Soy el amo y
señor de tu vida antes y después de mí, de tus sueños, de tus ensueños y de tu
sentir, en mí revives una y otra vez en románticas repeticiones nuestros
momentos de altas intensidades, soy el vizconde con el que cada día, cuando la
distancia se te hace presente, comulgas tus sentimientos abrazada a mis
ternuras, soy el que te inspira y genera la vertiente cristalina de la fuente
de tus ilusiones, soy el que te persigue y acecha por las noches y por los días,
el que habita todos los espejos donde te miras o te reflejas, soy el que nunca
te cambiará por ninguna porque en ti encontró el Amar con sus dichas y sus
ansiedades y sus temores y sus celos y sus reencuentros y sus esperas, porque siempre
estas en mí y eres mi amor en la eternidad donde nos sumergimos en los
insomnios y en mí realizas y consumas tu Amar con la misma incesante necesidad que
el mío porque se funde dentro de ti hasta lograr la plenitud de nuestro Amar y
en mí te perpetuas con tu generosa esclavitud porque soy el que te ama como tú
no imaginas. Pero por desgracia tuya y felicidad mía también soy la lubrica bestia
de la infamia que despertó los ardores de tu cuerpo dormido cantando como un
gorrión perverso en tu oído, soy el que te hace sentir sus manos sobre tu
cuerpo para que te quemen con el mismo fuego de mis deseos desatados, soy el
que se prosterna y masturba ante tus imágenes buscando el goce intimo y
solitario, el que sueña encopar tus pechos y mamarte tus pezones como un macho
niño incestuoso para huir en ti de la soledad que me abruma, soy el que sueña
sediento lamer en una erótica y sensual ceremonia el rocío tibio y dulce de tu vulva
mientras escucho tus quejidos y murmullos que surgen de tus más oscuros
instintos por el placer que te provoco, soy el que te sueña y sueña desnuda
sobre el lecho con tu sexo húmedo y anhelante esperando que mi miembro
endurecido lo pene-tre en un rito salvaje e impuro donde seamos potro y
potranca, amo y esclava, señor y doncella, macho y hembra, soy el que se
embriaga por la noches de su celibato con las fantasías de tu cuerpo
vertiginoso entregado a mis delirios más obscenos donde eres todas las mujeres
que he buscado y no encontrado por los años antes de ti, y eres virgen y
meretriz, madre y amante, amiga y cómplice, amada y deseada para siempre jamás.
jueves, 28 de marzo de 2013
miércoles, 27 de marzo de 2013
AMANECIDO HOY EN TI
Iría a despertarte
a besitos tiernos y leves como mariposas inquietas, hundiría mis manos con
sutil dulzura en el negro torrente de tu pelo, te miraría durmiendo hasta
dibujar en mi memoria tu rostro tranquilo, tu cuerpo en reposo, me acurrucaría
calladito a tu lado para respirar tu aroma de mujer dormida, para entibiarme a
tu lado con tu calor sereno y maternal esperando que salgas del sueño para
besarte como un potro feliz de encontrar a su potranca. Y me deslumbran las
joyas de tus uñas que guardan la suave caricia de tus dedos surcando los
viriles paisajes de mi piel ansiosa de ti, hambrienta de tu roce, sedienta de
tu boca demarcando los territorios donde reinas, me voy estremeciendo de tu
cercanía presintiendo ya nuestros labios embebidos de amor deseo, al ídolo siempre
insaciado en la humedad y dulce insistencia de tu nido, a mi boca bebiendo de
tus tetes como un bebé enternecido en la mullida convexidad de tus palomas, a
mis labios de macho niño atrapando tus delicados vellos púbicos en un juego
alborozado de macho adulto, y me deslizo por tu cuerpo adherido como un rocío
que escurre en su hirviente agua sexual. Y hay un río donde convergen todas la
fantasías de mi piel en tu piel como un tatuaje donde danzan en sus fuegos
inconsumidos los vertiginosos habitantes del templo de Kajuharo, un río de
eróticos afluentes termales en que te bañas desnuda bajo la luz de la luna que
ilumina la palidez de tu cuerpo vestido con la obscena mirada del fauno potro
macho escondido entre los arbusto de la distancia y el desasosiego. Un río de
torrentosas aguas salvajes donde los instintos se vierten como densos líquidos
seminales o espesos brebajes vúlvicos que se desbordan inundando los bosques y
las ciénagas donde medran insoportables ansiedades carnales. Todo tiende a ti,
a tus cálidos laberintos y a tus voluptuosos abismos, todo desemboca en tus
manglares de épicos celos e indulgentes desconfianzas, todo se dirige a tu
lecho, a tu perfume, a tus ojos. Entro en el traspaso vehemente de la mañana de
tu rito sagrado al pleno día soleado y aun sigo embobado en tus imagos gozando
y mirando cada detalle intimo y mío, y en esas tus secretas imágenes encuentro
el agua necesaria en este árido desierto donde habito, tu me estimulas, me das
vida y goce, me incitas y me excitas, y mantienes encendido el pebetero de mis
ardientes deseos de ti. Amén.
martes, 19 de marzo de 2013
EN TI Y POR TI
Llegué muy tarde anoche y recién hoy en la mañana vi mi correo, y ahí estaba tu paloma intensa y desnuda, como una pálida y dulce luna quieta en su tibieza, y ahí en ella ese tete coronandola con su delicado y tenue rosado carnal. Vi tu pecho amplio y rotundo, vi tu pezón deliciosamente edípico, vi tu piel iluminada como surgiendo entre los dos pétalos oscuros de tu bata, y sentí la intensa proximidad de ti, pude oler el aroma secreto de tu piel, pude alcanzar el roce de tu desnudes vertida para mi, pude escuchar tu respiración casi junto a mi oído, y pude besar ese seno con besitos chiquitos, lamerlo con suave fruición, saborear el fino licor de tu tierna transpiración, y pude tocar con la puntita de mi lengua ansiosa ese pezón exultante, sentir su intima protuberancia, la plenitud voluptuosa y sensible de su aureola, pude mamara, chupar, succionar, como un bebé hambriento ese breve circulo con su botón enternecido. Y lentamente mi miembro se fue despertando, erectando, creciendo en su virilidad anhelante, y mi mano lo tocó impúdico, y lo atrapó en su dureza de macho, y comenzó el rito onanista, y mi ojos acariciaban y recorrían cada pedacito de tu pecho y su pezón, como buscando más y más de tu cuerpo para consumarnos en el Amar salvaje de los deseos contenidos hasta el borde del dolor. Sin vergüenza porque no me mirabas, me deje arrastrar por le esencia erótica de tu imagen, y vino el fuego de la hoguera donde ardemos en las noches soñándonos, y mi mano fue tu mano y vino el goce desesperado de la eyaculación que escurrió como lava quemante por la duna acesante de tu seno y su pezón. Y fui feliz ahí apegadito contra tu cuerpo como si hubieras estado aquí. Así la mañana te trajo a mi lado, y alcancé a escuchar tus suspiros y quejidos de tu propio goce mientras yo me iba hundiendo en el sopor del éxtasis de la carne y el alma, embriagado de poseerte, de ser tu macho y tú mi hembra. Y vuelvo a tu pecho y su pezón, y ahora con ternura de niño los acarició y los beso, y percibo en su redondez y su turgencia la entrega, la seducción, el deleite de tu sentir sabiendo que yo acá iré a rendirte el tributo masturbatorio en el altar de tu nombre amado y deseado.
miércoles, 13 de marzo de 2013
HOMENAJE A MARA
Mara, la imposible virtual. La
conozco solo por muchas fotografías de su cuerpo desnudo, por esas deliciosas
imágenes sé que es una mujer madura, elegante, alta y de cuerpo más bien
llenito, macizo, y de maneras distinguidas, por lo poco que se ve de su rostro
la asumo como algo seria, adusta, distante como corresponde a una dama,
envuelta en el vaho incitante de un caro perfume, la piel de un rosado pálido
muy suave y cuidada, con esa tersura casi resplandeciente de la madurez bien
llevada. Cuando vi por primera vez esas fotografías supe de inmediato que
merecían el homenaje de una dedicada masturbación. Era cosa de esperar la
adecuada ocasión. Está llego ayer en el atardecer pues quedé solo en la casa.
