa teta grande, voluptuosa, imponente, pendiendo con su gran pezón rosado claro como un abrasante sol cárneo que calienta abajo en mi entrepierna y erecta el miembro de solo pensar en tenerlo entre los labios con su breve protuberancia y su rugosa areola, la pálida y blanca visión exultante de tu piel, la cruz que cuelga del cuello para espantar a los demonios del salvaje deseo y la lujuria, el intenso negro sedoso de la bata insinuante, el negro delicado con arabescos en tu vientre y la mano, esa mano, tu impura mano en tu pubis. {Otrosí}. Dormiría larga noche entre tus grandes senos como un niño feliz o un amante saciado, inserto atrapado en tu mullido y tibio canalillo, besando y lamiendo esa abundancia carnal, mamando tus rosados pezones sediento de ti, acariciando y sobando tu entera tetamenta, mirando la ampulosa y mórbida blandura de tus edípicos y pálidos pechos imponentes. Y así acurrucado ahí entre tus tetas inmensas sería otra vez el ansioso adolescente vicioso que se excitaba con las maduras mujeres del barrio, con sus blandos y caídos pechos enormes imaginando el tamaño, el sabor y el oculto color de sus pezones. Entonces dejaría que mi mano pajera cumpliera la primitiva y soñada ceremonia de masturbarme con loco frenesí hasta la jugosa y lechosa eyaculación mientras mi boca abarca chupando cada glorioso pezón.

BREVARIO DE D. (III-IV-V-VI)


Basta una sola palabra para describir lo que me sucede cuando miro y remiro tu imagen: "CALENTURA".{Otrosí}. El destino azaroso que juega a su modo sus cartas repartiendo goces a su insensible y real antojo quiso que estuvieras en el allá y yo tan lejos como en el acá, dejó que encontraras allá otro vergudo macho al que besaras lamieras chuparas su miembro y yo acá otra hembra como tú buena mamadora que besara lamiera chupara mi verga erecta. No quiso el pérfido destino egoísta que fuera yo el que me deleitara con tu lengüita en mi glande en ese maravilloso placer de sentir tu saliva lubricando la tersa punta brillante de mi falo, de tus labios apresando mi erguida virilidad, mi fálica dureza de suave y tierno terciopelo. Prefirió el perro destino que tus blancos dientes mordieran feroces el tieso y moreno príapo de otro y que mi ojos solo miraran envidiosos el erótico rito. {Otrosí}. Es lo que te penetra lentamente, lo que se hunde en ti con su dureza aterciopelada, lo que se introduce en tus entrañas como un hierro duro y caliente y te goza socavándote, es lo que tu vulva acepta y tu vagina absorbe, lo que te arrastra al orgasmo entre desesperados espasmos y sexuales contracciones, es lo que anhelas en tus ardores y no reemplazan tus dedos o el anatómico dildo vibrador, es lo que mi verga envidia porque presiente ese goce que tu sexo le puede brindar. {Otrosí}. Mamuchi monga poronga ven, ven que te rompo el culito, que te clavo fuerte y profundo, dame esa apretadita flor sureña para olerla lamerla abrirla ensalivarla y así lubricarla, y después pene/trarla de un envión para que grites y te retuerzas devorada por la salvaje sensación del duro miembro que se hunde en ti, sintiendo el aplauso de mis ingles en tus glúteos, el roce de mis vellos cosquilleando tus nalgas y las garras de mis manos en tu caderas para sifoneárte enloquecido con mi verga tu ano mientras me estrujas el falo con tu apretado hoyito, para seguir así trabados acoplados pegados como dos impúdicos y calientes perritos callejeros.

