sábado, 30 de mayo de 2015

PREGUNTAS INCANDESCENTES


Donde punzo entro hundo penetro en ti mi virilidad endurecida y ansiosa para hacerte cerrar los ojos en un ensueño voraz que te haga ver estrellas azules y mariposas dormidas? donde lamo chupo beso gozo tu pezón dormido en su primigenio letargo incomprensible para solazarme macho niño en su consistencia inmune a succiones y leves mordiscos? Como acerco mi lengua húmeda rígida lamedora punzante a tu vulva abierta como una flor a fines del estío que espera al erecto insecto que polinice de un envión esa profana hendidura que late estilando sus densas aguas sexuales contaminadas de aromas a deseos y cenizas lacerantes? como la alcanzo sitio apreso socavo para que mis dedos perturbadores la hurguen urgiendo y buscando el orgasmo que te haga arder incinerándote con el fuego que aun no has consumado hasta ser humo sobre brasas exhaustas? Cuando dejarás que posea las ceñidas profundidades de tus entrañas y me revuelque en ellas enfangado de ciegas locuras en tu posesión violación abuso fornicándote cubriéndote copulándote como un salvaje animal furioso que solo te irrumpe carnal y lascivo sin voz ni verbos rebosante de los álgidos quejidos del usual fornicio y la pervertida sodomía? cuando podré rozar mi túrgido rosado glande en el rojo furioso de tu clítoris erotizado y ver los granates apasionados de tus uñas destellando en masturbador vaivén sobre el suave tallo erecto de mi falo? Donde como cuando dejaremos que nuestros dormidos cuerpos se derritan y se evaporen en un tumulto de gritos mordidos por las hambrientas bestias de nuestras íntimas y ocultas lujurias?


miércoles, 27 de mayo de 2015

TÚ AHÍ DORMIDA


Estarás durmiendo y yo ahí entre tus pechos acurrucado en sus tibiezas como un niño entumecido aferrado a tus pezones, en esa suavidad de tu piel que despliega tus ternuras como las dulces y cálidas arenas del placer, mis manos recorren lentas y sensibles los deliciosos territorios de tu cuerpo dormido, bajan desde tus senos por las comarcas de tu ombligo, por las suave comba de tu vientre palpitante, por el triangulo perfumado de tu pubis enredadas en esa breve selva oscura de tus vellos púbicos, por el cauce húmedo y ansioso de tu sexo, por los tenues bordes de sus pétalos mojados por tu propio e íntimo rocío, por el exquisito botón de tu clítoris circulando con pausados movimientos para despertar excitada y ardiendo a la hembra contenida en las honduras de tu piel incandescente. Me sumerjo en ti ebrio del aroma de flor carnal que de tu flor nace e irradia sosegada, abierta, florecida, quieta y mortal, gineceo abierto de esa atrapadora flor succionante, delicias de tu vulva que obsesiona y rige la búsqueda de los goces en los que el deseo se licúa y se hace aguas hirviendo bullendo en las burbujas de tu aliento, en las provocadoras espumas de los lujurioso fermentos de tu sexo carnívoro y anhelante. Te observo desde este lejos dormida tejiendo tus eróticas anegaciones y tus lúbricos sobornos, percibo estremecido la atrevida densidad de tus suspiros, de tus quejidos cuando entro en tu intimidad y te socavo profundo y erguido, me envuelvo alucinado en tu sueño y me hundo como un libidinoso suicida en el vórtice letal que late voraz entre tus piernas.


viernes, 22 de mayo de 2015

NEGADA ODALISCA


El texto que pudo ser.

Estás en los giros del vaporoso y sensual torbellino, tu vientre oscilando en un frenesí de velos, de agitados tules, de brillantes pedrerías, tu cuerpo cimbreándose en su semidesnudez excitante, el breve cuenco de tu ombligo atrapando mis ojos sedientos en sus circulares incitaciones. Allí eres un remolino de piel y transparencias, sedas al viento, gasas impúdicas que develan tus muslos níveos e iridiscencias que dejan ver el canalillo entre tus mórbidos pechos plenos, sacerdotisa y odalisca bailas extraviada en el coqueteo girante de ese baile mágico de lejanos oasis, arenas y palmas perdidas en tórridos desiertos. Hay una música profana que surge vehemente de los crótalos, del laúd y del tambor de copa, y que te deja ebria de la carnalidad de esa danza elemental, sin desplazamientos, solo movimientos de tu vientre y tus caderas, allí eres una velada exhibicionista encendiendo la hoguera de la sexualidad desatada. Tu danza es un vuelo libidinoso que se eleva y se precipita como una colorida mariposa aleteando revoloteando en el éxtasis de un orgiástico orgasmo, atrapada en el vórtice de una espiral incesante. Glamorosa hembra te exhibes danzando el nocturno baile a la luna, con tu vientre descubierto sola bailarina sola girando en esa danza oriental que esconde en sus ondulaciones un bello misterio, y tú, bailarina girante, no eres sino la encarnación de este misterio. Quieta, final, asesando, tus senos como palomas cansadas, tu vientre latiendo con los sagrados ritmos de una saciada lujuria distinta, vas esparciéndose ese inquietante olorcito a sudor mezclado con perfume y densos fluidos vaginales, de la música solo permanece el silencio de su eco turbulento, todo iluminado por los ardientes deseos del macho vagando por las mil y una noches.


viernes, 15 de mayo de 2015

ERA


Era tu tenue y delicada sexualidad embebida de tus ternuras, esa cualidad etérea de tu sexo sutilmente ambiguo como una tenue virginidad imposible de desflorar. Era quizá tu soledad de niña leyendo los trópicos clandestinos, imaginando y sintiendo, viviendo otras vidas ya escritas y consumadas, deletreando los iniciales códigos del placer. Era tu esencia distante, velada, tu secuencia tímida, oculta bajo la enagua (tuto) muro barrera pudor, que no dejaba espacios entre tu cuerpo y el mío, trabados en un nudo irreverente donde convergían todas las delicias. Era tu pequeña lujuria apenas expresada en las tiernas caricias de tus manos angelicales, brisa roce pluma, esa suavidad ilimitada y tenue como un perfume que no termina de evaporarse. Era en la penumbra el pálido fulgor de tu piel, su levedad de herida subterránea, ese dulce dolor parecido a una nostalgia sin origen ni sentido que nos sorprende una noche cualquiera y nos sumerge en las honduras del insomnio. Era tu fragilidad de mujer de retrato al óleo, en serenísima quietud a contraluz como mirando llover en un parque detrás de un alto ventanal. Era tu intensa feminidad que cruza las turbulencias de la sangre en la euforia del deseo, plácida, apacible, habitada de un estremecedor silencio voluptuoso. No era la mera copulación y el lúdico onanismo, ni la succionante oralidad ni la punzante anomalía, era la compenetración que invade socava irrumpe y anega todos y cada uno de los pliegues e intersticios, no del mísero cuerpo perecedero sino de la eternidad sublime del alma enviciada.

Imago: “Space Between Two People Having Sex”. Asta Gröting, 2008. Silicon.


jueves, 14 de mayo de 2015

ULTIMA LUJURIA FLORIDA

The Sunshine State

Solo tú puedes encender mis deseos y fantasías como un carnal relámpago sobre la reseca leña de mis lujurias esperando, y después hacerme volar al incendiado paraíso de tu cuerpo con toda la intensidad del viento ardiente de las marismas de la fornicación. Tú sostienes la tierna impudicia del pecado que salva e ilumina, que justifica los onanismos impolutos, las nocturnas poluciones, el fuego que arde sin consumarse nunca en las latentes venaciones del macho enviciado en la mórbida persistencia de tu piel. Desde por en tu boca, dentro o lamido, succionado mamado besado urge mi falo los delirios bucales que le brindas en los suburbios de la eyaculación circundados por la sinfonía de los vocales gemidos de tus orgasmos contenidos entre lengua y paladar. Arqueada sobre el lecho esperas el vaivén de las penetraciones y los labios apresando tus pezones y la lengua extasiada en tu vulva abierta como una húmeda flor obscena que late sus goces ciñendo y esparce sus fuertes aromas de hembra exasperada en su celo. Desato el nudo de tus ansias, quiebro la continuidad de tu vientre hambriento, trepo por el muro de tu soledad sexual e invado los solemnes laberintos del cautiverio de tu estéril virginidad temporal. Me enredo en las algas oscuras de tu pubis, me despliego erecto endurecido en ese tremedal que circundan, me hundo en esa hondura mojada perfumada sitiada por la premonición de la cópula que quemará tus últimas denegaciones y te hará cerrar los ojos y apretar la sábana con tus manos desesperadas. Naufragamos entre estremecimiento y estertores, espasmos y retorcimientos, locos del placer salvaje que desobedece con dulce desparpajo el sexto mandamiento.