De esas fotografías elegí seis, de cuerpo entero y semidesnuda; dos de Mara
recostada con sostén y calzones blancos, con un collar de grandes cuentas rojo
oscuro y aros del mismo color, y cuatro de Mara recostada con sus hermosas
tetas al aire, sus pezones rosados expuestos a la miradas libidinosas. Preferí
esas fotos porque me imaginé espiándola por la puerta entreabierta y Mara sin
saber que la espiaba estaba como esperando a alguien… Con aquellas fotografías
en la pantalla del computador, comencé mirarlas una a una, buscando cada
detalle en la piel y el cuerpo de Mara y dejando correr mi imaginación
libremente. Ahí estaba Mara semidesnuda sobre su cama y yo la espiaba, fui
sintiendo como mi verga iniciaba lentamente una rica erección bajo la ropa.
Entonces me bajé los pantalones y el slip. Mi verga estaba ya erecta, sentado
cómodamente inicié la deliciosa masturbación sin dejara de mirar esas piernas
gorditas, ese culo ampuloso, esas tetas maduras dulcemente caídas con sus
pezoncito ricos, rosados, impúdicamente carnales, estaba tan excitado que debí
frenarme un par de veces para no eyacular tan pronto y prolongar el placer al
máximo. Estuve así largo rato, sintiendo el roce de mi mano en mi verga y a la
vez mi dura verga en mi mano, a la señorona exhibicionista que me mostraba sin
querer su cuerpo rico! Por momentos no imagine ninguna escena sexual,
simplemente gocé y gocé del placer puramente físico de la masturbación por esa
puta madura y suculenta Puedo imaginar, ver!, perfectamente esas manos bien
cuidadas de bordes de uñas blancos tomando el miembro endurecido de mi amigo,
ver esa boca picuda mamándolo, succionándolo con hambre de meretriz desaforada.
Seguí repasando las imágenes de Mara, una a una, buscando más de esos detalles
voluptuosos. Con mi vista recorría una y otra vez el collar de bolitas rojo
oscuro, el sostén blanco o suave rosado, el calzón edípico de suave rosado, la
cadenita de oro con el pequeño colgante, los aro de esferas rojas y una perla,
el vislumbre de las correitas negras de sus tacones, su tetamenta desnuda, sus
pezones rosáceos, sus muslos anchos, su estomago y sus caderas con esos
rollitos desvergonzados, veo o imagino ver unos rubios vellos púbicos que se asomen en el vértice de su
entrepiernas. Al principio me pajeaba muy suave y despacio, y mi nivel de
excitación aumentaba al igual que el de mi verga, luego comienzo a pajearme muy
intensamente y no puedo evitar unos gemidos de placer y de gusto. Me salen
instintivamente gemidos de placer, pienso en lo que me encantaría tocarle y
chuparle las tetas, esas tetas grandes y blandas de exquisita madurez. De
pronto sentí como ya me venían las ganas de eyacular, pero me refrené un poco,
mientras con mi mano izquierda sostenía mis testículos y los acariciaba
imaginando su mano, con la mano derecha que es la mas experta, frotaba de
arriba abajo mi falo que de un momento a otro alcanzaría el clímax, después de
unos minutos mi miembro estaba a punto de explotar. Al final llegue al clímax
de manera incontrolable, brotó un chorro de liquido blanco lechoso y tibio,
denso y viscoso, y detrás del primer chorro, otro y otro más, los chijetes de
semen cayeron piso, mientras gozaba ese instante me di el lujo de dar unos
grititos en medio de la casa, luego me tiré hacia atrás sobre el sillón y que
quedé placidamente quieto, relajado y feliz, agradeciendo a Mara su
exhibicionismo impúdico y a su esposo por abrirme la puerta a sus lujuriosas intimidades.
EDIPO MACHO
Aun no asumes que hay Universos
paralelos, otras dimensiones donde vos y yo vivimos en el mismo lugar, nos
amamos y deseamos, y consumamos noche a noches deseos irrefrenables, locos
felices. Y ya te es tarde para una vida nueva porque soy un virus que no tiene
cura ni salvación, podrás negarme, huir, borrarme, despreciarme, humillarme
incluso, pero seguiré latente dentro (muy dentro) de ti, pene/trado en ti, en
las húmedas profundidades de tus instintos mas primarios, los mas antiguos,
esos que ya habías olvidado y que yo hice brotar contra tu voluntad y tu recato
de dama seria y distante, y estoy seguro que disfrutas mi contagio como si el
tiempo no hubiera sucedido. Ya aprenderás a utilizar la virtualidad para ser en
ella como realmente eres, sin límites, sin desconfianzas, sin censuras, desnuda
de mente, de alma, de cuerpo. Solo entonces sabrás utilizar la virtualidad para
tu felicidad y tu beneficio. Y entonces, en esa esquina secreta de tu vida
virtual serás madre incestuosa y yo hijo incestuoso, felices pecadores contra
natura, y yo te estaré esperando como un Edipo macho soñando que duermo para
siempre en la tibieza tierna de tus pechos aunque deba sacarme los ojos.
martes, 12 de marzo de 2013
REVIRGINACIÓN
El primer día será esa perra
sucia sumergida hasta el alma en una sopa de semen, de orines, de sudores
avinagrados de machos en celo. El segundo día será la meretriz de todos los
puertos, la que por unas tristes monedas mamará cualquier verga maloliente y
marchita. El tercero pecará de traicionera infidelidad apurada por su ojete
(esa flor del sur) insaciable que no tiene paz con una sola verga. El cuarto
día su vicio será el dolor y la humillación de sentirse violada con violencia,
emputecida más allá del placer, dolorosa e intensa, para que el día siguiente,
el quinto, vengar sus heridas purulentas en la putas taciturnas de los oscuros
tugurios de sus sueños. El sexo día, sagrado para las vergas sin prepucio,
consumará todas las pene-tracciones posibles, y su culo será la cloaca donde se
verterán todas las aguas impuras, otra vez semen, orines y sudores, que le
quedaron pendientes del primer día. Y el ultimo día, el séptimo, mientras Yahvé
descansa volverá al origen fálico en pene-trantes degustaciones que terminaran
de desflorar su ano, esa flor mustia hinchada y ahuecada, para dejarla abierta
y mustia como una anémona muerta en la arena por el oleaje de siete días de
perversiones incesantes. Pero el primer día siguiente será otra vez virgen,
casta, delicada, con su culito apretado y sensible como un botón de clavel, por
obra y gracia de los deseos compartidos por sus amigas sodomitas de la Cofradía
de la Luna, la misteriosa Diosa sin rostro que nos reúne, acoge y ampara.
VISLUMBRES VIRTUALES
El largo y negro negro pelo cae
sobre sus senos de niña, roza sus pequeños pezones, se escurre entre el surco
tibio de sus pechos encendiendo lubricas miradas, alzando los antiguos mástiles
en los muelles cansados, abriendo las puertas a los deseos lejanos a las ansias
de machos solitarios. Son sus perlas amaneciendo entre su negro pelo y el negro
escote la perversa venganza de la hembra herida, que intocables en terrible
distancia agrandan, endurecen, erectan, la carnal voluptuosidad del lobo. Son
sus perlas desnudas el rastro persistente que huelen y siguen en desesperadas
jaurías nocturnas sus enviciados y jadeantes sementales. Esas pálidas perlas
llenas, suaves, tibias, de tiernos pezones y tenues aureolas, urgen los deseos de machos solitarios que en
ardiente celo la buscan ansiosos en la maraña de un bosque de voces. Y veo sus
pechos llenos, palomas pálidas latiendo enjauladas en el escote, abierta
ventana a la dulce tibieza de su piel, y sueño hundirme en su abismo suave
hasta quemarme entre sus carnes trémulas, y veo su ombligo atrevido y tierno,
nudo tibio que mis labios sueñan marcando el centro de su cuerpo como un hito a
los ardientes anhelos, y eje carnal de mis terribles deseos, y veo sus ojos y
su pelo y sus manos y su risa de reina estremecida y veo su rostro sonrojado de
hembra deseada y veo un pequeño fuego en su mirada y sé que para ella y para
mí, cruel distancia mediante, la tarde será larga de ardores y la noche una hoguera
compartida. Porque le mamaría esos pezones, le lamería tu vulva depilada, le
sorbería el clítoris hasta hacerla gritar, la penetraría lentamente para que
sintiera como mi verga la posee, entrando en elle, en sus instintos, en su
cuerpo de niña ansiosa, la besaría el cuerpo entero, con mis labios, con mi
lengua, con mi verga dura escribiendo sobre su piel palabras de deseos, de
fantasías soñadas, saciaría su sexo caliente y húmedo, jugaría con mis dedos en
su vulva mojada, en su clítoris erguido que me espera exultante, hundiría mi
dedo hurgando en su sexo hasta el secreto punto del clímax, hasta sus instintos
de hembra en celo, para que sintiera en la oscura virtualidad incomprensible
como mi miembro socava su vagina sensible hasta que encuentre el esperado
destello del orgasmo.