BREVARIO DE J. (I-II)


“...y espero la mía!!!!” Jaz

Cuento y recuento tus tiernas pequitas, la sensual miríada de carnales manchitas como estrellas en el universo de tus pechos, pero resbalo siempre por tu tibio canalillo y me hundo en su mullida voluptuosidad o me capturan esos tus deliciosos pezones y me quedo ahí quieto en ellos mamando, sintiendo en mis labios la protuberancia inquietante de cada delicioso botón, la excitante rugosidad de sus areolas, o miro sediento, ansioso y extasiado tu imponente busto en el negro escote como una lujuriosa ventana al paraíso bajo la suavidad de tus rubios cabellos, envidiando a ese conejito libidinoso que vive ahí en ti entibiado por tu cuerpo, o sigo contando una a una las pequit@s de tu piel. {Otrosí}. Rubio tu pelo musa exquisita es oro trigo arenas soleadas que se derrama liso y suave sobre tus pechos maduros, cruza tu tibio canalillo donde tus pequitas florecen, oculta un pezón delicioso y roza el botoncito del otro, en claro amarillo sensual fluye sobre el carnal rosado de tu incitante piel desnuda, rubio tu cabello perfumado con el mismo aroma de jazmín que posee tu cuerpo deseado, rubia tu melena de florecido aromo, cabellera suelta a la brisa de mi aliento donde sueño un día enredar mis dedos.

jueves, 27 de agosto de 2015

BREVARIO DE V. (III-IV)


Para Violetta, con misteriosos deseos

Deliciosa morena piel canela sonríes linda reina coronada como una delicada mariposa, mientras te voy acariciando con mis manos ávidas de tu piel por la tersura tibia de tus muslos por el relumbre de tus hombros por tu carita de niña coquetona, y sigo ebrio por tu cuerpo entero a lo largo de tus piernas doradas, de tus finos brazos bronceados y de tu boquita de rojos besos. Me sumerjo bajo ese negro sensual, en el enigma tierno de tu pubis, en tus turgentes pechos de niña, hasta gozar un erótico suicidio en las sensuales agujas de tus tacos. {Otrosí}. Me sumerjo entero en el deseo de poseer la dulce fragilidad de tu cuerpo de niña, de embriagarme de tu enigmático perfume de silvestres y carnales violetas salvajes, observo hambriento de primitivos deleites la juvenil lisura de tu tibia piel canela bronceada por los soles que te acarician desnuda en mi imaginación desbocada, por tu sonriente silueta de morena gacela iría navegando el cauce entre tus muslos hasta la puntita misma de tus tacos aguja, me deslizaría feliz por tu sensual escote entre los pequeños capullos de tus pechos, besaría en tu boca tu roja y blanca sonrisa dibujaría delicadamente con mis labios tu gráciles brazos de virginal doncella y te susurraría al oído mi ansiosa lujuria.


miércoles, 26 de agosto de 2015

BREVARIO DE R. S. (V-VI-VII)


“¿Les gusta...?” Rosa Sánchez

Me gusta, me excita, me calienta, me erecta y endurece, me incita al onanismo, pero me enerva ese negro triángulo invertido escondido entre tus piernas, esa negra censura que niega los pelitos rizados, los cuatro pétalos de tu vulva, su surco húmedo, tu clítoris sensible, la íntima delicia de tu sexo, la visión de ese vórtice donde recoges el semen de penetrantes fornicaciones, la saliva de locas cunnilinguis y yo el goce de tus sabores. {Otrosí}. Te aplastaría contra el lecho con salvaje y brutal ternura, te apretaría las tetas ansioso, te mordería cada pezón hasta que sueltes el grito, te abriría las piernas de un zarpazo macho, te lamería tu vulva sorbiendo tus jugos hasta que te retuerzas, te metería mis dedos en tu sexo abierto, te punzaría con mi miembro tu lubricado surco sexual, te penetraría con mi verga hasta el fondo de tu vagina y eyacularía en ti hasta la última gota. {Otrosí}. Chuparía esos pezones sediento y erecto, mordería cada botoncito hambriento y caliente, lamería babeando como un caracol las areolas y también cada palmo de esas carnes abundantes. Pero no ese lunar en el seno que busca el beso porque su dueño es un envidiado “gatito hermoso” que maúlla a su hembra esta linda letra mexicana: ese lunar que tienes cielito lindo en tu tetita no se lo des a nadie cielito lindo que es mi delicia *. Visto lo visto me voy a buscar otras lolas ampulosas sin esperanza de ver ese otro lunar inalcanzable que solo ha visto el íntimo felino de chocolate, me voy con mi poéticos bártulos a otra parte para no molestar al minino en su merecido agosto y también para que la golosa gatita calentona sepa que éste es el último deseo que ella me inspira, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo **.