sábado, 9 de mayo de 2015

CLITORIAL


Que delicioso es sentir que has captado perfectamente esa instancia después del goce físico que imaginé, juntos disfrutando esos momentos de amorosa cercanía, llenos de ternuras, amistad y complicidad, laxos y ya saciados de las desesperaciones del deseo, acariciándonos suavemente, reconociendo con detalles el cuerpo del otro, nuestras manos vagando por la otra piel sin avidez ni urgencia, solo sintiéndonos ahí en una comunión que va más allá de sexo. Siento tus femeninas manos tocando juguetonas mi verga, las siento calientes y tersas, suaves y delicadas, tu boquita besando mi pecho, tu lengüita mojando mis tetillas, y tu mano ahí insistiendo en ese lento y sutil manoseo fálico, mi mano también busca tu pequeño clítoris, lo encuentra tímido, como escondido, y lo froto con ternura, con levedad inquietante, lo siento como una breve flor de un solo pétalo, percibo su tierna blandura, su leve consistencia carnal, su dócil capuchón, su botón escondido en ese rosado pliegue prepucial, rozo la flor abierta, esa textura floral que posee aun los últimos vestigios de una virginidad insistente, te siento hembra, mujer, dama, me estremece esa sensación de intensa voluptuosidad, de una sensualidad invasiva, como un sumirse en densas aguas termales, esa sexualidad latente, salvaje pero contenida, al acecho, bullendo en las brasas de una lujuria concentrada, creo sentir en las yemas de mis dedos sus latidos, su placer subterráneo, no puedo evitar sumergirme bajo las sábanas y buscarlo con mis labios de buzo ciego, hasta que lo encuentro y comienzo a lamerlo, mamarlo, succionarlo, con deleite, con ansiosa sed de náufrago sediento, desde esa profundidad del lecho alcanzo a oír tus quejidos de hembra sorbida.


viernes, 8 de mayo de 2015

POR NO


Voy besando tu pie apoyado en el muro, lo beso, lo lamo, chupo tu dedito con la uña pintada de rojo, beso y lamo tu pierna suavemente, saboreando tu piel, luego voy a la otra pierna y comienzo a besarte desde el tobillo porque el pie esta cubierto con tu ropa caída, beso y lamo tu pantorrilla, la lamo y le voy dejando un rastro de la saliva caliente que escurre de mi boca, le doy pequeños mordiscos, besitos tiernos, lamidos ardientes, luego me concentro en tu rodilla y la lamo con calma mientras mis manos acarician tu pantorrilla subiendo y bajando, sintiendo su tibieza carnal, chupo tu rodilla, la ensalivo por delante y por detrás, y entonces subo muy lentamente por el muslo, lo sobo, lo manoseo, lo beso, lo lamo, lo muerdo, lo ensalivo desde la rodilla hasta la ingle, surco con mi lengua esa ingle oliendo el aroma de tu nido, mirándolo de cerca, olorosando su humedad sexual, sintiendo tus vellos en mi nariz, y bajo otra vez lamiendo, succionando, mojando tu muslo, y subo besándolo hasta llegar al sexo, hundo mi nariz en el, en su humedad, en su perfume de hembra mía, y comienzo a lamerlo, lamo con toda mi lengua tu vulva entera saboreando sus jugos, deleitándome con su sabor y su olor, y con mi lengua punzo tu clítoris, lo succiono, lo chupo como si fuera un pequeño y tierno pezón, y vuelvo a tu nido, meto mi lengua entre tus labios vaginales, te penetro con mi lengua rígida, dura, y chupo tus labios vaginales, los apreso con mis labios y los muerdo, mis manos aprietan tus glúteos, mi dedo toca y punza tu florcita del sur, sigo lamiendo tu sexo, chupando tu clítoris, succionándolo, muerdo tus labios vaginales, muerdo tu clítoris, entierro mi uñas en tus nalgas, hundo mi dedo en tu flor del sur, siento como lo aprietas, y ahora te lamo la vulva con fuerza, más y más rápido, más y más, y meto dos dedos en tu flor abierta y los revuelvo dentro, y sigo así; un dedo penetrando tu ano, dos dedos penetrando tu vulva, mi lengua mamando tu clítoris, más y más rápido, más profundo, lamo penetro chupo, meto mi lengua entera en tu sexo, te masturbo más, más y más, sigo mas rápido, mas intenso, así, así, con mi dedo en tu ano, dos dedos en tu vagina y mi lengua succionando tu clítoris, así, así, te muerdo el clítoris, los labios vaginales, muevo mis dedos dentro de tu vulva, y te susurro; acaba, acaba, goza, así así goza!, siente mi dedo en tu ano, mis dedos en tu vagina, mi lengua en tu clítoris, ya! acaba goza! quiero que goces, así mía, goza rico! soy tu amo y señor, tu macho, tu potro, libérate y goza! vuélcate, disgrégate, pulverízate, vuélvete arena polvo ceniza, dilúyete en las aguas de tu lujuria desatada, húndete en los registros silencioso del deseo consumado.... gozaaa!


PREPOSICIONES DE SU CUERPO


A su entorno de secretos sacrilegios, a sus vicios de esfinge o estatua. Ante la incitante exuberancia de sus impúdicas visiones. Bajo su perfumada omnipotencia de venerada meretriz y habitante insospechada. Con su perturbadora vigencia de hembra convincente, con el arco tensado de su cuerpo hirviendo en su propia sexualidad desbordada. Contra su fragilidad de cristal quemante, de fuegos fatuos y cuarzos ardiendo. De su consistencia obscena, abierta u ofrecida al punzante ídolo e instrumento del coito sublime. Desde sus impuras turgencias saturadas de su procaz quintaesencia y de sus íntimos aromas. En todas las viscosas oquedades de su cuerpo, desde su boca a su sexo y en su breve flor ceñida. Entre su corrupta hondura profana que añade pecados impronunciables a la cópula o al onanismo. Hacia la pureza esencial de sus senos encopados en las manos temblorosas de mis deseos. Hasta la invasiva impudicia carnal de su vulva que estila la savia viva de afanadas lujurias. Para sumirse en la mórbida textura de sus deseos obliterados por ese vago pudor insano. Por su evocadora perseverancia introducida y penetrada sin hartazgo ni rendición. Según la vastedad de los signos y los símbolos que la verifican deslumbrante o la contradicen sin negarla. Sin las tersuras de su desnuda palidez, su hermoso exhibicionismo, su salvaje desparpajo. Sobre las inquietantes espesuras de su pubis, la cuenca de su ombligo, las charnelas de sus axilas. Tras su provocadora condición de poseída doncella en los extramuros del tiempo que no logra situarla en una fecha o un sitio donde sus huellas y su sombra permanezcan como una titilante eternidad inconsumada.


martes, 5 de mayo de 2015

DELICIOSAS MONOTONIAS


Ahora recuéstate, pone tu manito en esa chuchita rica y solo lee: te beso en la puntita de tu pezón luego en el otro una y otra vez beso esos pezoncitos ricos que me enloquecen mi miembro se pone duro de inmediato siente mi boca en tu boca en un beso largo mi lengua en tu boca moviéndose mis labios en los tuyos en un beso ardiente con las salivas mojando los labios mis manos acarician tus tetas ricas pellizcan tus pezones mi boca se acerca a ellos y lo apresa lo chupa los succiona los muerde mi mano va hacia tu entrepiernas mi boca sigue en tus tetas ricas mi mano llega a tu vulva esta mojada caliente y mi dedo comienza a jugar con tu clítoris en círculos hundiéndolo rozándolo se introduce en tu vulva se moja en tus jugos y me lo llevo a la boca para chuparlo y beber tu humedad caliente sabrosa vuelvo mi dedo a tu chuchita muevo el clítoris lo sobo hundo mi dedo en tu vagina lo muevo para untarlo en tus jugos otra vez y así muy mojado lo pongo en tu clítoris bien lubricado ahora bajo mi boca a tu chucha rica y la lamo fuerte con lamidos largos chupeteo tu clítoris lo aprieto con mis labios muerdo tus labios vaginales los chupeteo meto mis dedos en tu vulva mientras mi lengua lame tu clítoris meto dos dedos en tu chucha y los muevo más y más la siento muy mojada muy caliente te masturbo con dos dedos en tu vagina ahora me subo sobre ti y con mis piernas abro las tuyas y pongo mi pichula en tu chorita y la empujo la voy metiendo más y más fuerte como un potro erecto y duro te penetro siente mi pico en tu chora el chuto entero en tu zorra rica y te jineteo te culeo más más fuerte mis manos agarran tus nalgas para atraerte más hacia mi y hundir más mi pichula te culeo enloquecido más más muévete goza mi pico dentro de tu chucha así te sifoneo más y más fuerte todo mi pico en ti la pichula hundida hasta las bolas te cabalgo te jineteo te culeo te sifoneo loco de ti ahora ya te culeo rico siento que viene el semen te chorreo la chucha con mi leche aaahhhggg siii yaaa... yaaa... ... yaaa...