viernes, 8 de marzo de 2013
PARAISO ONIRICO
La noche entra cabalgando al
galope por la tarde, el atardecer te trae en el perfume de las rosas que
comienzan a dormirse, la penumbra se esparce por los follajes y los rincones,
cierro los ojos para cercarte atrapada en la telaraña del insomnio y te beso en
el borde mismo de la noche, presintiendo la riada de tus aguas hirvientes que
vienen a mover las lentas aspas de mi erótico molino macho. El nocturno es
invadido por tu presencia. Todo sucede en una dimensión distinta a lo
cotidiano, en otro tiempo y otro espacio, y lo que vivimos la noche anterior
esta ahí palpitando aun en nuestros cuerpos, en mi boca persiste tu dulce sabor
de hembra mía y tu libidinoso cántaro debe sentir todavía los lamidos de mi
lengua cada vez que caminas, tenemos aun muchas noches para nosotros, y las
iremos hilando una a una con la paciencia y persistencia de los enamorados, de
los locos, de los pervertidos, de los inmortales. Dormiremos y de seguro nos
encontraremos en el sueño, y será en un parque en otoño, hacia el atardecer,
una suave garúa difuminará los prados y los árboles, estaremos de pie,
abrazados bajo un paraguas negro, besándonos, susurrándonos ternuras de
adolescentes, sintiendo la cercanía y la grata soledad compartida. Y nos
amaremos poseídos de una locura sublime y densa como los caracoles de jardín
cuando copulan entre las flores, sin leyes que rijan los instintos ni limites
que quiebren los deseos, embebidos de esas babas y espumas, con esos cuerpos
húmedos retorciéndose, esa gelatinosa desnudez impura, ese desparpajo natural,
esos sexos lechosos, esa dualidad sexual de ser hembras y machos a la vez,
activos y pasivos, gozando del sexo en todo su esplendor y goce. Sientes mi
virilidad endurecida, yo tus senos punzando, nuestras piernas se entrelazan buscando
la imposible pene/tración, comienzan los roces púbicos, tres manos (una sujeta
el paraguas) acarician los cuerpo con impudicia, hurgando bajo las ropas,
buscando un vértice y una columna, buscando pechos, pezones, las lenguas se
enredan jugosas, los labios mojados se abren para abarcar toda la otra boca,
hay salivas, quejidos, frotamientos lúbricos, mordiscos, un dedo viril se hunde
en la humedad sexual, una mano aferra una rigidez carnal, hay susurros,
desesperaciones, estremecimientos, un intenso orgasmo, una deliciosa
eyaculación oculta mientras la llovizna voyerista sonríe suavemente,
arreciando. Eso en el sueño donde voy poseyendo como en vuelo de libélulas pero
a la vez sobre las piedras mojadas por la llovizna, en la nocturnidad de un
parque, bajo un paraguas.
jueves, 7 de marzo de 2013
SIN FUGA POSIBLE
Cree ilusa que podrá escapar de
esas garras virulentas, contaminadas y obscenas sin saber que el monstruo está
más allá de su realidad concreta, que anida como un virus malsano en las
oquedades vacías de su piel de hembra voluptuosa, en las grietas tibias donde
su cuerpo confluye en deseos impúdicos, fantasías inconsumadas, soñaciones
atrevidas en el cuenco ardiente de las sabanas y el sudor libidinoso que se
extiende feroz hasta la madrugada y no se sacia con el día ni con las rutinas
obligadas ni con la mente en otras cosas porque la vertiente carnal fluye
incontrolable en inconsciente buscando el fuego que la quema y nunca se
consume. Supone que hay olvido o distancia o ausencia pero sigue sintiendo esas
manos acariciando con procacidad insaciable los rincones de su intimidad más secreta,
percibe que el monstruo la espía en su desnudez del agua escurriendo, en la
soledad de su cuarto cuando se viste o desviste, la mira escondido en cada
espejo tentado por las aberraciones del voyerismo, consumido en múltiples
masturbaciones impenitentes, derramando sobre sus pechos o su pubis la densa
miel del vicio onanista. Se cree liberada del fantasma desvergonzado que la
acosa aunque en ciertos momentos del entresueños se duele/goza de cada edípico
mordisco en sus pezones sensibles y se entrega, hembra poseída, al pecado de la
infidelidad desatada buscando revolcarse en ese cieno sórdido e inconfesable
donde hierve un brebaje ancestral de salivas y sudores, de semen aun caliente,
de orinas y tibios fluidos vaginales que justifican la miseria de una vida
quieta que ha desgastado y roído los años solamente soleados. Conjetura que
todo es ya sucedido, que la memoria ha tragado las sucias pasiones y las
descaradas apetencias del lujurioso habitante de sus noches con sus altas hogueras,
sin embargo siguen unas manos amasando sus pechos, unos dedos escarbando su
sexo, unos labios succionando sus pezones, un aliento abrasador quemando sus
ultimas resistencias, un duro miembro viril intentando el abuso y la desfloración,
la deshonra y la profanación, en fin, la esperada violación. Asume con
ingenuidad virginal que el demonio insensato y pervertido está lejos, ausente,
desaparecido, no obstante su boca se entreabre esperando esa lengua depravada
que la envilezca dulcemente dejando su huella húmeda en los femeninos
territorios de su cuerpo ya seducido, que como una caldeada baba de caracol baje
por su cuello, sus senos, su vientre, su pubis, hasta solazarse en su vulva
anhelante y la penetre hurgando con sagradas desesperaciones como premonición
de la sublime penetración fálica de la consumación final. Todo eso ella cree,
como siempre equivocada.
miércoles, 6 de marzo de 2013
IMAGINARIA
Imaginaria: Servicio de vigilancia nocturna, guardia que por turno vela
durante la noche.