* Comentario. Horacio Oniro
** Poema 20. Pablo Neruda


sábado, 22 de agosto de 2015

ECFRASIS SOBRE EL TRIPTICO DESEADO


Par les jambes de maintenant la Comtesse intouchable.

Primer panel. Vuelven las sensuales constelaciones que habitan el tibio cielo de tu piel, las tiernas manchitas que determinan el zodíaco donde tu voluntad define el horóscopo de mis deseos, las piernas muy juntas negando todo acceso irreverente, toda profanación que intente introducirse bajo el vaporoso lila. Y me quedo atrapado en el suplicio tantálico de saber que esas suculentas piernotas están ahí, en un sitio preciso y conocido, a cierta alta altura sobre iluminados barcos nocturnos y no puedo tocarlas acariciarlas gozarlas, sucumbir ebrio de tu sexo abierto a mi boca labios lengua dedos miembro, incrustado en la virtud de esa carne que no sacia por esquiva o indócil. Segundo panel. Retornan los muslos deliciosos, los pliegues voluptuosos de las rollizas rodillas sobre el chal de rojo granate intenso, salvaje, como lanosas brasas urgentes bajo tenues cenizas, cercano duerme un blanquinegro de leopardo albino, las piernas traslapadas donde un día del pasado irrecuperable mi mano insertada entre ellas se deslizó por la apretada tersura buscado la humedad, el calor, los tiernos pétalos de tu sexo abierto. Solo me queda la gloria de poseer la inextinguible memoria de tus sabores y aromas  devorados en la intimidad de tu lecho en los escasos atardeceres en que te sorprendí volando a ras de tierra. Tercer panel. Subiría otra vez lamiendo desde la puntita de tu dedo mayor de tu pie, por la suave comba de tu pantorrilla, por la suavidad celestial de tu muslo hasta hundirme bajo ese pálido lila que cubre oculta niega la cercanía olorosa de tu sexo palpitante. Por esos pocos pero intensos días vaya el homenaje de la rutilante erección que me regalaste con el erótico tríptico de tus piernas.


miércoles, 19 de agosto de 2015

BREVARIO DE V. (I-II)


Para Violetta, ella

Que misterio esconde esta flor violeta entre su aroma de hembra sonriente y su perfume de delicada ambigüedad? Que secreto oculta este cuerpo femenino que abre los instintos a otros placeres y esa piel morena, tan tersa y  suave deja en las manos un sabor a prohibido? Que goces escondidos de frágil esfinge guarda en sus manos o en su boca roja? en su delgados muslos de gacela inquieta? en sus pechos de niña como dulces frutas de inicios de un ardiente y tímido verano? Que disimula ahí en ese breve triángulo que anochece oscuro y oloroso en su pubis? Que hay en su piel desnuda y quemante que hace vibrar íntimas pulsiones vedadas y deja un ámbito de misteriosos sabores? {Otrosí}. Sí, espérame ahí con tu boquita pintada y tu morena y exuberante sensualidad con tu delgadez de estilizada sirena exhibiendo tu inquietante sexualidad. Espérame ansiosa de todas mis lujurias de mis deseos de recorrer tu cuerpo desde tus pequeños pechos de doncella hacía abajo por la ambigüedad de tu sexo que se oculta tenue en tu entrepiernas hasta tus largos muslos de gacela inquieta. Espérame semidesnuda en esos negros que resaltan el claro canela de tu cuerpo las blancas perlas entre tus rojos labios y la brillante y coqueta alegría de tus ojos. Espérame sedienta de mis besos ardientes de mis manos que abrirán tu dulce capullo y de mi miembro que te inundará de mí.

domingo, 16 de agosto de 2015

BREVARIO DE D. (I-II)


Voy trazando tu cuerpo por su dulce desnudez. R. F.