domingo, 3 de mayo de 2015

VANAS INSISTENCIAS


“Au milieu de l’hiver, j’ai découvert en moi un invincible été.” ― Albert Camus

Vago por tu cuerpo buscando la olorosa humedad que se esconde entre tus piernas, en su conjunción de flor carnal y breve pozo de los deseos, me enredo en la oscura selva de tus vellos púbicos, surco tus ingles como un caracol extraviado, abarco tu ombligo bordeándolo cual copa de vino, mis manos vagan por la combas delicias de tus glúteos, me sumerjo en tu vulva ebrio de sus destilaciones, mis dedos concurren delicados por los pétalos y el sensible botón indómito. Por donde te abres, por donde te agitas y sucumbes a las lujurias y a los íntimos ardores, por la curva de tus caderas o el peso mórbidos de tus pechos, por las tersuras invocantes de tus muslos, de tus nalgas, de tu vientre lascivo, de tu boca hambrienta y de tus senos turbulentos. Penetro lento, sibarítico, continuo, me entro, me introduzco, me hundo en tu hondura con voluptuoso sigilo penetrante para que me absorbas, me diluyas, me agregues, me succiones a los abismos del goce supremo, estremecidos, coagulados, trabados, encajados como un octópodo acesante y sudoroso que late en un susurrante vaivén subterráneo. Me vierto denso y caliente, me sorbes ceñida y urgente, ayuntados, sobreviviendo a las horas del deseo, al momentáneo destierro que nos esconde y nos niega, bebemos el elixir de la consumación, florecemos en un éxtasis que nos rompe en minuciosos fragmentos y nos dispersa laxos como un cálido vapor dilatado. Exploro así tu desnudez impúdica con la solemnidad de un mísero y feliz inmortal porque en medio del invierno, descubrí en mí un invencible verano.


OBSCENIDADES DEL UAZAP


“Amarro mis labios A tu verga Para amarrarte Como tu perra Como tu puta” A.

Abrazarnos desnudos y quedarnos así toda la noche... Poder acariciarte entera Tu rostro Tus pechos... Tus pezones Tu estomago Tu ombligo Tu vientre Tu pubis Tu vulva... Tus muslos Tus rodillas Tus tobillos Tus pies Cada uno de los deditos Y ponerte boca abajo Y acariciar tus talones Tus pantorrillas Tus muslos Tus nalgas El surco entre ellas Tu florcita del surrr Tu espalda Tus hombros Tu pelo... Y volverte boca arriba Y besarte con ansias Con toda mi lengua en tu boca Y abrir tus piernas mientras me subo sobre ti Y te sigo besando Mientras mi miembro punza tu sexo Buscando entrar en esa humedad caliente Y te penetro muy lentamente Muy suave para sentir como se va abriendo esa flor deseada Y entrar todo en ella Hundir mi pichula en tu chuchita Hasta que mis bolitas toquen tus pétalos Y entonces comenzar a cabalgarte Primero lento para que sienta que estas penetrada Poseída por tu potro Duro, erguido, potente Y te jineteo más rápido Más fuerte, mas adentro Te sifonéo más y más Te culeo rico, duro Entro y saco mi verga endurecida Te culeo acelerado, mi pichula entra toda Se lubrica en tus jugos Te gozo así, de piernas abiertas recibiendo mi miembro Y mas te culeo, más te penetro, más te cabalgo Como un semental caliente Y más maasss maaasss Sientes mi pico duro llenando tu concha Culiándote enloquecido Y más maass Todo entero en ti Penetrado Enterrado en tu chucha Todooo Y mass massss Mi pichula está muy mojada  lubricada con tus fluidos Y te culeo y culeooo Masss rápido Tú mueves tus caderas como una puta caliente Gritas te quejas Te mueves para absorber mi verga Y massss te culeo como loco Salvaje como un animalll Gritasss Y yo siento que viene la eyaculación Y grito y me muevo enterrando mi pichula hasta las bolasss Y ahiii aaahhhggg Largo los chorros de semen ardiente en tu vulva Quemándote por dentro hasta que te viene el orgasmooo Y te estremeces Te retuerces con mi pichula clavada en tu choritooo Y me lo chupas con tu sexo Lo estrujas con tu vulva Hasta sacarle la ultima gota de semennn Y nos quedamos así muy quietos, yo arriba tuyo besándote Mientras tu sientes como mi miembro se va achicando dentro de tu chuchita anegada de semen Y nos quedamos así abrazados mientras yo te susurro al oído un laaarrrgooo y último requiebro desde las cenizas del deseo.


martes, 28 de abril de 2015

ARDORES DE TI


No me alejo de tu cuerpo, de su desnuda exuberancia, del morbo provocante sin expiación ni retorno que desata su blanda palidez en esta mañana donde solo habitas mi memoria, juegas con el silencio excitado de la voz que acontece susurrando una sutil lujuria desplegada y titilante. Permanezco entre tus pechos aferrado a tus pezones succionando su carnalidad en imagen fascinado, me desmiembro erecto duro manoseándome masturbatorio ante tus poros exhibidos, en pecado sobando mi penetrante virilidad erguida en tus honores de hembra deseada, de chúcara potranca en celo, olfateando el aire sobre la grama impregnada del aroma persistente de tu vulva abierta y ofrecida, voraz flor carnívora que me atrae vertiginoso a las honduras del fornicio. Porque tú me inspiras tiesas consistencias, me provocas ternuras, desates, deseos, lujurias, perversiones y sublimes cercanías impetuosas, porque ya me envicié tanto contigo que me haces falta a cada rato del día largo y de la breve noche, y quisiera estar siempre sabiendo de ti, donde estás, que haces, si me piensas, si te falto, si me deseas, si tus manos me reemplazan pecadoras en tus senos y en tu pubis, en el dedeo del frote circular en tu clítoris y en el dedo que chupas con los ojos cerrados. Calentona te insertas en mi vicio espejo, en esos secretos juegos inefables que te estremecen o te avergüenzan, que te ruborizan o te arden en el pudor de tus ojos, entonces, insertada te monto te jineteo te sifonéo te penetro entero erguido y punzante, te poseo entera por tu húmedo norte y por tu ceñido sur, te hago mía sin piedad ni remordimiento, me meto dentro de ti como un hierro romo y candente, te someto a mis pervertidas imaginaciones y eyaculo en tu sexo hambriento como un animal desesperado antes de que cantes tu orgullosa retirada.


lunes, 27 de abril de 2015

ESA, MUJER HEMBRA AMANTE


“El lento verterse del placer es, en un punto, el mismo que el de la angustia.” Georges Bataille

Te recuerdo así, alta muy alta, de largas piernas torneadas, hermosas como un dibujo, melena aleonada y rebelde, y vestida en sensual rosado, brassiere, tanga y tacos, alta muy alta, y yo sentado en el sofá tragando la saliva que después esparciría por tu cuerpo tendido desnudo en el lecho antes de hacer el amor primero como las lombrices, luego como los caracoles y por último como los cangrejos (i), y allí mismo nos manoseábamos enviciados en las horas que nos borraban del ahora, desaparecidos humeantes, salvajes y lascivos, buscando el rincón del otro donde nadie hubo antes, los goces aun no vividos, las exuberantes fantasías  del sexo a plena luz, los recovecos y los intersticios del deleite físico y de la carne que arde en sus propios fuegos. Te dejaste poseer en la plenitud absoluta de tu dulce madurez, los años venían fulgurantes, traviesos y lúbricos, rozamos límites prohibidos y bebimos el embriagante vino de nuestros estíos, los cuerpos danzaban las músicas del deseo, cópulas o masturbaciones, cada carnal delicia la saboreamos hasta la última gota, todo era posible, hasta esa tierna felicidad que se parece tanto al amor. Te llevó la vida más allá del túnel, después cerca de las nieves en las cumbres, después en medio del tráfico de una ciudad con su parque y su río, y por ahí perdimos el rumbo de colisión constante, nos devoramos con pasivas lejanías egoístas, pasividades y furias acumuladas a destiempo, sin comprender que el abismo se abrió aquel día que cerraste la puerta del lugar de las citas atardecidas, donde florecía el ceibo y veíamos llover por el gran ventanal abrazados en aquel lecho inolvidable.