(Intentare sacarte de ese valle
de lagrimas, así que prepárate para mi visita, toma un baño largo de agua tibia,
te perfumas bien, sobretodo entre tus senos y en tus breves vellos púbicos,
luego te pones la camisola corta y te acuestas relajada, y cuando apaguen la
luz ponte a imaginar y fantasear sobre sexo y placer físico, que tu mente solo
piense en eso, y así iras sintiendo tu cuerpo, el roce de las sabanas en tu
piel, el calor entre tus piernas, la sensibilidad de tus pezoncitos, y entonces
vas dejando que tus manos exploren esos lugares sensibles, suave y lentamente,
déjalas libres, ella saben que hacer, no las dirijas ni las coartes, siéntelas
como instrumentos de tu propio placer). Es una noche de lluvia, me esperas en
tu celda tendida en el lecho. De pronto estamos juntos, abrazados en el lecho,
ambos casi desnudos, yo aun con el pantalón y tú solo con la delgada camisola
de seda, estábamos asustados y ansiosos, entonces una de mis manos se va
sigilosa a tus piernas, lentamente voy tocando y acariciando por dentro de tus
muslos, en esa zona de suavidad de sueño, de intensa sensualidad, y con la otra
mano te acaricio el pelo, atrayendo su rostro hacia el mío, hasta que nuestros
labios se rozan, y nuestras bocas ávidas del otro se funden en un beso, las
lenguas se enredan y los labios se abren al goce del beso ansiado, los dientes
mordisqueaban y buscaban como fieras furiosas los labios del otro, mi otra mano
llega hasta su sexo, rozando los vellos púbicos, está húmedo, ardiendo en su
fuego de ansias y deseos, y mis dedos juegan con el clítoris erecto,
sensibilizado por los instintos desatados, siento mi miembro creciendo,
erectándose, punzando bajo el pantalón, subo la camisola hasta tu cintura
mientras llevo mi mano a mi pantalón y saco mi pene erecto, endurecido, el
glande brillante, turgente, lo siento deseoso de penetrarte, de hundirse en ti
hasta las profundidades de tu intimidad, lo llevo con mi mano hacia tus labios
verticales abiertos y rendidos, y lo hundo en ellos, con lenta fuerza, con
ternura y deseo, con ansias desesperadas pero controladas para sentir el placer
maravilloso de ir penetrando en tu vulva toda mojada, ardiente, succionante,
siento como mi falo va abriendo esa abertura carnal y va siendo succionado por
tus deseos de entregarse, y después del juego de intensos movimientos, esa
danza lujuriosa, esos grititos desesperados, la inundo con mi semen caliente,
con mi densa lechada sexual, como una lava ardiente que se derrama en ti
arrastrandote sin tregua al torbellino de tu orgasmo, gritas, grito, ambos instalados en la cumbre
del placer, luego todo cesa, te duermes acurrucada entre mis brazos, cuando veo
que ya estas en un profundo sueño me escurro silencioso hacía la lluvia.
lunes, 4 de marzo de 2013
NOCTURNA CARCELARIA
Y de pronto entro en tu lecho
tibio, percibo el erótico olor mezcla de tu piel y el perfume, te quedas quieta
como reconociendo mi cercanía mientras me acurruco a tu lado para sentir la
tibieza de tu cuerpo solo cubierto con la camisola que apenas te cubre hasta la
mariposa oscura de tu pubis, con suavidad te abrazo y te beso en la oscuridad
de la celda, respondes a mis besos con avidez de enclaustrada hembra deseosa, y
nos besamos y abrazamos cada vez mas fuerte, con mas intensidad y casi con
desesperación, mis manos han encontrado tus pechos ampulosos y los cubren como
copas ardientes, siento en la palma de mis manos tus pezones duros punzando y
mi verga comienza a erectarse allí abajo punzando tus piernas, y por ese roce
sexual te das cuenta de que estoy desnudo, un estremecimiento sacude tu cuerpo
y tu lengua se mueve dentro de mi boca invitando a la pasión y al desenfreno,
siento que tus manos van bajando por mi cuerpo acariciantes y curiosas,
nuestras bocas juegan desesperadas, se entrecruzan las lenguas, los labios
muerden humedecidos y excitados, con mis manos aprieto tus pezones por encima
de la camisola, tus manos han llegado a mis vellos púbicos y los revuelven con
ansias, de pronto siento tu tibia y femenina mano que a encontrado mi miembro y
lo aprieta haciéndolo endurecerse con caliente intensidad. Sentí tu mano
tomando mi falo con deseos incontrolados, apretándolo, urgiéndolo a dejar salir
su miel sexual pero me contuve, y baje mi boca a tus pechos anhelantes y mis
labios apresaron tiernamente uno de tus pezones ya erguidos, y lo succione
ávido como un niño y caliente como un macho cabrio, escuché tus quejidos de
placer y tu mano apretó mas aun mi verga bajando su cubierta de piel suave y
dejando su glande al descubierto, rojo, brillante, túrgido, mi mano inició la
búsqueda de la mariposa oscura y húmeda y bajó por tu vientre hasta encontrar
el sendero de tu ombliguito y fue mas allá, hasta la rala jungla de tu pubis,
mis dedos hurgaron esa comba de vellos perfumados, esa tierna piel de los
labios verticales, ese borde rosado y carnal que escondía tu clítoris punzante
y sensible, y mi dedo del corazón encontró el botoncito tibio del placer e
inicio el juego de azuzarlo, muy levemente lo toco con la yema del dedo, muy
suave, casi como el roce del ala de una mariposa, luego cada vez con un poquito
mas de presión, girando en círculos sobre el garbancito carnal, siento como se
va endureciendo, levantándose, asomando entre el vértice de los labios
verticales que lo esconden, también con mucha calma y suavidad unto mi dedo en
los jugos vaginales que encuentro más abajo en el surco del deseo, luego con mi
dedo mojado en ese néctar secreto vuelvo al clítoris ansioso, lo presiono
tiernamente y comienzo a masajearlo nuevamente en círculos, llevándolo al
máximo de su erección, de su sensibilidad, mi miembro late entre tus dedos que
lo masturban al mismo ritmo que mi dedo masturba tu clítoris hinchado de goce,
tus quejidos se han convertido en grititos ahogados, sofocados, y mis quejidos
de macho excitado que se me escapan mientras succiono tus ricos pezones se
mezclan con ellos en una melodía de sexo, de pasión, de entrega. De pronto
siento que tu cuerpo se estremece bajo las caricias de mi dedo en tu clítoris y
mis labios mamando tus pezones, tu mano tiene mi verga a punto de soltar su
miel ardiente, mi boca va hacia tus labios y nos unimos en un largo beso,
nuestras lenguas se encuentran y juegan eróticos juegos húmedos, entonces me
recuesto de espaldas y acomodo la almohada para quedar con mi cara semi
levantada, y tu te pones a horcajadas sobre mi rostro, ambas piernas a cada
lado de mi cabeza, tus manos apoyadas en la pared, y tu vulva frente a frente a
mi rostro, una de mis manos se apoya en tus nalgas y la otra toma mi pene que
esta duro y sensible, con tu mariposa en mi cara comienzo a lamerla primero
suavemente, con la punta de mi legua, huelo su olor dulzón y saboreo sus jugos,
paladeándolos con placer, escucho tus quejidos de goce intenso y muevo mas
rápido mi lengua jugando con tu clítoris que se asoma entre los rosados labios
verticales, quieres escapar de ese placer desesperante pero mi mano en tus
nalgas te lo impide y mi lengua lame de arriba a abajo todo tu sexo mojado,
blando, del que escurren jugos sabroso y calientes, mi mano masturba mi falo
cada vez mas rápido, tu te entregas al placer y empujas tu sexo contra mi boca,
moviéndote para que mi lengua te lama donde mas te gusta, das grititos de
placer y tus manos empujan la pared de la celda con desesperación, mi lengua
encuentra la vagina, abierta, mojada, caliente, olorosa a hembra en celo y la
hundo en ella, tu gritas enloquecida al sentir mi lengua endurecida como una
verga viva que se mueve dentro de ti, que te hurga en tu intimidad sexual,
cuando estas al limite del orgasmo máximo, saco mi lengua y te lamo toda la
verticalidad impúdica de tu mariposa, con mi boca bien abierta y toda mi lengua
afuera, te lamo de punta a punta, casi desde tu florcita anal hasta el clítoris
sensibilizado por el placer, luego acerco mis labios a tu clítoris y comienzo a
chupetearlo, a apretarlo con mis labios,
a succionarlo como un pequeño pezoncito, mi mano me masturba con
desesperación, y vienen los destellos finales, la eyaculación y el orgasmo, mi
lengua y mi mano se mojan de nuestros
néctares íntimos, gritamos, nos apretamos el uno contra el otro como
fundiéndonos en un solo ser sexual, luego nos quedamos quietos, en silencio,
abrazados, esperando el amanecer que ya presentimos muy cercano.