Voy dibujando con mi miembro erguido la sinuosidad voluptuosa de tu desnudez, de tu lúbrico cuerpo sometido al deseo, como un fálico pincel incandescente, voy trazando así seminal y lujurioso desde tu lasciva y tibia axila expuesta por ese pezón que me arde en los labios, por todo ese seno de soberbia blandura, por tu estomago plano y tu ombligo, por la suave comba tu vientre palpitante, por tu excitante pubis rasurado allá abajo, por tu terso muslo de suave mármol, por tu pantorrilla, tu tobillo, tu talón, por tu pie y cada uno de sus dedos, y me devuelvo hacia arriba delineando hasta hundir mi ansiosa verga endurecida en la ceñida y mojada flor abierta de tu vulva. {Otrosí}. Es la impúdica comarca entera de tu piel, de pezones a nalgas y de boca a vulva, que se expande desnuda y voluptuosa hasta ocupar todo el tibio horizonte de eróticas dunas y lúbricos valles. Como una flor abierta a la polinización te viertes exhibida incitando excitando voraces, tensas y endurecidas erecciones que se deleitan en tu desnudez seminal. Consumados territorios de tu cuerpo donde hubo húmedos besos y lamidos y ávidas manos calientes que acariciaron y apretaron ansiosas esas mórbidas carnes y dientes que mordieron tu suave carnalidad y hubo vergas que hundieron sus glandes en tu mojada cavidad del supremo placer hasta alcanzar la eyaculación y el orgasmo.


BREVARIO DE R. S. (III-IV)

“Mátame con tanto placer...”. Rosa Sánchez

Mortal el negro que te cubre tus blancos pechos mullidos y las sensibles protuberancias de las grandes y rosadas monedas de tus carnales y deliciosos pezones. Letal el negro que te cubre el tibio vientre bajo tu ombligo y el pubis rasurado o velludo (dichoso el que conoce ese secreto), donde se esconde tu vulva humedecida porque sientes las calientes miradas de los machos erectos y ansiosos que te miran ávidos de penetrarte. Sádico en negro que te cubre porque resalta la dulce impudicia de tu piel pálida, mórbida y sensual incitando a la pecadora masturbación. {Otrosí}. Blanco que te quiero blanco, blanco el brassier, blancas las bragas, sobre los tornasoles tendida la maja semidesnuda, la mano pecadora en su vulva negando imaginadas penetraciones, incitante la musa deseada en su dulce madurez otoñal, mórbidos muslos suculentos, amplios pechos mullidos, rosada y pálida la piel expuesta con desparpajo, y en medio del deleite el guiño de su ombligo, sobre ese mismo lecho colorido te penetraría hondo bajo esa mano. Me hundo en la pecadora incitación de los blancos deseos.