(i) Cien años de soledad. Gabriel García Márquez


FOTOGRAFIA DE PROHIBIDA REPRODUCCIÓN


Tú ahí, sentada a la mesa del mediodía, como una inspiración culinaria, abriendo el apetito otro, para comerte a mascadas sin sal ni limón, con lento deleite sibarítico, con cáscara y todo, sin ni sacarte esa blusa bonita de negros y blancos recovecos, de amplias y anchas curvaturas, como misteriosas e inmensas flores desarmadas, un intenso negro sobre el pezón dormido, la cadenita de metal que se pierde en el tibio canalillo, así nomás, regia, calentoncita, como casi nunca sonriendo, con ese escote recatado y esas manitos como el perfecto detalle erótico, porque las he sentido en mi cuerpo desnudo, hurgando sobando acariciando masturbando, incluso más, aferradas a mi miembro, erectándolo, incitándolo a la vertida y sabrosa eyaculación, la mesa blanca como un altar profano, el vaso ya vacío, el ají rojo picante, la mantequilla del último tango quizás, el cuchillo y las tintineantes pulseras gitanas, la piel de tus brazos descubierta con tierna y breve impudicia, el mimbre de la panera que rememora, sexual símbolo de un sueño, tus cimbreantes caderas en el desespero final de la cópula, las perlescentes y rosadas uñas, duras rosas pícaras que un día arañaron la suavidad viril de mi espalda, la porcelana blanca y azul del pocillo es un pequeño mar donde navegan tus deseos, tus ojos claros, tu pelo claro, la quieta persistencia de tu sonrisa, atrás las veloces aspas eólicas, la lámpara colgante de luminoso cristal encendido, las brillantes maderas con las ventanitas de tren cruzando las lluvias y las cenizas de sureño volcán de tu vida, y también otras anónimas siluetas, silenciosas, pintadas difusas en el gobelino del íntimo paisaje total para resaltar la esencia voraz de tu boca.


sábado, 25 de abril de 2015

LA OTREDAD DE LOS ESPEJOS


La alteridad implica ponerse en el lugar de ese “otro”, alternando la perspectiva propia con la ajena.

Las miro las veo las observo las gozo en toda su mórbida hermosura, su comba piel suave, sus pezones, las siento mías, poseídas, turgentes, y desespero por besarlas, mamarlas, sentirlas en mis manos y mi boca, en mis labios, por hacerlas sentir la lamidas caricias de mi boca, por dormir toda una noche con mi rostro hundido entre ellas, sofocado y feliz, excitado y extasiado. La incandescencia secreta del bosque, su incitación fálica, el rugido del macho en celo husmeando a la hembra, sumido en las poderosas visiones de los antiguos paisajes de Tetuán, sus dunas de arenas cimbreantes, los brevísimos promontorios surgentes, la oscuras monedas, el valle dormido entre las tersas alturas. Mi lengua recorriéndolas en círculos concéntricos, en un sube y baja ensalivado, chuparlas, morderlas, lamerlas, mi saliva como una lava escurriendo por sus cumbres, mi miembro se instala en medio de ellas subiendo y bajando por sus tibias tersuras como su fierro candente surcando su canalillo, duro, sensible, erecto, llenándolas bañándolas derramando en ella mi semen como antes mi saliva, mi verga destilando su caliente y denso licor para dejar su piel cubierta con mi leche sexual. La carnal algarabía que fluye por dentro y el soborno del goce manual, la mano, el sobe, la deleitación masturbatoria en la rigidez del hierro vertido y la posterior laxitud del desmembramiento. Y tú saboreando ese néctar sobre tu piel, sintiendo esas gotas de fuego vivo quemándote escurriendo por tus poros, incendiándolos. La consistencia voluptuosa de la piel en la palma, los dedos aferrados, el escarceo entre cómplices vegetaciones y el agitado frote prepucial, la brillante turgencia del glande, su intenso rosado enrojecido, el eyaculatorio éxtasis encegante y final. Besarte entera, todo tu cuerpo entero, lamerte poseerte penetrarte jinetearte con la locura de un endemoniado macho en tu espesura. Lánguido, untuoso, con esa humedad sudorosa y genital de los lácteos batidos de la cópula, un aroma de lascivo cuerpo extenuado, humeante perfume de orines o axilas, del olor que surge de los calenturientos pliegues de la piel exudada, un vapor caliente como el lúbrico hervor del sexo saciado con su tufo de esperma y viriles estertores.


jueves, 23 de abril de 2015

PARALAJES


Dedos que dedean los rosados encendidos sensibles pétalos de la rosa protegida, su sajada humedad, el borde sinuoso, entre el botón y la divisoria, manos que aferra soba sube y baja aprieta el miembro erguido en su virilidad solemne, su carnal suave dureza penetrante, punza brillante su glande. Apremios visuales como lentas caricias de una fantasía sexual que degrada y corona a la favorita del templo. La estimulación que logra el éxtasis transgrediendo un tabú, experimentaciones del sexo sodomítico, previas lubricaciones, placenteras provocaciones alternativas, la autoestimulación que dibuja esa sonrisa de placer en tu rostro antes de cerrar los ojos. Cerca del clítoris goce y de placer, evanescencias de juguete sexual, boca o penetración. Aquella escena erótica que siempre haz soñado, dildos y lencerías, los detalles de lo que hacen tus manos mientras te hablo con susurros de voz ronca que te hace imaginar lo que está sucediendo, sonidos motivadores para que tu mente vuele embebida de gemidos que sustituyen las palabras. Tu busto, tu pubis, tus ancas de hembra calentona, torvas suciedades, erecciones y eyaculaciones, semen, orgasmos espasmos estremecimientos grititos mordidos fluidos vaginales. Ascético monje masturbante, casto lobo lamedor, místico pervertido siempre al filo de sus recuerdos, en esa otra vida, infinitamente más rica y sugerente, donde las parejas suelen agazapar los intensos, u obsesivos o apasionados secretos inconfesables, y sobre todo inconfesados. La segunda voz y lo evocante; lo escópico, en la presencia de un otro especular que debe ser solemne, por ejemplo en la discreción de mirar; lo oral y su lugar de complemento cuando se asiste en la mesa; lo anal y sus derivadas en el intercambio de objetos (i).

(i) H. Basile


LA SALVADORA


Navego en lentas y oscuras aguas, abrumado de soledad y sinsentido, pero me salva que tú eres la única dueña de ese cántaro secreto, de mis laberintos, y lo sabes, solo tú has llegado a esas profundidades. Y no es un cántaro, es una tinaja, de aguas estancadas, pútridas, acumuladas por años de lluvias ciegas, llena de salamandras y renacuajos, de pequeñas lampalaguas y larvas de zancudos y de libélulas, solo quien sabe de hechizos puede beberla sin envenenarse la sangre con esas miasmas de desolaciones. Son aguas de otras lluvias, las ciegas, mezcla del líquido amniótico de mi madre, de salivas vertidas en besos sin amor, orines de hembras olvidadas, flujos vaginales que lubricaron coitos inútiles, o que bebí como naufrago inmerso en el mar triste de mis soledades, sudores con la sal sin cristalizar de noches de carnes ávidas o perversiones desabridas. Tinaja, cántaro, copa, el santo grial de otro varón de dolores, de eso eres dueña. Y eso me salva.


2010

LOS ESPEJOS OTROS


“Como un espejo a tú lograrlo”. A.M.C.M

Duros cristales azogados por los arcanos e íntimos instintos, metáforas de lo innombrable, de la pequeña realidad o la natural decadencia, imagos de lo que no es y debería serlo, de lo que gustaría por sobre de lo que es, reflejos gratamente deformados, visuales sublimaciones del atrevimiento negado, erguidas cobardías, succiones imposibles, rotas presunciones y vedada jaula de voraces demonios insaciables. Vidrios que repiten equivocados, que calcan aumentando más allá de la mera aspiración o la nítida ilusión, tensas refracciones imponentes, atrevidos reverberos de fálicas imaginaciones, egregios rebotes codificados hasta intraducibles alegorías de ese túmulo oculto en las cloacas del pervertido deseo. Controladas  locuras o secretas estimulaciones tentativas. Imágenes del bosquejo anhelado, de las torturas del enclaustrado o de las oscuridades del armario que guarda ancestrales ritos castigados por el fuego y la sal. Símbolos de lo no poseído, ficciones de ilusorias carnes encarnadas, tropos, gozosas comparaciones insensatas o sublimes, representaciones del no ser y sus duras consecuencias. Sacrilegios que son tributos a los excesos, pecados nonatos, memorias borradas y a la vez premoniciones de un acto que nunca se consuma, rectangulares lunas sin rostros que buscan el rostro del cautivo, enmascarado, extasiado. Ídolos, efigies obelísticas que inspiraron antiguas esquelas escritas para la que enredó al redimido, al liberado y al fin comprendido. Literaturas, espejismos del énfasis y la elipsis, del habitante encarcelado en la confusión, en su propio enigma priápico, bifurcación entre la posesión y la utilización, uso y abuso, deleite, vergüenza o dolor, goces inalcanzables, quizá. Colecciones, licuaciones, obliteraciones, sensaciones, elevaciones, tentaciones. Nada más que espejos, solo eso, espejos que no reflejan la breve realidad.