sábado, 2 de marzo de 2013
CARCELARIA NOCTURNA
Se apagan las luces del tenebroso
corredor y sigilosamente entro en tu celda, ya estas acostada fingiendo dormir,
en la penumbra de luz de luna distingo tu silueta bajo la sabana, veo tus
hombros mórbidos y los delgados breteles de la camisola, me desnudo y
lentamente me recuesto a tu lado, estas de lado así que me apego a ti en
cucharita, siento el calor de tu cuerpo, huelo el perfume que genera en tu
cercanía un delicado ámbito de dulce sensualidad, escucho tu respiración
agitada por la ansiedad, me quedo unos momentos muy quieto disfrutando tu
tibieza que traspasa la delgada seda y invade mi desnudez con una dulzura de
rosa en estío, me apego más hacía ti y paso un brazo bajo tu cuerpo y el otro
por encima hasta alcanzar tus pechos y los encopo con ternura sintiendo en la
palma de mi mano la breve protuberancia de tus pezones, siento en mi ingle la
sexual combadura de tus nalgas y no puedo evitar que mi virilidad despierte y
se acomode con deseos contenidos en ese surco tibio y carnal, acerco mis labios
a tu oreja y te voy recitando casi en un murmullo uno a uno los Veinte poemas
de Neruda; Cuerpo de mujer, blancas
colinas, muslos blancos… En su llama mortal la luz te envuelve… Ah vastedad de
pinos, rumor de olas quebrándose… Es la mañana llena de tempestad… Para que tú
me oigas… Te recuerdo como eras en el último otoño… Inclinado en las tardes
tiro mis tristes redes… Abeja blanca zumbas -ebria de miel en mi alma… Ebrio de
trementina y largos besos… Hemos perdido aún este crepúsculo…, intentas
volverte hacia mí pero lo impido reteniéndote con mis brazos y deposito un beso
largo y húmedo en tu cuello, te aquietas suspirando y continúo; Casi fuera del cielo ancla entre dos
montañas… Para mi corazón basta tu pecho… He ido marcando con cruces de fuego…
Juegas todos los días con la luz del universo… Me gustas cuando callas porque
estás como ausente… En mi cielo al crepúsculo eres como una nube… Pensando,
enredando sombras en la profunda soledad… Aquí te amo… Niña morena y ágil, el
sol que hace las frutas… Puedo escribir los versos más tristes esta noche…, mis
manos bajan por tu cuerpo hasta tu vientre, siento tus vellos bajo la camisola
y sigo hasta alcanzar la suavidad del interior de tus muslos, acaricio tu piel
con tímida persistencia, un mordido quejido se vuela de tu boca dejando un eco
tenue y encendido en la semi oscuridad del claustro, mi manos suben y se
introducen bajo la seda hasta el vértice y vórtice de mis ansias, percibo su
olorosa humedad, toco esa carne palpitante, su relente dulce y denso, los dejo
ahí hurgando con la delicadeza de orfebre, te estremeces, una de tus manos
busca hacía atrás mi miembro endurecido, lo encuentra, lo aferra, la aprieta,
mi pecho se funde con tu espalda con una sudoración que ha aparecido
misteriosamente entre nosotros como un rocío de amor, envuelto en ese ámbito de
tensa sexualidad te voy murmurando calladito La Canción desesperada; Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy…,
mientras nuestras manos siguen en ese juego onanista buscando los recovecos mas
ocultos del goce, la madrugada ha iniciado sus destellos, lo barrotes de la
única ventanita de tu celda ya se dibujan contra el cielo de un azul grisáceo y
pálido, alcanzo a balbucear el ultimo verso; Es la hora de partir. Oh abandonado., cuando se escuchan los gritos
de los guardias despertando a las reclusas, me levanto rápidamente y me visto,
la champaña sin descorchar y el chocolate aun envuelto permanecen intocados en
la mesita, te miro y veo que sigues en el lecho quieta, fingiendo dormir tal
como te encontré, me parece que sollozas suavemente, te beso en la frente con toda
la ternura posible y me escabullo por el tenebroso corredor.
viernes, 22 de febrero de 2013
SOÑACIONES DE VOS
Y si confiamos en que tu soledad
y la mía se encuentren en los sueños como siempre?, que locuras viviríamos no?,
te imaginás pebeta linda?, vagando abrazados por las tanguerías buscando los
canyengues, bebiendo una caña en cada mesón, ir por las callecitas esas, viste,
fumando abrazados, riéndonos de los notarios y de las enfermeras, con una
musiquita de Piazzolla corriendo delante de nosotros como luciérnagas doradas
iluminando las veredas, besándonos como náufragos en las esquinas oscuras,
haciendo el amor de caracoles en los parques casi amanecidos, tomando un café
negro bien dulce enfrente al lugar donde vivía Borges, y después ir a ver el
amanecer descangayado allá por el mirador del puerto de Olivos, imagináte, que
si no lo hacés no te sueño a la noche, y vos sabes que si no te sueño dejás de
existir y te convertís en recuerdo, en florcita seca o en agua sin beber, así
que pensálo bien. Aunque igual, a pesar
de tu silencio de prófuga inconstante te buscaré por los parques
oscurecidos, detrás de las estatuas, en las sombras de la luna y en los arcos
de enredaderas, vos sabrás pebeta si te encuentro porque sentirás un tumulto en
tu corazoncito y seré yo. Porque sigo hipnotizado por tu ojos de gata maula,
tres veces maldita, y no seas soberbia pebeta, tenés a lo menos dos deliciosos
argumentos muy validos para mantener encendido mis deseos, viste, dos pálidas y
mullidas dunas coronadas por dos tiernos y edípicos botoncitos, además, siempre
acecho tu cuerpo, siempre lo busco ávido de su tibieza para beberla con deleite
de sátiro como un elixir de perdidas sensaciones. Has de saber que anoche
anduve vagando solo por un sueño largo como una vía de tren, habían pájaros y
demonios, habían piedras negras desperdigadas por un desierto inacabable, había
un pequeño cáliz y una estatua de mármol que se derretía con el sol del medio
día, vagué toda la noche buscando tus huellas, algún vestigio que me dijera
hacia donde iba tu rumbo, algún objeto que hubieras tocado para reconocer la
tibieza de tu mano, y nada, ni un solo intersticio por donde alcanzar a tocarte.
Solo al comenzar a aclarar el día oí primero tu suspiro y después sentí el vaho
de tu aliento en mi cuello quemando las resecas leñas de mis instintos y
amanecí soñándonos en el lecho de siempre, amanecí laxo, saciado, con pedacitos
de tu perfume aun pegado en mi piel indefensa. Entonces desperté otra vez, como
siempre, buscándote. Eso.
lunes, 18 de febrero de 2013
PRESENCIAL OCULTO
(Estarás jugando otra vez allá en tu castigo, con el sol y las aguas,
dejando que te quemen y refresquen con sus caricias ardientes y fluyentes como
mis manos cuando en las noches te abusaba dormida, olía tu perfume del día y
deslizaba sin tocarte mi dedo como una mariposa morocha por las sinuosidades de
tu cuerpo en un ceremonial nocturno de sueños inconsumados, de deseos
contenidos, de delicados tactos rozando apenas tus vellos púbicos, el dibujo de
tu boca mía, la puntita de tu nariz, una a una las uñas de tus pies en un
fetichismo misterioso y atávico. Veo tu rostro con los ojitos cerrados
esperando que mi mirada de fauno te acaricie, te abuse, te viole la piel
desnuda y expuesta de tu escote y tus brazos, el inicio de tus muslos pálidos
escondiendo el vértice y vórtice de mis eróticos sueños manuel-eros, tus pechos
llenos bajo el color de las dalias, tu cuerpo amplio, edípico, donde mi lengua
sueña explorar sus íntimos territorios, sus valles, colinas, pliegues y las
tiernas blanduras de tus sensuales rollitos, el agua y la espuma abrazando tus
piernas y rozando tu seno, y tu precisa ubicación entre esas imponentes rocas
sexuales, en el vértice y vórtice del cuerpo de una mujer, entre sus piernas
abiertas, allí donde delante de su sexo ofrecido, justo ahí como en un oculto
mensaje subliminar para tu fauno enloquecido de deseos de ti. Sí, allá arriba
en alto cielo azul soy sombra silueta acechando la dalia embebida en el cristal
del agua y la arboleda, vuelo circular sobre ti para que tus ojos de hechicera
me sigan y así emborracharte en el vértigos de nevadas alturas andinas, planeo con
la paciencia del cazador que busca la presa precisa con la vehemencia del
hambre de siglos de soledad, esperando, esperando. Mi presencia es un parásito
que vive de tus tibiezas ocluido en tu piel, un insecto que te abruma de
continuos estremecimientos cuando miras las cosas en la que me presientes,
hojas agonizantes desperdigadas en la tierra que pisas, mariposas que te rondan
en frágiles y dicharacheros vuelos, flores que vas descubriendo como si
hubieras nacido ayer noche, el agua que fluye y te sumerge, las humildes
piedras que tocas reconociendo mis locuras en sus ásperas texturas, la brizna
de pasto que seduce tu pie, el aire mismo que respiras en un intento de
percibir mi presencia allí donde no me ves.)