miércoles, 12 de agosto de 2015

HOY & AYER


Fue una intensidad que nos fue rápidamente llevando por lascivos senderos inesperados, los deseos se iban licuando, entibiando, hirviendo, estábamos abrazados en silencio, comenzaste a acariciar mi pecho con ternuras iniciales, me hueles, hueles mi olor a tabaco, a un vino diferente, sientes mi respiración agitada con mi aroma de macho, me besas, me mimas, tus labios juegan en mi cuello, en mis orejas, abres mi camisa, tus labios y tu lengua lamen mi piel, tu boca me besaba hasta que encontró mis tetillas y te enviciaste en ellas ávida chupándolas con exquisita vehemencia, me estremecieron inquietantes sensaciones, un placer distinto, deliciosamente ambiguo, tus labios afanaron en ellas con una voluptuosidad que me desesperaba en un disfrute, tu mano en tanto fue bajando lenta y sigilosa hasta mi pubis, y tomó mi miembro laxo con sexual ternura mientras sigues mamando mis tetillas, lo tocas, lo aprietas, mi verga está pequeña, tierna, mis manos acarician tus nalgas, nuestros cuerpos se apegan fundidos en el deseo, bajas mi pantalón, mi pene esta mas erguido, tu otra mano también fue bajando por tu cuerpo, acariciándolo con íntima sensualidad, despertándolo de su sueño lluvioso hasta alcanzar la pilosa suavidad de tu pubis, hasta rozar delicadamente tu clítoris, hasta surcar con tu dedo tu vulva humedeciéndola con su roce sexual, y bajó tu boca de torturantes deleites a mi verga que masajeaba tu mano, la besas en la puntita, siento tu lengua mojada en mi miembro, ya está parado y duro, ahora eres mi hembra chupona, lo bañas con tu saliva, lo tomas, lo mamas hasta el cansancio, te lo doy entero, hondo, en tu boquita, chupas, chupas, lo muevo dentro de tu boca, te tomo de los cabellos y fornico fuerte en tu boca, chupas, te la comes, te jineteo en tu boca succionadora, tengo toda mi verga entera en tu boca, tomo tu cabeza y la aprieto contra mi falo, chupas, mamas, me vengo, eyaculo, tragas con delicia mi semen, sedienta, chupas hasta la ultima gota, vibras, te estremeces hasta lograr el orgasmo.

BREVARIO DE S. M. (VIII-IX)


“Me complace y me siento feliz de leer tus halagos” S. M.

Musa sentada con almohadón entre las piernas, su rica y ampulosa tetamenta bajo un rojo feroz, su rubio pelo de miel y trigos cae sobre el negro, sus manos sobre el leopardo que quizás ha dormido entre sus piernas alguna noche de solitarios ardores y que ahora oculta su vientre, su pubis, su sexo. Sus piernas desnudas abiertas con desparpajo, ella sonriendo como si los deseos que alienta fueran el aire que la envuelve entre susurros, entre quejidos de goces y placeres sexuales. Musa sentada en su sedoso lecho gozador, allí donde la almohada a apagados sus gritos o soportado sus blancos dientes mordiéndola. Musa con sus cabellos salvajes de dulce fiera, con su escote exhibiendo sus pechos mullidos, su delicioso canalillo por donde mi lengua sueña deslizarse ensalivando esa piel hasta el orgasmo. {Otrosí}. Otra vez vagan mis eróticos ojos voyeristas por toda la extensa palidez de tus pechos, se insertan en la fina línea del mullido canalillo, en tu tibia e imponente blandura monumental, se deslizan así una y otra vez extasiados por tanta piel deseada expuesta al deseo, recorren esas tersas comarcas buscando inútilmente tus tiernos y rosados pezones. Se erecta mi verga ante el sensual espectáculo, se endurece, aflora el rojo y brillante glande, mi mano aferra el tallo de duro terciopelo y con la vista fija en tu imponente tetamenta comienzo a masturbarme como si pudiera derramar mi semen ardiente por ti vertido en todo ese mórbido territorio de tus senos y escribir letra a letra con mi densa leche fálica estas mismas palabras calientes que te escribo.

martes, 11 de agosto de 2015

BREVARIO DE S. M. (V-VI-VII)


“Eres un surtidor de fiebre entre la sombra.” S. M.