martes, 21 de abril de 2015

DESATADOS


Tu pecho desnudo entre el negro de tu body y la guedeja del azabache de tu pelo en tu hombro y el negro artificio del fisgón que lo inmortaliza en la imagen excitante de la palidez de tu piel en su esplendor inquietante. Antes fue tu mano de rojo coral en tus uñas y el del corazón en suave dorado, presagio de dulces caricias, penetrantes florituras y masturbatorias secuencias. Todo mi deseo se desata cuando de ti me viene tu voz con sus susurros y tu hechizo me invade con su tibia densidad, cuando poseo la esencia de tu cuerpo en el mío unidos en una eternidad sin tiempo ni distancia, uno ambos juntos, hechos de largos besos, de delicadas caricias, de sueños que soñamos cuando nuestra lujuria despierta y se libera venciendo los imposibles dimensionales y nos derrama sobre un lecho cuántico que absorberá nuestros impúdicos sudores. El libidinoso juego a lo largo del día confirma las ardientes vigencias de las pasiones, la carnalidad instintiva que fluye en el éter que ya no separa porque hay un ardiente intersticio en su evanescente volumen invisible. Circulan voces erotizadas, imagos de piel desnuda, de falo asomado, de intentos frustrados, de pornos prohibidos de machos hembras trenzados representando nuestras fantasías deseadas e imaginadas. La deliciosa masturbación brota a cada lado del espectro, las calenturas coinciden en mano y dedos, el deleite onanista se bifurca en el allá y en el acá, compartido, en universos paralelos, en un gozo único y a la vez separado en la distancia que no en el tiempo.


lunes, 20 de abril de 2015

ACOPLES


Verdad es que físicamente mis manos no acarician tu cuerpo, que mi cuerpo no se impregna dentro del tuyo, que nuestras bocas no se encajan en los mordidos besos de los amantes desesperados, es muy cierto que florecemos en valles distintos, con otras aguas y otros soles, pero aun así tocamos los límites de placer y los traspasamos con las vehemencias de los que solo se tienen en las vívidas imaginaciones del deseo desaforado. Es en el delicioso despertar que alcanzo a oír tu voz y hacer que mi voz te excite, sentirnos juntos, piel con piel, en una experiencia maravillosa de tactos incitando las yemas de los dedos, de mojados labios entreabiertos, de vulva escurriendo su almíbar y de verga en tensa erección, de imágenes que colman los espacios vacíos con los delirios del mirón y la coqueta, de la hembra que se pavonea exquisita en su exhibicionismo lascivo y del macho que se masturba enredado en las algas de su voyerismo vicioso. Tu me haces vivir intensidades inesperadas, me calientas, me yergues, me instas al goce corporal, a dejarme desbordar por mi sexualidad y buscar otras sensaciones, a pervertirme pervirtiéndote, a sumergirnos en la viscosa ciénaga de la lujuria y ser peces arrastrados por los oleajes del vicio que desmorona voluntades, pudores y temores, y entregarnos como salvajes animales en celo a los inconclusos ritos del pecado que unta y penetra, que estremece y desasosiega, que arde en la profunda oscuridad de lo que realmente somos, solitarios seres sexuados buscando la plenitud que justifica lo vivido y lo por vivir hasta la última eternidad.


TÚ, HACIA Y DESDE LA NOCHE


Estarás entrando en la noche de sola mujer adormecida envuelta en los silencios de tu cuerpo en la vigilia, de las semillas brotando en tus íntimos deseos, en la noche que te abarca en una difusa oscuridad donde arden entre antiguas cenizas la brasas vivas de tus lujurias, nocturna te viertes en los sueños de tiernas caricias encendidas, te estremeces en esa desnudez que escurre por tu cuerpo entre el negro oleaje de tu pelo y el blanco oleaje de las sábanas, anochecida te inundas del rocío que fluye de tu sexo inevitable, te sueñas poseída, penetrada, te sueñas abierta, receptiva, te sueñas atrapada en los goces, en los estertores y en los besos entre el lecho y el macho erecto que socava tus escondidas obsesiones, yaces en medio del nocturno saciada de suspiros y quejidos, laxa y sonriente, húmeda de ti, mojada por el denso licor fálico, derramada, anegada, perpetua en la memoria del macho amante para siempre enclavado insaciable en tus noches de hembra incautada. Sales de la noche humedecida estimulada digital burbujeando en la tibia modorra, sumergida entre las sábanas que te acarician como un amante aun no saciado, abres los ojos al día y su rutina, te desflora la mañana con su inicio somnoliento, sensual, lubricado, te sientes invadida de un lento goce que sube misterioso desde tu vulva y te absorbe en su densa lascivia, te orada la voluntad, te somete a los urgentes manoseos del goce que florece desatado entre tus manos, te levantas soñolienta y excitada reviviendo en tu piel aquel sueño donde fuiste poseída, penetrada, donde eras abierta, receptiva, donde estabas atrapada en los placeres, en los estremecimientos del orgasmo y en los hondos besos del macho erguido que saciaba tus escondidas pulsiones, entras en el agua que escurre caliente por tu cuerpo y te lava los pecados que cometiste a lo largo de la noche, te purifica fluyendo y quemando tus pechos, tus pezones, tu sexo, tus muslos, tu vientre y tus nalgas, tus manos aun embebidas del semen que escurrió en ellas espeso y gozoso, sales del agua limpia y entumecida, el sueño vuelve a ser semilla nocturna esperando brotar en tu insomnio cuando vuelvas a los brazos de la noche.


domingo, 19 de abril de 2015

IMPOSIBILIDAD DEL OLVIDO


Destila de ti el dulce vino del deseo, los mostos embriagantes de la otoñal vendimia de tu deliciosa madurez, los densos jugos dulzones de la jugosa fruta incrustada en tu pubis de ampulosa hembra feraz. Destellas en el esplendor marmóreo de tus nalgas, carnales lisuras en combas sensualidades, en la llena convexidad de tus pechos, en las provocadoras protuberancias de tus pezones, goce repetido en mullidas dunas imponentes. Me despiertas instintos que desconocía, me excitas, me desatas vergonzosas dualidades, me hundes en las calidas aguas del lúbrico pozo de las oscuras fantasías donde nadan incesantes los peces del pecado. Soliviantas el miembro mismo de tu macho, lo erectas con tus lúdicas calenturas, lo sobas aprietas masturbas en tu mano, en tu boca, en tu sexo, en tu estrecha florcita del sur, rozas las eróticas sensibilidades del escondido adolescente que me habita ensimismado en sus vicios solitarios y lo elevas a las copulares alturas de tu imagen, de tu abierta desnudez, de tu ardiente descaro, lo incitas a naufragar con los ojos bien abiertos en tus oceánicas curvaturas. Te quedas titilando en un fragmento de tu piel, en un pezón que deja mi boca sedienta de ti, en los vellos de tu vulva que detentan el aroma total de tu plena sexualidad, en tu boca sonriendo entre la amorosa aceptación y la lasciva complicidad, amaneces brillante en el oriente estremecido de tu cuerpo y te duermes placida en el poniente de mi íntimo horizonte. Tú cumples todos mis deseos, hasta aquellos que aun desconozco, perforas soberana los muros del oscuro laberinto del pervertido, así entonces, ¿como voy a olvidarte?


sábado, 18 de abril de 2015

BAILANDO ENTRE BALBUCEOS Y SUSURROS


Bailar juntitos un bolero muy lento, ambos desnudos, para rozarnos piel con piel, mi falo rozando tu sexo, tus pechos en mi pecho con tus pezones punzando el corazón de tu macho niño, las bocas besándose al compás de esa música en dulce romance. Que sientas mis manos acariciar tus nalgas y yo las tuyas jugando al manoseo con sensuales ternuras excitables a mis deseos. Lamer tu oído, tu cuello, oler tu perfume en tu pelo y que tú huelas el olor a tabaco en mi piel, saboreando el mismo tabaco en mis labios buscando nuevas sensaciones desconocidas. Echar el humo en tu vulva para después olerla en su anegada profundidad, fumar despacio y ahumar tu cuerpo con la bocanada de mi aliento como un sahumerio de deseo y lujuria, fumar mamando en tus senos mi olor tabacalero, retorcer con mis dedos machos tus pezones, encopar tus pechos como siempre. Bajar fumador por tu vientre para quemarte con mi olor a tabaco, ir potro con aroma a tabaco, para dedearte y penetrarte, ir potro erecto mordiendo a cubrirte potranca en celo humeante. Hundir mis manos garras tiernas en tus glúteos y poner el príapo en la puerta del sexo e introducirlo todo entero completo. Comenzar a cabalgarte para que sientas como mi verga dura se entierra en tu rica vagina. Mueves tus caderas caliente, giras tu cintura en torbellino, bailas cumbianchera la danza del coito, te siento apretada ceñida mojada y eyaculo en tu orgasmo para poseerte entera en tus propios jugos, hembra amante novia doncella esclava potranca con olor tabaco por gracia y misterio de los deseos. Así, soñémonos bailando.