MALDITO HANGOUT
Ardía yo
incendiado por lo deseos de ti, de verte, me quemaba en la hoguera de ti, y te
dije “sí amada, eso quiero siempre, penetrarte, poseerte, besarte toda una
noche, porque te amo y deseo” pero el destino no quería que yo poseyera tu
imagen con sus íntimos rincones, con sus palomas y sus dos soles de delicado
rosa, con su nido oloroso a tu aroma de hembra mía, y el maldito hangout una y
otra vez no quiso regalarme tus imagen, me negó tu piel entera, tu deliciosa e
impúdica desnudez, tus ojos, tu pelo, tus manos, te negó arrastrándome al
oscuro silencio de tu cuerpo, y te dije “no importa amada mía, quería verte” y
tú insististe una y otra vez con la bravura del deseo, con tu perseverancia
siempre vencedora, y nada, y yo ya rendido a la imposibilidad te dije “déjame
besarte, acariciar tu pelo, ahora quiero besarte, llenarte de besos” pero tu
seguías con tu voluntad avasallante explorando los artilugios del Google para
consumar nuestros deseos de mostrarte y yo verte, y nada, y te dije “quiero a mi
esclava y doncella, la que me enseño el Amar, la que es mía en cuerpo y alma, amada,
déjame acariciar tiernamente tu pelo, déjame amarte con todo el Amar que guardo
para ti”, pero tú luchabas contra el destino ciego y por tu palabra vino el
milagro de Skype, y apareciste en su magia sonriendo, tu pelo negro en cascada
y una blusa negra con lindas flores blancas que ocultaba tus senos con la
fragilidad de la seda, y te vi hermosa y mía, y te desnudaste para mí sonriendo
como una niña coqueta y vi tus palomas mías, tus tetes míos, tu nido mío, tus
negros vellitos recortados, vi tu cuerpo desnudo para mí, expuesto a mis
deseos, a mis ansias, a mis sueños, y mi miembro se elevó como un mástil
dispuesto a navegar, se endureció ante tu exquisita sexualidad, y mientras mis
ojos ávidos te devoraban mi mano inició el tierno ceremonial onanista, y tu
reías con una ardiente complicidad, y te vestiste y te desvestiste otra vez
para mí, y yo calladito desde acá besaba y lamía cada fragmento de tu lujuriosa
desnudez y mi mano subía y bajaba por mi verga hasta que me llegó el destello
de la eyaculación y en mi imaginación desbocada vertí el semen sobre tus piel quemándola,
incendiándola con la hoguera de mis
deseos de ti.
sábado, 16 de febrero de 2013
CARSEXLARIA (Fantasía onírica)
Lo intuía, sabía que en el fondo
más oscuro de ti había una exhibicionista, una tragahombres, una bestia sexual
insaciable, que era cosa de que te sintieras liberada de traumas, trancas,
limites sociales y familiares, muros religiosos o éticos, y te lanzarías en los
brazos, cuerpos, de todos los machos que cayeran atrapados en la densa y dulce
telaraña de tu feminidad ninfómana, estúpidamente pensé que en la cárcel del
castigo estarías en total celibato, pero claro, yo te pones a leer y escribir
"siempre con poca ropa", mostrando tus muslos voluptuosos, tus
tetitas ricas, tus pezoncitos sublimes, tu sexo semidescubierto con sus
vellitos recortados, y toda la piel desnuda de tus hombros y brazos y piernas,
a la vista de los machos guardianes que te miraran embobados hasta que tus
coquetonas miradas de soslayo lo erecten e inciten a entrar en la celda del
vicio y luego a entrar en todos los sitios penetrables de tu cuerpo con sus
duras erecciones carcelarias y montarte como perros callejeros hasta dejarte
saciada, untada e inundada del semen grupal oliendo a machos sudorosos, a sexo
acalorado y furioso, al sucio chijeteo de vergas pene-trando y otras
masturbándose a la espera de seguir chapoteando en tu (mi) rosa fatigada,
irritada, adolorida, pero para mí siempre virgen a la espera de nuestro tierno
himeneo donde mi verga de macho solitario borre las marcas y lave los aromas de
los que poseyeron solo tu cuerpo pero no tu alma, como lo haré yo. El problema
es que a tu morocho pervertido le excita demasiado imaginarte en esa celda
lujuriosa, lubricada, asediada, acechada, pene-trada por esa colita rica, por
tu cochita deliciosa, por tu boquita succionante, violentada por varios machos
sedientos de hembraje, de depravaciones antinatura, en todo caso pebeta linda,
mamacita rica, ya te dije que me regocijaré en tu cuerpo mancillado porque por
más que te pene-tren nunca deflorarán tu alma, que es mía desde antes. Maldita
coqueta, solo venia a hacerte un visita conyugal falsa en tu celda de castigo,
por si necesitabas "algo", aunque "viole" las reglas, yo
fui uno de esos violadores, pensé que me reconocerías por la ternura con que te
violé, aunque reconozco que abusé de tus senos, los mamé, chupé, succioné,
acaricié con vicio, con impudicia, con perversión, te mordí tus pezones hasta
que gritaste de dolor placer, sí, yo pagué para acceder a tu celda, y los
malditos carceleros me dijeron que eras la mejor, la más caliente, la que más
grita, la más sumisa, y cuando después de haber abusado de tus pechos, de tus
ricas tetitas, comencé a buscar tu sexo con mis dedos lo encontré pegajoso,
mojado no de tu néctar si no del humillante semen de otros machos, por eso,
aunque eso despertó mi morbo mas sucio y pervertido, evité pene-trarte y te
masturbé violentamente, con rabia, con un asco que se mezclaba con un misterioso
placer aberrante, mis dedos chapoteaban en ese charco seminal de los machos
anónimos mientras yo me masturbaba como un adolescente depravado hasta que se
unieron en la misma epifanía tu orgasmo y mi eyaculación y te dejé dormida y
saciada, y me vine evitando pensar en lo sucedido.
viernes, 15 de febrero de 2013
NO HAY OTRA MUJER
No hay otra mujer que me haya
dado lo que me has dado tú, no hay otra a la que haya abierto mis más secretos
laberintos, a la que haya mostrado sin pudor mis oscuras fantasías, mis deseos
mas impúdicos y ocultos, no hay otra mujer que ante sus imágenes haya
practicado con tanta intensidad el solitario rito de la masturbación, no hay
otra mujer con la que haya realizado la deliciosa ceremonia sexual solo con la
voz, los susurros, los quejidos, no hay otra mujer con la que haya sentido, sin
tocarla, la voluptuosidad de sus senos, la dulce humedad de su vulva, el
perfume y la caricia de su pelo, la tierna y obscena suavidad de sus muslos, de
sus nalgas, de su vientre, no hay otra mujer con la que haya dormido toda una
noche succionando sus pezones, o lamido su sexo o su flor anal, no hay otra
mujer que me haya hecho eyacular con tanto goce solo escuchándola o mirándola
desnuda, no hay otra mujer que haya despertado en mí los deseos sexuales con la
fuerza de un huracán desenfrenado, no hay otra mujer con la que haya vivido la
sensualidad absoluta y total de la verdadera entrega, que va más allá de lo
físico y alcanza a hacer brotar la semilla mas profunda del alma en una
comunión en que el sexo es sagrado y su placer justifica los años de soledad y
ausencia, no hay otra mujer con la que me haya desatado como un potro en celo y
la haya perseguido para montarla pene-trándola hasta el grito indecente y el
lascivo dolor, no hay otra mujer con la que haya sido a la vez macho, hijo y
hembra en medio de la locura de un torbellino de sexo y cercanía y complicidad,
no hay otra mujer que me haya calentado tanto aun en la imposibilidad de la
distancia y con la cual he vivido las más eróticas erecciones, no hay otra
mujer que se me haya entregado como esclava y doncella, como madre y hembra,
como puta y como virgen, como amiga y como amante, no hay otra mujer a la que
haya pene-trado, violado, abusado, gozado, con la felicidad de poseerla en la
plenitud de su cuerpo y de su alma, no hay otra mujer que me haya enseñado la
más maravillosa experiencia emocional y física que he vivido; el Amar.