Bajo esa red irán mis manos a encopar tus pechos de hembra deseada con la voluptuosa ansiedad del macho excitado que siente el roce excitante de su falo erecto en tus muslos suculentos y sus labios paladeando el pálido rosado de tus pequeños pezones; joyas que mis labios deberían saborear hasta erguirlos turgentes en la cúspide de las tibias dunas de tus senos. Bajo hasta tus pies para subir dos veces besando lamiendo ensalivando por tus piernas hasta el negro borde mismo de tus recatadas pantaletas y ahí anido en el íntimo perfume de tu vulva en su húmeda tibieza carnal entre sus pétalos de carnívora flor sexual. {Otrosí}. Muérdeme como muerdes esa amatista con las perlas carniceras de tus dientes. Llévame en tu piel como el ojo mirón de Horus y como el falo colgante de la Ankh. Deslízame tu mano sobre el tallo de mi verga posa tus labios sobre su glande para deleitarme con la voracidad de tus labios. Lámeme entero mi cuerpo desnudo y su erección con esa húmeda y golosa lengua jugosa. Mírame sobre el lecho masturbándome por ti con esos ojitos pícaros y lascivos. Devórame con tus dientes carnívoros mámame, succióname, bébeme. Déjame exhausto, saciado, reseco deja mi orgullosa y erguida virilidad lacia, laxa, tierna, arrugada, pequeña, deja que tu boca me mastique, trágame! {Otrosí}. Quisiera cosechar las uvas de tu madurez exuberante, beber de tu sonrisa tu saliva en los besos, acariciar lento tus pechos hasta el vicio, mamar tus pezones ávido y sediento, lamer el canalillo hasta tu ombligo y seguir lamiendo tu vientre, tu pubis, hasta punzar con mi lengua tu clítoris y seguir lamiendo los labios de tu vulva, surcarla de abajo hacia arriba insaciable, hundir en ella mi lengua rígida y golosa, ensalivarla y humedecerla y morderla hasta que tus quejidos enciendan el fuego y entonces acercar mi miembro endurecido y penetrar de un solo envión tu mojado sexo y nos desatemos en lujuriosos movimientos hasta que mi eyaculación inunde tu vagina y te arrastre así desesperada al orgasmo.


viernes, 7 de agosto de 2015

CASANDRA


En los escritos eróticos, como en la polución nocturna, la imaginación gira incesantemente en torno del círculo reducido de lo que el cuerpo puede experimentar. George Steiner

Debes sentir mis deseos apegados a tu piel, mis labios obsesivos en tus pezones mamándolos hasta un inquietante y ambiguo el dolor, mis manos en tus caderas deslizándose por blandas curvas hacia tus nalgas, mis ojos desnudando tu desnudez como un hálito caliente que se entromete en sus axilas o en tus ingles y se queda ahí embriagado por tu más profundos aromas, sentir ni nariz surcando lasciva tu vulva saciada de ese olor de hembra abierta y humedecida, mi lengua ahí mismo después atrapada por el sabor ansioso de tu sexo en una liturgia de lamidos y sorbos y paladeos. Has de percibir el leve toque de mis dedos peinando tus vellos púbicos, apenas tocándolos, el vaho de mi aliento quemando esa breve selva hirsuta, la percepción de la cercanía sexual que invade tu pubis, del frote fálico que pregona la honda penetración que abre dentro de ti el sexual molusco carnívoro y voraz de tu vagina. Sentirás la pasión delirante que te convoca y exige la entrega, la rendición, la sumisión que deshace la voluntad y arrima las brasas que permanecen latentes en lo más oculto de los instintos, en las cavernas elementales donde florecen los lirios de las pequeñas perversiones y las sutiles indecencias. Deberás padecer los urgentes ardores incrustados en las honduras de tu piel, te faltará la mano que masturbe tu clítoris o encope tus senos y entreabrirás tus labios ensalivados con los ojos cerrados para recuperar de tu memoria emocional cierto instante de éxtasis irrepetible, esa noche precisa, aquel lecho caliente y sudoroso, o una tarde extraviada para siempre ya sin fecha y sin rostro.