SUAVES RETORNOS CARNALES


Paralelas, suaves, desnudas, largas como el deseo que en ellas no se consuma, aun, mórbidas de ingle a puntita coronada del dedito mayor, de entrepiernas a talón, las rollizas convexidades de las rodillas, los diez rojos granates refulgiendo allá en el mullido piso, carnales anatomías bifurcadas. Entre el alegre verde claro que inicia ese tibio abismo de alturas, y el oscuro verde sobre el que se planta en sus desbordes de coquetas sensualidades, sobre una lúdica ciudad que no sabe de los deleites que la pisan. Esas piernas muy blancas casi albas, mórbidas, marmóreas, florecidas a la sombra como los pétalos lunares de las orquídeas nocturnas, tersas lisuras consteladas de breves soles quietos, palomas o flores sobre cielos o mullidas arenas entibiadas en reprimidos ardores de hembra atrapada en sus propios laberintos, vanidades dietéticas, soberbias de doña seductora dueña de ricas piernotas, muslos, canillas, empeines, rotulas, carne que te quiero carne, carne lamida, carne acariciada, roces buscando calientes mojaduras, vellos púbicos negados por recato, coquetería o crueldad, quizá por una turbadora seducción de delicada mantis carnívora  o etérea medusa ponzoñosa. De pie, de piernas juntas, encogidas o cruzadas, magras carnes desnudas, delicias caminantes, carnuítas, calentonas, columnas convergentes en la húmeda lujuria de su sexo intranquilo, clara piel sin pudores ni urgencias, cohechos en delirantes perspectivas, seducciones desinhibidas, soberbias trampas para obligar a olvidar exabruptos, furias y celos inconsistentes. Alguien observa excitado el majo espectáculo, muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido, y comienza a escribir inspirado en esa dual excitación: Paralelas, suaves, desnudas, largas como el deseo...


viernes, 17 de abril de 2015

VERA ICON


Sola caminante a media mañana por la solitaria calle desde el oriente conventillero al lapidario poniente mortuorio de flores mustias e inmóviles silencios subterráneos, todo era otoño, su penita de andrajos desteñidos, su humildad de piedrecita o de hierba, su silueta intrascendente con algo de ausencia y de melancolía, de ese tango triste de “tu sombrerito pobre y el tapado marrón...”, sonríe mientras se acerca, y destella. Arriba un colorado vivo, carnaval o fiesta, con finas líneas blancas paralelas al trazo observado con vehemencia que va de pezón a pezón, cuello blanco sucio, verde petróleo abajo, desvaído, desastradas sneackers del mismo blanco sucio. Chica más que baja, gordita más que maciza, pelo miel de variados tintes entre amarillo y marrón, liso apelmazado, crenchas ralas desordenas, mal peinadas, aperfumada (sic) con soleados sudores de fúnebres flores mustias y aguas de floreros abandonados, roto el collar de sus amarillentas perlas verbales. Pero ahí otra vez, cotidianas, las dos protuberancias, sobresaliendo marcadas en el colorado con rayas como cuaderno de copia, deformando incitantes el paralelismo perfecto de esas líneas blancas intervenidas, sus grandes pechos caídos, sin sostén ni turgencias, pero ahí inhiestas las protuberancias, las cúspides del desasosiego, la inquietencia (sic) provocadora del efecto sicer arietinum, el misterio del color de las areolas, del tamaño de su redondez, de su rugosidad secreta, escondida, oculta incluso a la imaginación del tímido voyeur, mirón de pobla o pervertido casero. Se va pronto siguiendo el mismo rumbo por donde vino, hacia ese occidente donde todo está muerto, como sus pequeñas y limitadas esperanzas.


martes, 14 de abril de 2015

ANTIGUAS MEMORIAS RECIENTES


Te devoraban los besos hambrientos en tu boca de los sabores de la tarde, esa vendimia embriagante de soleados campanarios, ese cacao con menta, el oro amarguito del limón y el verde dulzón de la hierbabuena. Acontecen las últimas horas del día que se va hundiendo en un crepúsculo cercano ahí en la alta constelación del lecho, un revuelo de luciérnagas y medusas luminescentes iluminan el tenue reverbero de tu semidesnudez extendida, el musgo ralo, cierta humedad olorosa a ti que urge carnales insistencias. Difariábamos solemnes y desnudos sobre lo que debía ser, sobre lo que no era, y seguíamos siendo lo que éramos, dos seres solitarios enfrentados a sus deseos, diversos o bifurcados, la pasión con olor a rosas otoñales o a sudores animales. Te devoraban las ansias de morderme, de mascarme, de tragarme sin empacho en la caliente concavidad anegada de tu sexo, yo chapoteando a ojos cerrados en los sensuales empalagos de tu camisola negra, con su recato comprensible y su transparencia incitante, los mármoles tibios, los breves granates en sus oscuros rojos decimales, la pequeñas lunas con sus códigos indescifrables. Las caricias palpaban y rozaban con ternuras de amantes consentidos, después apenas la fugaz succión en tu pezón dormido, un perfume que evoca e invade, que atrae a esa flor carnívora que acecha en tu pubis, luego las manos en la suavidad de tus muslos, sobre entre ellos, insertadas o deslizándose, tersuras que provocarán rojos verbos incandescentes. En la continuidad del atardecer vencido por la entrada de la noche nuestras bocas insistían en devorarse insaciables.


domingo, 12 de abril de 2015

INSISTENCIAS DE LA MEMORIA


Mi boca en tu fuente sorbiendo las densas aguas que destilan tus deseos, tus ansias, tus mudas fantasías, el tibio rocío de tus noches desiertas escuchando el rumor del oleaje de tus instintos enjaulados en tus poderosos recatos y en tus íntimas inquisiciones, mar de fondo, oscuro, de negado horizonte, difusos reflejos extraviados de las luces de barcos arrimados a un solitario puerto desvencijado, mis labios afanando en los pétalos de la flor hambrienta que habita tu pubis. Mi rostro incrustado en la rosada carnalidad de tus suspiros y desahogos, mi lengua lamiendo la húmeda verticalidad que contiene el germen de tus quejidos, de tus estremecimientos, de los retorcimientos y estertores del orgasmo que vendrá a romperte en pedazos humeantes, en fragmentos sudorosos, en quebrados cristales saciados. Tú quieta como una mantis al acecho, dejándote saborear en tu rincón cohibido, en la trampa abierta al desespero, sin pudor ni contención, gozando la desesperación a ojos cerrados, rendida, entregada, gimiente, esperando el destello, la extrema unción del clímax de tu densidad sexual. Literaria mi lengua va relamiendo el punto seguido de tu ombligo, tus paréntesis; tus ingles y ambos lados del clítoris, el asterisco de tu sureña flor ceñida, la i de tu vulva. Mis ojos en tanto persiguen la erótica visualidad encaramándose desde tu entrepiernas subiendo por tu pubis tu vientre tu estomago cruzando hasta tu mentón y de ahí a tu rostro impasible de esfinge encerrada, confundida, reprimida. Te voy desarmando con largos lamidos de clítoris a periné, de ida y vuelta, una y otra vez, tu espalda es un rígido y tenso arco curvado sobre el lecho, tu vientre sobresale ofrecido, gimes estimulada por el paladeo incesante que te socava abajo donde anida la escondida constancia del fuego aun vivo de tu sexo.


jueves, 9 de abril de 2015

REVERBEROS INSISTENTES


Mi mano en tu muslo en larga caricia derramada de ingle a rodilla y viceversa las yemas de mis dedos rozando esa piel de perversa lisura. Mis labios en tus labios besando, abarcando la totalidad de tu boca, mi lengua entrabada en la tuya en una enredada cópula de caracoles desesperados. Mi dedo en tu clítoris dibujando los círculos del goce que te estremece en un vértigo sometida. Mi boca en tu pubis navegando entre oscuras algas ralas, husmeando el aroma inconfundible de tu sexo. Mi mano en tu vulva arrastrándote cautiva al borde del abismo del orgasmo incontenible. Tu mano en mi vientre en tierna caricia rotando de ombligo a ingles y de vuelta las yemas de tus dedos rozando esa tierna piel del prepucio. Tus labios en mis labios besando, abarcando la totalidad de mi boca, tu lengua entrabada en la mía en una enredada cópula de caracoles desesperados. Tu dedo en mi príapo dibujando las espirales del goce que me estremece en un vértigo sometido. Tu boca en mi glande succionando sobre blanquinegras algas ralas, devorando la erección inevitable de mi sexo. Tu mano en mi verga arrastrándome cautivo al borde del abismo de la eyaculación incontenible. Afuera, desde la altura, las imaginarias luces de los barcos imaginarios, la negrura de un inexistente mar anochecido, el barrio del río indígena y las antiguas meretrices, las campanas tocando a rebato, las calles esperando la lluvia sin saber que era una argucia mentirosa de nuestros cuerpos que se buscaban en los entresijos irreales de sus íntimas soledades.