VINCULOS TRIADICOS
"El sexo es el consuelo, para cuando no nos
alcanza el amor". Memoria de mis Putas Tristes. Gabriel García Márquez,
2004.
Nunca te olvido,
no hay día en que no te piense y desee y te busque en los recovecos de mi
memoria. Muchas veces miro y miro tus imágenes, tu rostro, tus uñas, tu pelo,
tu senos, ese nido que he lamido y penetrado tantas veces en mis secretas
excitaciones, muchas veces escucho tu voz en el bosque, tus susurros y tus
quejidos cuando consumamos en esa clandestinidad vegetal del Amar en nuestras
carnes ardientes, y cada vez el amor-deseo surge y se enciende en una hoguera
cada vez mas alta. Y espero, busco por los días tu presencia, tu intensidad, tu
cercanía, sin perder nunca la esperanza de ti. Y recorro los senderos del
bosque husmeando los arbustos mas hirsutos buscando los rastros últimos de tu
perfume, de tu esencia de hembra esencial y necesaria, de los vestigios de tus
aromas atrapados en las espinas hirientes de mis deseos de ti, y bebo las aguas
para recuperar tus sabores más lascivos, esas intensidades de tu cuerpo, sudor,
saliva, lagrimas, los fluidos que manan de tu intimidad que no alcanzo. Me
deslizo sigiloso, fauno y lobo, por las espesuras donde deberías habitar, ninfa
y doncella, buscando las huellas de tus pies en la tierra que me den el rumbo
por donde te me perdiste, te me escapaste, huiste de mis acosos de macho
obsceno sin entender que ese hostigamiento era parte del ceremonial del Amar y
del rito del sexo impuro bajo nuestro negado plenilunio. Todas las navegaciones,
calmas o tormentosas, de altamar o costeras, me llevan a ti. Toda piel tocada o
imaginada es la tuya, o posee tu perfume o la lisura madura de tu estío o el
tacto delicado con que te voy construyendo cada mañana para hacer como que esto
no es el infierno. Y te veo como difusa o distante pero igualita a como te
recuerdo, porque a cierta edad los años pasan mas lentos, ay! como te besaría
esa boquita pintada, con que parsimonia iría desabotonando esa blusa blanca
botón a botón y después te desataría el brassiere para dejar solo ese collar de
perlas entre tus senos, y me dedicaría a besar tus pezoncitos, a acariciar y
encopar tus pechos con mis manos tiernas mientras escucho tus suspiros de
placer, tus quejiditos de goce anegada de mis besitos machos. Me embriago, otra
vez, del rocío de tu rosa distante, lo bebo como un deseado veneno escanciado
en este infierno, como un denso licor destilado en la vendimia del deseo, y
ebrio de ese néctar prohibido me sumerjo en su rosado carnal buscando sus
profundas humedades. Pero como no estás te voy besando calladito desde allí detrás
de ese arbusto donde ahora me imaginas sumergido como siempre en tu recuerdo.
Eso.
martes, 12 de febrero de 2013
ROSARIUM
Comienza el crepúsculo, se viene
grato con su brisa fresca después de un día denso, húmedo, caluroso, sentado
afuera frente al jardín, miraba las rosas y te pensaba, me preguntaba; tendrá
rosas ella?, intuirá que ahora la estoy pensando, sentirá esa leve cercanía que
intento hacerle sentir?, y de pronto allí entre los adormecidos rosales intuí a
la gata y sus zarpas, sus furia de hembra posesiva, su orgullo de mujer que se
sabe única, ah! -me dije- esas es ella!, sentí tu odio rasguñando mi espalda,
vi la rabia en tu ojos y en tu boca de besos, si! -me dije- le importo, todavía
me quiere! Y en medio de ese éxtasis solo atiné a darte un besito en el lejos
para cerrarte la boquita con mi lengua penetrante, vos sabés! Verás, no sé si las
rosas tiene dueña o no, solo sé que en ellas te veo empetelada, en diversos
tonos del rosado o del rojo, o blanca o amarilla, en ellas veo tu piel
perfumada, los pliegues íntimos de tu cuerpo, sus curvas deseadas, sus rincones
del secreto, a veces amanecen con rocío y alcanzo a tocar en ellas tus néctares
de hembra mía, en fin, estás en esas rosas y en ellas te poseo. Cual rosa – me
pregunto- será tu boca de besos míos, cuales las puntitas tiernas de tus
pechos, cual tu sexo perfumado de tu esencia de hembra mía? Es que me voy
desgranando en estas turbiedades de mis instintos por el misterio de tu rosa
envuelto en la brisa fresca del atardecer que te atestigua en los intentos de
fuga y no, en esa delicada percepción de que esta ahí entrepétalos, enredada en
los estambres, declarada en la densidad vegetal del pistilo y como una burbuja
de cristal en la copa de los sépalos, allí, allí mi voz te alcanza y conmueve,
allí mi voz se hace polen, insecto, agua y savia, allí mi voz descorre los
velos virginales de tu corola y te irrumpe incitando, descascarando,
disolviendo la vana castidad que soportas en la ansiedad de mi silencio. Allí.
Allí no hay quien porque tú reinas entre las rosas con tu rosa. Allí. Y aun te
espero emboscado oculto en ese mullido amarillo que vos sabés, enmascarado en
el vaho del espejo, secreto e intangible en el agua que recorrerá tu cuerpo
besándolo en voluptuosas cascadas y atrevidos escurrimientos, espero como un
fauno encarcelado la ninfa desprevenida, como un sátiro enviciado ansioso de
jugar en el breve bosque que lleva a tu rosa de rosados pétalos para vislumbrar
el paraíso. Allí.
MALDITA
(Como un fantasma [i] la veo en su costanera, con su mate, con su
río de aguas zainas... su piel bronceada por un sol celoso sin mis besos, sus
ojos ocultos por grandes gafas para no encenderme otra vez en su hechizo, como
un fantasma que mis deseos concretizan en imagos para no morir en este
infierno...)
(Pregúntate a ti misma si tu piel soportará
la próxima lluvia sin mis dedos trazando en ella el mapa de tus deseos, la
geografía de tus insomnios inmersa en ese fuego que te destroza la voluntad y
carcome tus pudores, pregúntate a ti misma si los territorios de tu cuerpo
donde marqué mis dominios resistirán sus fronteras sin mi boca humedeciendo el
sendero estremecido que va de tus dulces pezones al surco anhelante de tu sexo,
pregúntate a ti misma si tus labios sobrevivirán sin morirse de besos en los
míos, ni beber nuestras salivas sedientos de voluptuosas convergencias,
pregúntate a ti misma si serás la misma después que pierdas mi nombre y
disgregues mi voz, mis palabras, mis locuras de linyera enamorado, después que
yo abdique de tu reino de furias y me haya disuelto en los patéticos rostros de
los tristes payasos que vendrán a intentar vanamente la misma seducción que te
rindió a mis trágicas perversiones. Solo pregúntate a ti misma si de verdad
crees que lograrás mi olvido. Estoy en tu sangre, en tu sudor, en tu saliva, en
tu orina, en tus densidades más intimas, habito como un parásito incitante bajo
tu piel, en tu pelo y tus vellos, en los rincones y pliegues de tu cuerpo que
ni tu misma conoces, estoy dentro de tus ojos y en tus más escondidos
cromosomas, vivo tan en ti que respiro el aire que respiras sin solución de
continuidad, nada podrá evitar que cada día cuando enjabones tu cuerpo entero,
tus muslos, tu vientre, tus pechos, tu ombligo, tu mano sea siempre mi mano y
tu lo sentirás por el rubor que encenderá tus mejillas cuando yo rompa tu
recato y tu seas otra vez para mí virgen violada y meretriz encantada. Sábelo a
tiempo para que cuando te mires en tu espejo sepas que es tu sombra sin mí la
que te mira. Juega a creerte, miéntete que te será posible enterrarme en las
arenas de tu alma desierta, engañate para que puedas dormir sin rasguñar tus
brazos y tus piernas buscando al macho infame que te robó la quietud de tu
perra soledad de claustro, la tranquilidad que te mentías bajo las sabanas
desoladas entre que cerrabas los ojos y te dormías, envenena tu alma para que
cada vez que mires ese "río de sueñera y de barro" [ii] no me veas
como un fauno depravado navegando hacia ti en los camalotes tratando de
alcanzar tus muslos suaves, tus senos mullidos y tibios, tus pezones sensibles
y tu sexo anhelante, para violarte entre los pajonales y que tus grititos de
hembra espanten los sirirí cariblancos [iii], mismos que vi en mi norte hace
muchos años cuando te buscaba por el desierto equivocado.)