jueves, 6 de agosto de 2015

INVENCION SOBRE LO QUE HABRIA SUCEDIDO EN LA COSTA


“Mariscos preparados por mí, el caldillo de congrio a lo Neruda, vino blanco para el pescado, una chimenea, whisky, sabanas negras de seda, rosas rojas en un  florero blanco, etc.” La Comtesse des hauts désirs

Ambos desnudos, abrazados, acariciándonos con calma, dueños del tiempo, demorando los goces, besándonos hambrientos, devoradores, con esa desesperación del deseo que irrumpe como un torrente, las manos elaborando nuevas e intensas sensaciones, explorando pliegues, rincones, lugares insospechados, lamidos que estremecen y encienden, rompen, abren, erectan. A lo lejos el rumor del oleaje del mar prometido, las gaviotas asomadas al ventanal, mi boca en tu ombligo jugando a poseerte de una manera distinta, tu mano en mi miembro sobándolo como en un rito premonitorio, mis labios, mi lengua, en la flor carnal de tu vulva, tus quejidos al vuelo sobre la sal marina, Mis murmullos sumergidos en tu sexo bebiendo tu pequeñas lujurias. Tu boca atravesando mi cuerpo con breves besos ensalivados, tus labios, tu lengua, devorando el tenso terciopelo de mi verga, la deliciosa succión, lenta, intensa, sibarita, abarcando el placer hasta el límite. Lo besos con las bocas abiertas, el abrazo que urge en sus vehemencias la cópula, tus piernas abiertas, receptivas, yo sobre ti con mi falo hurgando, punzo la mojada entrada a los delirios y penetro lento, suave, como con cariños anteriores al momento, sientes que voy introduciéndome en ti con deleites viciosos, siento que entro en tu cuerpo como poseedor de tu respiración y de tus íntimos jugos, te sientes poseída más adentro de tu cuerpo, horadada por deseos que ya palpitaban antes de todo. Comenzamos a movernos en un ritmo que nos desata, cada vez más rápido, más insistente, hay voces en un idioma intraducible, hay retorcimientos, estertores, los cuerpos anudados, hay desesperaciones, hay besos que muerden, manos que aprietan, uñas que se hunden en la piel palpitante, hay una furia que absorbe y enloquece, hay gritos en la serena luminosidad de la tarde, el mar resplandece con el rojizo atardecer, hay un destello, un relámpago, una profunda penetración, y viene tu orgasmo, las contracciones de tu vagina devoradora, y viene mi eyaculación en torrente incontrolable. Nos quedamos quietos, saciados, los besos ahora son mas dulces, mas tiernos, afuera chillan alegres las gaviotas mientras la noche se convierte en tibias cenizas.

Jueves lluvioso, 6 de agosto de 2015.


miércoles, 5 de agosto de 2015

ULTIMO FERVOR


Yo iba inicial desde tu boca besada con los labios y las lenguas trabadas en una sinfonía de quejidos y una mojadura de salivas allá arriba en las alturas de las palomas y los campanarios, nuestras manos se afanaban en urgentes e impúdicas caricias reconociendo los íntimos sitios donde iban a saciarse los deseos. Abajo, las luces de los barcos ilusorios ya titilaban en el atardecer casi nocturno. Yo bajaba besando lamiendo por los alrededores de tu ombligo, por tu vientre desatado en su lisura primordial, por entre la mata de ralos vellos olorosados con deleite de macho enceguecido hasta tu sexo anhelante, allí asediaba los pétalos humedecidos, el breve botoncito de tus goces solitarios, tus ingles y tus muslos, y me hundía en ti con fervor y celo saboreando tu vulva abierta a mi lengua en sus sabores hasta que atrapaba el vuelo tu febril orgasmo de aguas marinas. Tu ibas después besando lamiendo mi pecho con urgencia agradecida, mis tetillas, el estomago y el vientre, rozabas mis vellos púbicos y anidabas tormentosa en mi miembro, lo lamías, lo besabas, lo mamabas, lo succionabas, sobaban tus manos mi testículos mientras la mías te animaban enredadas en tu pelo, urgías con tu boca mis lujurias llevando la dura erección a su máximo posible, succionabas con deliciosa demencia, succionabas ambos a ojos cerrados, y en un último oleaje me arrastrabas al éxtasis de una eyaculación desesperada. Afuera la noche se constelaba sigilosa en el silencio del amplio horizonte de terciopelo esperando que nos despidiéramos sin saber que era para siempre.