ESAS ALTURAS


Sopeso sus carnalidades incitantes, su mullida densidad instaurada en las profundas raíces del tacto ávido de mórbidas lisuras, rozo las inquietantes rugosidades que las coronan en las turgencias de sus inhiestas cimas, encopo sus tibios volúmenes sintiendo el extravío sensual del instinto, recapitulo otras consistencias similares, revivo otras combas caricias, me deslizo por sus paralelas convexidades intentando fluir como una lluvia de hirvientes aguas desperadas, surco, subo, aprieto atrapo entre mis dedos con levedad de entomólogo las breves protuberancias sensibles como si fueran punzantes mariposas, hundo sumerjo mi rostro en sus blanduras ebrio de esas tersuras suaves y perfumadas, sostengo en una doble idolatría edípica esas palomas bamboleantes, mis manos las tocan con placentera delicadeza, como dulces frutas maduras, como sedosos racimos de las uvas del deseo, remonto las elevadas dunas que definen ese voluptuoso horizonte, levanto su cálido espesor de arenas húmedas, percibo extasiado la oscilación estremecedora a cada paso, en perfil en escorzo de frente mismo, mis labios rememoran atávicas instancias, sensitivas ternuras primordiales, bloqueadas sensaciones extraviadas en el tiempo o sublimados deseos impuros, prohibidos, de ascender con los ojos cerrados las trémulas colinas del desgarro, cuento el pasar de las horas en esos péndulos oscilantes, causas y origen, embrujos de antiguas reminiscencias, obsesivas manipulaciones que intentan rememorar una y otra vez lo que la memoria fue perdiendo en el tráfago compulsivo de esa búsqueda sin sentido, o en la catarsis de las vanas infidelidades que nunca supieron que eran solo objetos incluidos en una trama sin fin que iba desde una hendija inicial a los solitarios páramos de ese férvido instante en que estrechaba sus deliciosas opulencias contra mi torso desnudo.


ESE DESEO IMPOSIBLE POR OSCURO


Ciego en los arcanos busca por las oscuras callejuelas de la ciudad de ‘los ojos’ los tenebrosos tugurios o las inmundas cloacas donde cometer el único pecado que nunca ha de ver la luz porque no hay salida en el túnel de su desamparo. Es el tortuoso camino que lo lleva desde aquella inicial hendija machihembrada a los pervertidos páramos de los extramuros pecaminosos de la férvida adolescencia, a las subterráneas aguas originales que desaguan del cuerpo ubérrimo de su sombra, a la función escópica con su perversidad que disturba, difumina y expulsa prejuicios atávicos e insomnios culpables, a la experiencia asumida racionalmente con esa carencia de culpa ratificada o rubricada en cada lecho infiel de los siglos que vinieron buscando inútil su sombra perdida en todas las siluetas sin rostro que alguna vez rozó o poseyó, anónimo, pasajero, onanista, lejano a toda otra piel. Lento el flujo de lo sensual discurre entre su sombra y su reflejo sin censura, solo circunstancias, situaciones y contextos, consecuencia del desatado hábito sexual y de la libertad pulsional que reinan en el desespero de su concreto universo lumínico. Hay un compás, un ritmo, virtuosismos, series de alteraciones en cadena, rizos que rizan el rizo hasta lo imposible, la irracionalidad hilvanada en la lujuria barroca y el expresionismo abstracto que desestructuran y agotan los esquemas armónicos mediante variaciones increíblemente infinitas, la secuencia contiene los entresijos pulsionales del fetichismo y de las vacilaciones, la trampa está siempre tendida en el escabroso paisaje del imposible destello de la consumación. En su turbia ansiedad ha espiado desde la fronteras de la locura como un voyerista vicioso su sombra exhibiendo su cuerpo y su genitalidad sin los tapujos del recato, sabe que merece el mítico castigo, pero no se arrancó los ojos porque aquí la tragedia no depende del misterioso destino, de la estoica voluntad o del mero azar, sino de la naturaleza misma de su terrible obsesión.


martes, 7 de abril de 2015

VISIBLES CONCESIONES


Me concedes el derecho de ver tu piel fulgurando en su suculento pecado exhibicionista, tus muslos plenos en su tersura de ardiente marfil incitando extensas caricias y lentos lamidos, tu ombligo como el centro de toda tu sensualidad derramada en la alucinación de tu cuerpo desnudo, tus manos vertidas sobre ti como mis manos hambrientas. Me concedes el goce a ver tus pechos pálidos mullidos soberanos en su doble paisaje tutelar, en su tierna apariencia de tibias dunas o turgentes colinas, sus ternuras de hembra evocante, transferente, donde se subliman antiguos vicios prohibidos. Me concedes la visión de tus oscuros pezones, botones y areolas, en sus protuberancias sensibles, en la percepción de un sabor perdido e irrecuperable que se hunde en la vaguedad de tiempo pasado como un espejismo imposible. Me concedes la inquietante perspectiva de la flor que florece en tu pubis, sus rosados pétalos carnales, su sexual aroma de almizcle nocturno, su negro halo de ralo musgo, su espesa humedad invasiva, su combado perfil con sus seductores misterios femeninos, su voracidad fálica, o el néctar embriagante del mágico brebaje de su estro. Me concedes el deleite estremecido de la epifanía de tus nalgas ampulosas, su dulce surco divisorio en su verticalidad curva y suave donde oculta late ceñida la otra flor del deseo, allí do la pulsión escópica declara en la mirada penetrante los derrotados artificios del pudor y la vergüenza. Me concedes las instintivas razones que mi mano aduce para sobar masajear aferrar masturbar el príapo erecto ante la perturbadora evidencia de que habito tus impúdicos paraísos.


sábado, 4 de abril de 2015

INESPERADO ENCUENTRO MAÑANERO


Es un azul desvaído, o gris claro o plomo sucio el que oculta una tetamenta descomunal, ampulosa, aunque caída ya por su tamaño y su blandura y quizá por los años que no parecen muchos pero que pesan cuando son sufridos y duros. Sin sostén que sujete esos mullidos pechos vencidos, las protuberancias de los pezones esplendecen marcadas en la tela, punzando como notorios garbanzos, las grandes areolas se imaginan, se intuyen, se adivinan como enormes monedas de íntimos cobres carnales, oscuras talvez para confirmar la frugal fantasía de ese busto hiperbólico, de esos senos maduros, agobiantes, de esas tetas otrora imponentes cuando la juventud latía en ellas exultante. La charla se alarga para seguir gozando el edípico espectáculo, ella ingenua juega el juego sin saber que lo juega, el sol ya quema a media mañana, allí en la vereda de la intersección, de la convergencia que se bifurcará en un nunca pensado y un imposible soñado. De ojos color miel y pómulos sonrosados, bajita, gordita, desgastada por una vida de hierba silvestre en los pedregales de un mal destino de páramo o desierto, sus cabellos claras greñas toscas, imperfumada, imperfecta, desaliñada, ni una pizca de coqueta, pero poseedora de una salvaje sensualidad misteriosa que no se corresponde con su voz, su actitud, su figura, como un instinto animal que corroe la racionalidad, el pleno dominio y la férrea formalidad necesaria para que el azar no intervenga con sus naipes marcados. Lo lascivo solo está en la mirada que devora el azul desvaído, o gris claro o plomo sucio, en la sensación hedonista que genera esa cercanía cristalizada en la breve distancia de un paso. Es lo erótico en su más transparente pureza de instinto impuro, lo insinuante que fluye como un río kárstico, subterráneo, sin vertiente ni drenaje, un pozo ciego que contiene en sus lúbricas aguas el origen de un sacrílego brebaje prohibido.


jueves, 2 de abril de 2015

ZILENZIOZA


Callas en la penumbra escuchando los sonidos de tu lujuria, tu cuerpo desnudo incendiado entre las sábanas, ansioso, tenso y estremecido, humedecido por los impúdicos sudores de una fiebre impura y por los íntimos jugos que va destilando tu vulva en el hambre insaciada de la cópula imaginada. Agua salada de un mar turbulento que escurre entre tus pechos, entre tus muslos, que se derrama quemando tu ombligo y tu vientre, que se vierte en las vacías palmas de tus manos empuñadas. Callas esperando mi voz para que te llene el cuerpo de palabras prohibidas, sin protocolos ni decencias, grititos quejidos susurros que penetran tus oídos para que sientas mis manos manoseando tu entrepierna, mientras tú recorres mi erecta comarca con tu respiración agitada y el fuego de tu aliento incinerando los senderos orales por donde surges hembra entre calores y olores, y te anegas en la densidad carnal del restriego, del lúbrico roce, del tacto que se transforman en gemidos y se inserta en las fisuras del placer vergonzoso, desliza tus manos sin vergüenza, detallando tus liberadas fantasías, tus ganas, tus ansias de ser poseída hasta el vértigo. Callas oyendo los ecos mi voz que te habla de cosas sucias, procaces, enervantes, y te vas hundiendo en ese perturbador ámbito masturbatorio, provocada sudorosa lubricada, sofocada hasta los mismos poros de tu piel en ese infierno de tu flor abierta y vacía, ansiosa y audaz, tus dedos pecan en la húmeda voracidad de tu pubis, el erecto botón sensible, los pétalos mojados en la curva convexa que deja tu rígida espalda arqueada, como un arco candente sobre el lecho vacío. Callas en tu desnudez desesperada navegando hacia el insomnio, agitada tu vagina, humedecida, como si yo estuviera ahí en la oscuridad penetrándote en un furtivo coito de ángeles profanos.