Notas.-
[i] “La candente mañana de febrero en que
Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo
instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro
de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios;
el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se
apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita.
Cambiará el universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad; alguna vez, lo
sé, mi vana devoción la había exasperado; muerta, yo podía consagrarme a su
memoria, sin esperanza, pero también sin humillación.” El Aleph, Jorge Luis
Borges
[ii] Fundación mítica de Buenos Aires. Jorge
Luis Borges
[iii] El sirirí cariblanco, sirirí de la pampa o yaguasa
careta (Dendrocygna viduata) es una especie de ave anseriforme de la familia
Anatidae.
SUEÑOS (Otros)
Sé que sentiste mis lamiditos por
tu cuerpo, buscando los sabores escondidos de la sal marina en sus más íntimos
rincones, en los valles y dunas, en el ombliguito y en las axilas, en la dulce
convergencia de tus muslos, en el edípico pliegue bajo tus pechos, en todos los
sitios donde estuvo ese maldito océano de olas y espumas que te poseyó entera,
no yo. Sé que sentiste mi beso mordido y furioso, como nos gustan, esos como
tus besos "mordidos, chupados, desesperados" tal como los míos,
porque así somos de sangrientos para morirnos embasados. Sé que sentiste un
lamido suavecito en el pezoncito izquierdo y supiste que era yo bebe macho
sediento y comunista. Sé que te sentiste “deseada "y" poseída por
obra y gracia de la palabra que socava tu recato, derrumba tus pudores, te
acorrala hembra contra el muro de tus escrúpulos, te violenta el verbo macho y
te seduce, te desnuda, te pene-tra, y sigues siendo virgen fiel pero pecadora
cuando tus manos resbalan por mi piel humedecida por el sudor del enero
nuestro, y me pierdes pero de vista cuando caracol me deslizo clandestino y
ansioso por debajo de tu blusa en la errancia infinita imposible de buscar tus
senos llenos y anidar entre ellos como un tigre en celo lamiendo las heridas
del desahogo, y mientras manoteas mi sombra yo manoseo tus pezones para que se
yergan como los medanos del desierto que vivo sin ti. Eso y por eso te mordería
esa colita divina como hambriento perro callejero, solo para después hacerle
cariñitos, darle besitos, lamiditos como un tierno perrito de salón, en esas
ricas curvas combas sinuosidades de mamuchi incitante, que si no fuera tan re
lejos te juro que iría a tu barrio en la orilla de río nada más que a pillarte
en la calle agarrarte por detrás y apretarme a tu colita con locura de lúdico sexópata
aunque después me encarcelen por intento de imprevista violación callejera,
porque me encantas con tu pose como desafiante, como de "aquí me tenís,
ven si te atrevís", ah! como saltaría del blanco al blanco saltándome el
negro como un alfil detrás de su Dama, como encoparía con mis manos morenas
esos pechos incitantes, como dejaría mi mano atrapada entre tus muslos, como me
emborracharía besando tu cuello hasta que cerraras los ojos y apretaras las
manos y dijeras calladita para que solo yo te escuche: "así, así morochito
mío!", sé que lo sueñas porque todo sueño debe contener su cuota de
esperanza, así como yo que creo con mi propia certeza que un día tocaré la rosa
del misterio y del deseo, la tocaré, besaré, lameré, y beberé en ella el sabor
que sueño.
lunes, 11 de febrero de 2013
SOLO SIENTE
Amada, ven, acércate a mi,
recuesta tu cabeza en mi hombro, déjame acariciar tu pelo como si estuvieras a
mi lado, dame tu boca para beber de ella la saliva dulce de mi hembra, quiero
morder tus labios con ternura, deslizar mi lengua húmeda por ellos, dibujar tus
labios con la puntita de mi lengua ávida de ti, quiero tocar la puntita de tu
nariz con la punta de mi nariz, déjame susúrrate en el oído, calladito... te
amo mi diosa esquiva, mi gatita furiosa, mi gatita sumisa, te amo mi potranca
chúcara... te amo... te amo y te deseo, te deseo y te amo como en un remolino
de sensaciones y urgencias, siente mis manos en tu carita, como acerco tu
rostro al mío y te beso, te beso intensamente, siente mis labios en los
tuyos... siente amada y mueve tu cuerpo buscando el mío, fluye hacia el abismo
de mis deseos, siente mi aliento en tu piel quemándote, fluyendo por tu piel
como una llama que te abrasa y quema así, mía, poseída por el macho que te
busca en los recodos de tus propios deseos de tus instintos, de tus sueños
ocultos, siente mis manos en tu pelo enredadas en el como en las algas de un
tibio mar infinito, siente como bajan por tu cuello, por la curva de tu cuello
y tus hombros, siente como mis brazos te atrapan en la voluptuosidad del Amar,
de la pasión que arde entre nosotros, que arde, quema, incendia sin medida ni
limites, siente mis brazos que te aprietan contra mí, siente mi cuerpo contra
el tuyo como hiedras vivas que se encuentran y se enredan una en la otra hasta
ser una sola, así amada, así te quiero, desnuda y pura compartiendo el lecho
donde te espero desnudo y puro, acércate así, desnuda, como una esclava ante su
Amo a la que su Amo espera también desnudo, ven a mi lecho, acurrúcate a mi
lado esclava deseada, doncella soñada, quiero tu virginidad, tu cuerpo puro, tu
alma sellada quiero que te rindas a mis ansias, sumisa y feliz.
SUEÑOS
Y estabas ahí y yo te espiaba
ansioso, excitado, erecto, y tú sabias que yo te miraba clandestino, oculto,
solapado, y yo esperaba tu cuerpo desnudo, tus pechos llenos, tus pezones
expuestos, tu piel entera con sus vellos, sus pliegues y curvas, su humedad
secreta, y tú sonreías coqueta sin ceder a mis deseos que intuías, y yo
forcejeaba el sueño para que te desvistieras pero tú voluntad se oponía con
dulce e incomprensible recato, y yo soñaba verte desnuda y tu soñabas que te
miraba, y llegó la madrugada en ese juego onírico y mi sueño y tu sueño se
fueron apagando con las primeras luces del alba.
IMPUDICO
“Machos en espera y hembras en reposo de instintos, esperando dulces
caricias al alma, son ciclos, son tiempos... Impúdico, quieres animarme. Estoy
en letargo... No digo que nunca, quizás en esos días de soledad infinita y
deseos... quizás”
Beatrice
Sí!, impúdico para ti, para
sacarte de ese marasmo, de ese letargo que te induce esa infinita soledad, esos
deseos que sientes imposibles!, para arrastrarte a este hoy y este aquí donde
no hay mas cielo ni más infierno que esta vida mísera plagada de
inconsumaciones, desesperanzas y desilusiones, y donde hay que vivir el ahora
simplemente porque "amanece, que no es poco"..., porque día vendrá en
el que te arrepientas de no haber vivido más de las pocas intensidades que se
te presentaron, de esas aguas que dejaste correr sin beberlas, de esos juegos
que un alguien con tu misma infinita soledad y los mismos deseos te propuso
desde su timidez de macho solitario.
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