domingo, 2 de agosto de 2015

COITUS MORE FERARUM


Restriego tus nalgas con mi vientre, con mi pene, con mis muslos, subiendo y bajando. Punzo tu apretado esfínter como un moscardón que intenta beber el néctar del capullo floral aun no florecido. Cabalgo tu cuerpo por el nocturno del deseo, penetrado entre la pomposa blandura de tus glúteos, rozando piel a piel sus combas lisuras con mi velloso pubis macho. Jineteo tu cuerpo tendido bocabajo hundido en tu flor de del sur como un erótico jinete erecto. Sifonéo tu cuerpo como un émbolo que sacude tus vísceras con los estertores de una antinatura cópula sodomítica. Bajo mi miembro desde la ceñida apretura hasta el caliente chapoteo cruzando tu periné. Froto mi verga endurecida y sensible en el cauce voraz de tu sexo que lo absorbe, lo unta, lo succiona, lo atrapa. Surco esa mojada hendidura, chapoteo en sus jugos sintiendo el roce trémulo de sus pétalos carnales. Monto tu cuerpo estremecido del fervor de la honda penetración en tu vulva abierta como rosa humedecida por su propio rocío. Resbalo mi pecho en tu espalda lubricados por el lascivo sudor del coito desesperado. Horado tu cuerpo en un fálico vaivén, lo abuso, lo violento, lo violo, lo poseo poro a poro, lo rompo con mi eyaculación, lo inundo de mi semen quemante. Chijetéo estremecido hasta la última densa y caliente gota de mi leche mientras tu sexo cangrejero estruja el falo con palpitantes espasmos. Extraigo lentamente mi verga de tu vagina, mojada y tierna, nuestras bocas continúan besándose cuando mi blando y saciado pene ya yace acurrucado entre los labios de tu chorreada vulva.


sábado, 1 de agosto de 2015

BREVARIO DE R. S. (I-II)


“Quiero sentirte vibrar / ver tu rostro distorsionado por el placer” R. S.

Tus lolas, tus pechos, tus senos, tus tetas, me erectan en el sueño imposible de sopesarlas lujurioso en mis manos sintiendo sus mullidas y sensuales tibiezas, lamería con fruición esos rosáceos pezones para sentir en mi lengua su carnal rugosidad, los chuparía como un incestuosos bebé para gozar su breve y tierna consistencia, los mordería como un macho carnívoro para saborear sus más íntimos sabores, rozaría solo con la puntita de mi lengua ese sexy lunar para marcar mi territorio, y olería vicioso el sostén de blanco virginal para embriagarme del perfume de tu piel mientras me masturbo embravecido con mi boca ávida y ansiosa mamando la mórbida blandura de tu ampulosa tetamenta. {Otrosí}. Rosa, perfumada como el ramo de las rosas atrapadas en aquel blanco florerito del rincón, florecida sensual entre mullidos almohadones, el escote que se abre hacia esos pechos maduros ocultos en los negros arabescos semitransparentes, los pabilos cruzando sus hombros desnudos, los muslos marmóreos, la pálida piel incitando, una mano cazadora sobre la piel de leopardo, la otra incitante en la sexual cercanía del deseo oculto bajo un breve triángulo de blanco virginal, seductora rosa excitante que muerde sus labios con pícara mirada y coqueto exhibicionismo, yace semidesnuda sobre el colorido edredón acechada por mis ojos machos y hambrientos, acariciada por mis manos siempre sedientas, poseída por la gracia voraz de la imaginación, penetrada por la secreta esencia de la virtualidad.