miércoles, 1 de abril de 2015

RECANTO DE MALAMOR


Sensaciones que habitan tu nocturno como brasas o espinas entre los pliegues de las sábanas del insomnio, caricias abarcando la arqueada voluptuosidad de tu cuerpo encendido, la tensa circunstancia de esa soledad carnal que va de venas a poros induciendo el impuro sudor de la virgen inconclusa, amordazada, atada. Tus manos ya no soportan el peso de esa angustia que pulsa tu cuerpo estremecido, pero temes decir fuera de la noche los murmullos de sus íntimas vibraciones, no te atreves hacer una hoguera con ese amor no correspondido o ese desamor aun no sepultado, con alguna oscura experiencia que bulle en tu alma desesperada, con la reseca leña de una opción sexual oculta o de un placer secreto, incinerar quizá una pasión contenida o simplemente esa tímida vulnerabilidad vital que te coarta invencible, una pira que ilumine las sombras del desencanto en un destello liberador y te arroje a las cálidas aguas del tumultuoso río del aquí y el ahora. Allí tendida a ojos cerrados percibes en ti una voluptuosa cercanía, no del vetusto monumento al amor ya vencido sino de la vigencia ineludible del eterno deseo que cruje en los huesos y supura en las grietas de la piel, esa lenta lujuria que va incrustándose en la penumbra sin tiempo de la larga noche de tu surgente delirio, pero aquietas tu respiración para no oír sus pulsantes latidos. Tautologías, hervores, alucinaciones, nítidas iridiscencias, atrevimientos. La hojarasca que dejan las cenizas de las secretas fantasías, el rescoldo de la absurda abstinencia que cosechas en la madrugada cansada de la insoportable vigilia.


martes, 31 de marzo de 2015

TUS REFLEJOS VIAJEROS


El negro body, el rincón escondido, tu pecho y su tibia carnalidad voluptuosa, su deliciosa turgencia, su oculta y prometida blandura, la mano que lo ofrece al deseo, el negro noche como tus cabellos invisibles, la blanca porcelana, el amarillo del muro, la trama turbia de densos ocres de tabaco y beige, el blanco rococó del friso que se quiebra en la esquina donde te exhibes encubierta, tu reflejo en el espejo, tu uña larga para dejar la marca de la apasionada caricia, ese pequeño lunar ahí en tu seno esperando el beso que lo invoque para siempre en la memoria, las elegante uñas rojas y una en rosado holográfico, el anillo, la pulsera en la mano que ofrece edípica ese pezón tierno en su íntimo desparpajo. Sobretodo la cómplice urgencia del envío, el clandestino pecado que te hizo esconderte para mostrarte ante mí como una esclava sometida a las calenturas del amo, como la doncella que se rinde al varón que la seduce, y como la potranca al potro que la cubre. El contraste del negro y el blanco, tela y azulejo, el contorno de tus pechos, el breve lunar al borde del canalillo, tu piel, la cerámica y la porcelana, el metal de las joyas, el rojo intenso, la protuberancia del pezón punzando el azabache del tejido, tu carne obscena y el azogue que la posee en su reverbero y su reverso inquietante. Todo revuelto, caótico, mezclado en una turbulenta epifanía voyerista, amarillo negro ocres blancos rojo rosado, la mano que expone el seno inhiesto y la mano que capta la imagen con pecado concebida, el deseo erectando el mástil lujurioso, el rincón furtivo donde nos consumamos, todo lo que posee el perfume sexual de tus deseados reflejos.


lunes, 30 de marzo de 2015

VOLVER A VERTE


Sigo envuelto en mis deseos de ti, eso es inevitable. Recupero tu imagen quemando mis ojos con sus fuegos y sus brasas, tu boca que besa y lame, la delicada sensación de poseerte, la superficie entera de tu piel deseada, recobro tus íntimas sinuosidades, la carne ansiosa de caricias y el mármol suave de tus muslos, la ola oscura de tu pelo jugando en el viento de los deseos, tu risa pícara desbordando las mañanas, reintegro la lujuria que acumulas en el cauce humedecido de tu vulva a la erecta voracidad de mi verga, retorno al rito masturbatorio donde reinas única e implacable, al ceremonial de tu desnudez en la extensión total de tu cuerpo. Tú despiertas los fantasías de pervertidas inspiraciones, tú me calientas, me excitas, me desatas, no imaginas cuantas veces me atrapan las imágenes de tus pechos, de tus pezones, de tu sexo, de tus nalgas, y me obligan a masturbarme feliz de poseerte así, a la distancia, sintiendo tu piel en mis manos, el sabor de tus saliva y el de los jugos de tu flor abierta, tu impuro perfume de hembra apetecida, el roce de tus manos en mi cuerpo ardiendo y la levedad de tus dedos en mi flor del sur... ah!, no sabes cuanto semen he derramado por ti. Espero siempre la visión de tu tetamenta, la sensible imagen de tus protuberantes pezones, las curvas de tus caderas, la comba de tus glúteos, el tibio canal donde florece la escondida flor de tu sur, la abierta rosa carnal de tu vulva con su oscura pilosidad olorosa y tu mano hurgando su orgasmo, espero siempre asomado el vacío, al vidrio frío de la falsa ventana, extraviado en las diferencias del tiempo, perdido en una esperanza reseca, espero siempre tu tibia voluptuosidad acariciando mi miembro expectante, mirando el lejano horizonte de cristal por el que sueño siempre volver a verte.


domingo, 29 de marzo de 2015

TENTACIONES RECUPERADAS


Tentaciones que te amanecen palpitando entre las ciegas lujurias de la noche, en los sueños insensatos que se escurren entre tus dedos con las dolorosas luces del alba, del naciente que ruboriza tu inútil desnudez sofocante. Humos de tiempos irrecuperables, polvo triste y cenizas tibias, arcillas que no fueron gredas en tus manos suaves de sensual ceramista, que amasaron el vacío del insomnio donde el deseo fue demonio o tormento en sus ardientes arenas. Atrevimientos atrapados en los circulares muros de tus recatos o miedos o desilusiones, furias de la carnalidad aun vigente que no asume los misterios de tus voluntarios celibatos, densa oscuridad en donde el sudor ilumina tus pechos ansiosos. Negaciones de las últimas instancias del desespero, antes de la flor abierta, del erguido hierro, de la inserción que se hunde en ese éxtasis salvaje que es lo único que quiebra y fragmenta la perversa fugacidad con que la hoguera del desamparo va quemando las resecas maderas de los días. Insistencias contra tu delicado pudor de otoño o de cansancio, boca que te besa por las quietas sinuosidades de tu cuerpo en sus voraces escurrimientos, manos que te arden en la voluptuosidad invencible de tus muslos, piel en tu piel incinerando la leña palpitante antes que aquellas aguas del desamparo te aneguen incesantes. Ausencia perturbadora e inquietante que se te va quedando tatuada en el rincón de la piel incendiada, en los resquicios que dejas para ser crucificada en el lecho aun tibio mientras se consuma en la timidez de tus ojos la intensidad del roce que no apaga los lúbricos fuegos del desencanto.


DESDE LEJOS LAS EVASIONES Y TU INVESTIDURA


Para aquellas íntimas driades

Puedo pensarte a través de la noche, atravesar la ciudad que duerme, llegar a tu lado invisible y sorprenderte ardiendo en tu lecho en silencio con el mismo fuego que llevó me hacia ti. Allí tu vigilia es esa leve inquietud en tu cuerpo dormido acusando silenciosa la intensidad con que te pienso. Puedo buscarte mariposa evasiva entre la quejumbre de sueños que desbastados por los años de sombras reconocieron tu voz en el silencio. Asirte en medio de tus ansias, asustada ante las palabras y deslumbrada, casi dormida entre susurros y el corazón inquieto. Embriagarte en cercanías aun sin tocar tus alas. Rescatarte del tedio de tus días, de las noches, las tormentas, las ausencias. Puedo declararte ninfa del bosque del deseo, ungirte con el agua de la vertiente de mis sueños vegetales, oscuros, embebidos de la humedad las selvas que fluye en los breves arroyos hasta los torrentes de los anhelos. Conferirte todo el mágico poder sobre las sombras de mi espesura, sobre las hojas resecas del otoño, sobre las frías lluvias del invierno, sobre los capullos de la primavera y sobre la madurez total del estío. Proclamarte la Driadé intensa que acecha entre el verde follaje de las noches de mis insomnios, fugitiva y lúdica, siempre deseada. Duermes, mi mano se escurre furtiva y lenta por el suave interior de tus muslos, hay un leve aletear de mariposa entre tus piernas, mis labios apresan tus labios. Tu mano sutil roza despertando el animal que acecha inquieto. Permanecemos casi inmóviles boca con boca, solo las manos hábiles. Es noche calurosa en medio de este inicio de otoño, tu lecho arde en la penumbra ansiosa, cruzados los cuerpos en convergentes deseos e íntimos sudores, desatados los anhelos, las bocas entreabiertas. Si allí te estremeces dormida bajo el oleaje de mis impúdicos tocamientos, aquí mi mano es tu mano que acaricia la trémula piel erguida y ansiosa.

2001-2008